La reactivación del proyecto Américas 7/100, también conocido como América Centro de Negocios 7–100, marca un nuevo capítulo para uno de los desarrollos urbanísticos más relevantes del norte de Bogotá. Ubicado en la intersección estratégica de la calle 100 con carrera séptima, este complejo de uso mixto vuelve a entrar en fase de terminación y promoción tras destrabarse uno de los principales cuellos de botella que había frenado su avance: el cobro de las obligaciones urbanísticas por parte del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU).

El proyecto, promovido por Aldea Proyectos S.A.S., contempla dos torres de oficinas de 20 y 30 pisos, con un área construida total de 114.147 metros cuadrados, y un centro comercial de gran escala con 58.363 metros cuadrados de área arrendable (GLA) distribuidos en cuatro niveles. Por su ubicación, mezcla de usos y tamaño, Américas 7/100 ha sido considerado desde su concepción como una pieza clave dentro del corredor corporativo y comercial de la calle 100, con un impacto significativo en la dinámica urbana y económica de la zona.
El origen de las dificultades se remonta al Plan Parcial El Pedregal, firmado en 2014, que posteriormente fue suspendido debido a desacuerdos entre el promotor y la administración distrital, derivados de cambios en las normas urbanísticas y en las cargas asociadas al desarrollo. Esta situación mantuvo el proyecto en un prolongado compás de espera, afectando tanto el ritmo de obra como los procesos de comercialización y vinculación de inversionistas estratégicos.
Según reveló en primicia el diario EL TIEMPO, el IDU expidió recientemente una resolución que ordena el pago de $100.863 millones correspondientes al valor indexado de las obligaciones y cargas urbanísticas, incluyendo la demolición del puente existente en la intersección de la calle 100 con carrera séptima. Este pago no corresponde a una multa ni a una sanción, sino al cumplimiento de compromisos asociados al impuesto de plusvalía y a obras de infraestructura que fueron ejecutadas previamente por el Distrito.
Desde la perspectiva del promotor, esta decisión tiene un efecto inmediato y positivo: permite retomar la venta del proyecto y avanzar con las obras pendientes. Actualmente, el componente de oficinas ya registra un nivel de ventas cercano al 40 %, lo que evidencia que, pese a los retrasos, el proyecto conserva atractivo para empresas e inversionistas que buscan ubicaciones corporativas de alto perfil en el norte de la ciudad.
Un punto central en esta nueva etapa es la definición del futuro del centro comercial, uno de los activos más relevantes del complejo. En una fase anterior, el proyecto contempló la entrada de Mallplaza, grupo vinculado a Falabella, como operador del área comercial, con una inversión estimada en $ 98.000 millones por la compra de la totalidad del centro comercial. Esta operación incluía una estrategia diferenciada, en la que marcas ancla como Falabella y Homecenter no ocuparían locales dentro del mall, buscando un posicionamiento distinto al de otros centros comerciales del mercado.

Hoy, esa participación vuelve a estar en evaluación. Falabella habría adquirido cerca del 30 % del componente comercial, con un pago aproximado del 25 %, y está por definirse si se devolverá la inversión o si el grupo ejercerá los derechos adquiridos sobre el área comercial. En paralelo, existen otros grupos interesados en participar en el desarrollo del centro comercial, lo que abre un abanico de escenarios estratégicos para su operación futura.

El proyecto, además, se encuentra actualmente en un proceso de reorganización ante la Superintendencia de Sociedades, lo que implica que los compradores de oficinas y otras áreas tienen la calidad de acreedores. Sin embargo, la reactivación de la obra permitiría normalizar esta situación y habilitar el ejercicio pleno de sus derechos una vez el proyecto avance hacia su apertura.
La importancia de Américas 7/100 trasciende el propio desarrollo. Su reencauce envía una señal relevante al mercado inmobiliario y al sector retail sobre la necesidad de mayor claridad y estabilidad en las reglas urbanísticas, especialmente en proyectos de gran escala. Al mismo tiempo, confirma que, cuando se destraban las cargas institucionales, proyectos con buena localización, demanda comprobada y un planteamiento mixto sólido tienen altas probabilidades de llegar a feliz término.
En este contexto, el pago de los $100.863 millones antes de la apertura del complejo se convierte en el hito que permite mirar nuevamente a Américas 7/100 como un proyecto viable y estratégico, tanto para el mercado de oficinas como para el negocio de centros comerciales en Bogotá. El desenlace sobre quién operará el mall será clave para entender el verdadero alcance de esta reactivación y su impacto en el mapa del retail urbano de la capital.
Fuente: Mall & Retail.