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LOS IMPACTOS DEL COVID-19 EN LA ECONOMíA MUNDIAL

El impacto que tendrá la crisis del coronavirus en el mundo, es todavía muy prematuro para cuantificarlo. La duración y la profundidad del cambio económico que se avecina, dependerán de tres factores: la velocidad de la propagación del virus y a cuántas personas afecte, cuánto tiempo pase, antes de que se encuentre una vacuna y si las medidas de los gobiernos logran realmente mitigar el daño. De acuerdo con la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo, la UNCTAD el costo de la crisis en el ingreso global podría llegar a 2 billones de dólares.

Sin duda, esta crisis se proyecta como el  terremoto económico más importante  de los últimos veinte años. Muchos analistas están comparando este momento con la crisis financiera y la recesión de 2008-09, provocada por el colapso de la burbuja inmobiliaria y de las hipotecas subprime en Estados Unidos. Para los expertos en geopolítica, ven los efectos de esta pandemia una analogía con el 2001, tras los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York. Es un nuevo “cisne negro” de acontecimientos singulares, totalmente inesperados y con un enorme impacto sobre la economía y la política global. Apareció de la nada. El 11/S  shockeó a todos, dejó knock out, desatando todo tipo de reacciones, desde la negación, hasta el “no fue para tanto”. Con el coronavirus está pasando lo mismo, apareció de golpe y en menos de tres meses ya está en todo el planeta. 

El panorama  a hoy, no parece  muy alentador: Caídas históricas en las bolsas de valores, el precio del petróleo hundiéndose y arrastrando de paso a las economías dependientes de él, más un dólar que se fortalece a niveles impensados. Todo esto provocó gran alarma y movió a las autoridades económicas de varios países, para precipitar recortes en las tasas de interés. Así lo hicieron Estados Unidos, Reino Unido, Canadá y Australia, entre otros. También inyectaron liquidez a las empresas: Estados Unidos, 1,5 billones de dólares y Europa, 120.000 millones de euros. Estas medidas buscaban evitar el colapso de las monedas y de los países. Pero todo indica que por ahora, el coronavirus le está ganando la batalla a la economía.

Los datos de China

 

China fue el país donde se desarrolló el virus, a finales del año pasado. La Oficina Nacional de Estadísticas ya reporta datos que muestran en los dos primeros meses de 2020, han caído a doble digito tres indicadores económicos con récords históricos. 

 

La producción industrial (que mide la actividad manufacturera, minera y de servicios públicos) cayó un 13,5% con relación al 2019, la primera contracción desde enero de 1990.

Las ventas al por menor, un indicador clave del estado del consumo en la segunda economía mundial, descendieron un 20,5% anual, el mayor derrumbe desde que se tienen registros.

Mientras que la inversión en activos fijos -que refleja gastos en artículos que incluyen infraestructuras, propiedades, maquinaria y equipos- se redujo un 24,5% otro récord a la baja.
 

La caída es en su mayoría, resultado de las medidas tomadas por China para contener la propagación del virus en todo el  territorio, entre ellas, el cierre de fábricas o tiendas en todo el país durante semanas después de las vacaciones por el Año Nuevo lunar, que ya de por sí supone un fuerte parada. Pese a que la segunda economía mundial vuelve poco a poco a la marcha, la situación aún no ha vuelto a la normalidad. Según el Índice Empresarial Nacional de la firma de investigación Trivium, hasta el 16 de marzo la economía china estaba operando al 69,5%, de la producción normal. 

“Las restricciones a la actividad industrial se han solucionado en su mayoría. La gran preocupación ahora para las empresas es la débil demanda", apuntaron desde la firma. Y es que desde el principio de esta crisis una cosa ha estado clara para los economistas: que el covid-19 afecta ambos lados de la economía, tanto la cadena de suministro como la demanda.

El suministro de bienes y servicios se ve afectado porque las fábricas y las oficinas cierran y como resultado la producción cae. Y al mismo tiempo la demanda también lo hace, porque los consumidores se quedan en sus casas y dejan de gastar.

Las estimaciones de diferentes organismos, se han ido ajustando a medida que el virus avanzaba y los últimos pronósticos de bancos como ING sitúan el crecimiento chino del PIB para 2020 en el 4,8%, lo que supondría el mayor desplome en tres décadas. 

El impacto global


La firma de consultoría McKinsey, calcula con datos a 16 de marzo, que el PIB global podría "deslizarse o reducirse considerablemente" en 2020 en función de las decisiones que se tomen.


McKinsey diferencia entre dos escenarios: uno en el que se produce una rápida recuperación, en el que se comprueba que el virus es estacional y para otoño los gobiernos tienen las herramientas para frenarlo; o una ralentización mundial, en el que virus no es estacional y los países deben mantener medidas de prevención de contagios incluso si controlaron la epidemia, como en el caso de China.


En el caso de Latinoamérica, por ejemplo, la firma calcula que en el primer escenario las estimaciones de crecimiento caerían tan solo un 0,5%, mientras que si se diera la segunda situación, los pronósticos de crecimiento se reducirían en un 38%.

Fuente: Mall & Retail.

 

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