En la reciente Asamblea General de Accionistas del Grupo Éxito no solo se revisaron los resultados de la compañía y sus perspectivas de crecimiento, sino que también se abordaron definiciones estratégicas con implicaciones relevantes para su futuro regional y financiero.

Entre los temas más destacados sobresalió la postura expresada por su CEO, Carlos Calleja, sobre la conveniencia de analizar un eventual regreso a Venezuela, un mercado que aún conserva valor simbólico y comercial para la marca. Al mismo tiempo, la Asamblea adoptó decisiones frente al impacto tributario en Colombia, particularmente en relación con el impuesto al patrimonio derivado de la emergencia económica, reflejando una agenda enfocada tanto en la evaluación de nuevas oportunidades como en la protección de la solidez financiera del grupo.
Las declaraciones de Carlos Calleja a Valora Analitik sobre Venezuela fueron, sin duda, uno de los mensajes más comentados de la jornada. Su planteamiento de que sería irresponsable no estudiar esa posibilidad no debe interpretarse como un anuncio de expansión inminente, sino como la expresión de una lógica empresarial rigurosa frente a un mercado que, pese a su complejidad, vuelve a aparecer en el radar regional.
Lo importante de su mensaje es el criterio con el que enmarca esa opción: no desde la nostalgia por una operación pasada ni desde una apuesta especulativa, sino desde la obligación de observar de cerca la evolución del entorno, medir la demanda potencial, validar las condiciones para invertir y determinar si existe una oportunidad real de generar retornos adecuados.
En otras palabras, Grupo Éxito reconoce que Venezuela merece seguimiento, pero deja claro que cualquier decisión futura estará subordinada a estándares exigentes de rentabilidad, estabilidad y capacidad de servicio. Esa lectura es coherente con una empresa que hoy prioriza el fortalecimiento de sus operaciones en Colombia, Uruguay y Argentina antes de asumir nuevos movimientos de expansión.
El trasfondo histórico explica por qué este tema genera tanta atención. Grupo Éxito tuvo presencia en Venezuela desde comienzos de la década del 2000 a través de Cativen, estructura que integraba la red de automercados Cada y las tiendas Maxy’s, luego del ingreso del Grupo Casino como accionista mayoritario.
Esa operación permitió desarrollar seis almacenes Éxito y una amplia red de supermercados en un mercado que, en ese momento, representaba una posibilidad atractiva para el crecimiento regional. Sin embargo, el contexto político y económico venezolano cambió de manera drástica. A comienzos de 2010, el gobierno de Hugo Chávez ordenó la nacionalización de la cadena, argumentando supuestas irregularidades en materia de precios, abastecimiento y defensa del consumidor. Más allá de la argumentación formal, la medida fue leída ampliamente como una decisión con fuerte carga política, en medio de una coyuntura bilateral especialmente tensa entre Colombia y Venezuela. Posteriormente, la operación terminó bajo control estatal y fue incorporada a la red de Abastos Bicentenario, mientras Cativen quedó liquidada.
El desenlace posterior confirmó que la salida de Grupo Éxito no solo estuvo marcada por un episodio de expropiación, sino también por el deterioro de un modelo que bajo administración estatal nunca logró consolidar eficiencia, sostenibilidad ni capacidad de servicio.
Abastos Bicentenario, adscrita luego a la Corporación de Mercados Socialistas, se convirtió en una expresión de las limitaciones operativas del aparato público en el manejo del comercio minorista. Con el paso de los años, la red perdió relevancia, acumuló problemas de abastecimiento, desorden administrativo y denuncias de corrupción, hasta su cierre definitivo en 2019.
Para Grupo Éxito, ese antecedente dejó una lección de fondo sobre el riesgo país, la seguridad jurídica y la necesidad de incorporar variables institucionales y políticas dentro de cualquier análisis de inversión. Por eso, cuando hoy Carlos Calleja habla de Venezuela, no lo hace desde una visión romántica sobre un mercado conocido, sino desde la prudencia que impone una experiencia empresarial compleja y costosa

Esa misma lógica de disciplina también se refleja en otras decisiones recientes del grupo en la región, particularmente en Argentina. Hace pocos días, la compañía concretó la venta de 12 hipermercados de la cadena Libertad a La Anónima, en una operación que marca un punto de inflexión en su presencia en el negocio minorista tradicional de ese país. Lejos de representar una retirada total, el movimiento muestra una redefinición del portafolio para concentrarse en actividades con mayor previsibilidad de ingresos y menor exposición a la volatilidad del consumo.
El grupo mantiene en Argentina su negocio inmobiliario a través de 14 centros comerciales ubicados en distintas provincias, donde encuentra una estructura más estable apoyada en contratos de arrendamiento de largo plazo. En ese esquema, los supermercados siguen siendo importantes dentro del ecosistema comercial, pero más como anclas que ayudan a sostener el tráfico y el valor de los activos que como una prioridad de operación directa en todos los casos.
La lectura estratégica de esta desinversión es particularmente relevante para el retail latinoamericano. En mercados donde el consumo enfrenta presiones permanentes por inflación, pérdida de poder adquisitivo y alta sensibilidad al precio, los formatos de supermercados e hipermercados ven más tensionados sus márgenes y su capacidad de expansión rentable.

El negocio inmobiliario, en cambio, ofrece ingresos más previsibles y una menor exposición a la volatilidad coyuntural del consumo. En ese sentido, la venta de Libertad se alinea con una tendencia regional en la que varios grupos están reorganizando su presencia para priorizar actividades más resilientes. Bajo el control de la familia Calleja, Grupo Éxito parece avanzar precisamente en esa dirección: optimizar capital, concentrarse en negocios donde tiene ventajas más claras y reservar capacidad financiera para movimientos futuros que respondan a criterios estrictos de creación de valor.
A ese frente regional se sumó en la Asamblea una decisión importante en materia financiera local. La compañía informó el impacto del impuesto al patrimonio derivado del decreto expedido por el Gobierno Nacional en el contexto de la emergencia económica y, en consecuencia, la Asamblea autorizó desafectar de la reserva ocasional para futuros ensanches y mejoras, en su parte gravada, una suma de hasta $17.000 millones para reconocer contablemente esta obligación.
La autorización incluyó, además, la posibilidad de restituir a la misma reserva los valores que finalmente no sean utilizados con ese propósito. Aunque pueda parecer una decisión de carácter técnico, en realidad revela una forma de gestión prudente del balance: asumir una carga tributaria extraordinaria sin afectar de manera desordenada la estructura financiera ni comprometer por completo la capacidad de inversión futura.
Visto en conjunto, lo ocurrido en la Asamblea General de Accionistas deja una señal clara sobre el momento que atraviesa Grupo Éxito. La compañía está evaluando nuevas oportunidades de crecimiento con criterio, teniendo en cuenta las lecciones del pasado y manteniendo un manejo financiero cuidadoso para enfrentar las cargas tributarias y ajustar su portafolio en la región.
Venezuela aparece como una opción que merece seguimiento serio por la recordación de marca, la cercanía geográfica y el eventual restablecimiento de dinámicas comerciales, pero todavía lejos de constituir una decisión tomada. Argentina, por su parte, muestra que el grupo está dispuesto a salir parcialmente de negocios con mayor exposición operativa para proteger activos más estables. Y Colombia sigue siendo el eje desde el cual se ordena la fortaleza patrimonial y operativa de la organización. Más que anuncios aislados, la Asamblea dejó ver una hoja de ruta basada en prudencia, selectividad y administración cuidadosa del crecimiento.
Fuente: Mall & Retail.