En la evolución dinámica del retail moderno, los centros comerciales han dejado de ser simples espacios de comercio para convertirse en ecosistemas complejos que integran experiencia, comunidad, entretenimiento y tecnología. Sin embargo, uno de los componentes más críticos y, a menudo, subestimados en este engranaje es la junta directiva.

La junta directiva de un centro comercial no solo cumple un rol administrativo: marca el rumbo, define la visión y establece la estrategia que ejecutan los gerentes. Por eso, su formación, apertura mental y entendimiento del entorno juegan un papel determinante en el éxito o estancamiento de estos espacios.
Más allá del ladrillo y el metro cuadrado
Durante años, las decisiones en muchos centros comerciales han estado centradas en la ocupación y la rentabilidad inmediata. Pero el retail actual exige mucho más: entender el comportamiento del consumidor, adaptarse a las nuevas tecnologías, innovar en formatos, y ser resilientes frente a cambios globales. Para eso, una junta debe ser algo más que un grupo de propietarios: debe ser un equipo estratégico, actualizado y con visión de futuro.
La importancia de la capacitación y la apertura
Las juntas que se forman y se abren al mundo—participando en ferias internacionales, escuchando a expertos, explorando modelos híbridos, analizando nuevas métricas—se convierten en verdaderos aliados del gerente y no en simples supervisores. Esta apertura permite que el conocimiento fluya en doble vía y que el gerente tenga no solo un norte claro, sino también el respaldo para ejecutar estrategias valientes y disruptivas.
Una junta que no se capacita ni se actualiza se convierte en un freno. Una junta que aprende, cuestiona y propone se transforma en un catalizador de innovación.

Pensamiento liberal y estratégico
La clave está en adoptar un pensamiento liberal, no ideológico, sino en términos de flexibilidad, adaptación, y capacidad para leer el entorno. La mezcla de perfiles tradicionales con profesionales en áreas como innovación, tecnología, sostenibilidad, mercadeo o comportamiento del consumidor puede generar juntas mucho más ricas, diversas y útiles.
No se trata solo de defender intereses patrimoniales: se trata de crear valor colectivo, de entender que el éxito del centro comercial beneficia a todos y que, en este entorno cambiante, la estrategia debe ser dinámica, informada y valiente.
El nuevo reto de las juntas
En conclusión, las juntas directivas deben verse como el cerebro estratégico del centro comercial, y por eso necesitan capacitarse, inspirarse y conectarse con las nuevas realidades del mundo. Porque solo así los gerentes tendrán el combustible necesario para ejecutar con éxito su visión y mantener a los centros comerciales como espacios relevantes y vibrantes en el tejido urbano y comercial de Colombia.
Fuente: Miguel Pardo. Miembro de Juntas Directivas Centros Comerciales para Mall & Retail.