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KOKORIKO CAMBIA DE MANOS: EL REGRESO DEL CAPITAL PAISA QUE BUSCA REACTIVAR UNA MARCA HISTóRICA

La reciente adquisición de Kokoriko por parte del fondo colombiano KKO marca uno de los movimientos empresariales más relevantes del sector gastronómico en Colombia en lo corrido de 2026. No se trata únicamente de un cambio de dueño, sino de un punto de inflexión para una marca que ha sido protagonista en la masificación del consumo de pollo en el país y que hoy inicia una nueva etapa bajo capital privado nacional, con una fuerte influencia de empresarios antioqueños.

El anuncio, que se da semanas después del fallecimiento de su fundador Eduardo Robayo Ferro, reabre la conversación sobre el valor estratégico de Kokoriko dentro del ecosistema de consumo masivo. La compañía, con más de cinco décadas de historia, ha sido un referente en el desarrollo del formato de restaurantes especializados en pollo, construyendo una propuesta clara desde sus inicios: un producto sencillo, replicable y alineado con el consumo familiar colombiano. Este enfoque le permitió alcanzar rápidamente una escala relevante y consolidar una posición de liderazgo durante varias décadas.

 

Sin embargo, la historia empresarial de Kokoriko también evidencia los riesgos asociados a la pérdida de foco estratégico. La expansión del grupo hacia múltiples sectores en los años ochenta, sumada a la complejidad organizacional y a la dependencia de liderazgos individuales, generó una dilución progresiva del negocio principal. A esto se sumaron desafíos en procesos de sucesión generacional y decisiones estratégicas que no lograron ejecutarse con la disciplina requerida, afectando su competitividad frente a jugadores más enfocados.

En este contexto, la llegada de KKO representa una oportunidad para reordenar la tesis de crecimiento de la compañía. El fondo, constituido en 2025 como vehículo de inversión, tiene detrás a empresarios con trayectoria en consumo y retail. Entre ellos se destaca Martín Nova, un perfil que combina formación académica internacional con experiencia directa en el entendimiento del consumidor y la construcción de marcas. Administrador de empresas con MBA de la Kellogg School of Management, Nova ha tenido una trayectoria relevante en compañías como Nielsen, donde se desempeñó en el área de Retail Services, y posteriormente en el Grupo Éxito, donde ocupó la vicepresidencia de mercadeo.

La operación, estructurada a través de Inversiones KKO, que hoy controla el 100 % de Avesco —razón social de Kokoriko—, refleja además una tendencia relevante en el mercado colombiano: el retorno de activos emblemáticos a manos de capital local. Este elemento no es menor, ya que introduce una lógica de gestión más cercana al consumidor y al contexto competitivo del país, lo que podría traducirse en decisiones más ágiles y alineadas con la realidad del mercado.

 

Desde el punto de vista operativo, el mensaje inicial es de continuidad. La compañía seguirá funcionando con normalidad mientras se define la hoja de ruta estratégica. No obstante, el foco declarado por los nuevos inversionistas es claro: revitalizar la marca, fortalecer su posicionamiento y avanzar en procesos de modernización. Con ingresos proyectados cercanos a $170.000 millones y una operación que supera el millón de pollos vendidos al año, la base existe; el reto está en escalarla con mayor disciplina.

El verdadero desafío para KKO será corregir los factores estructurales que llevaron al rezago relativo de Kokoriko frente a competidores como Frisby y KFC. Mientras estos jugadores consolidaron estrategias basadas en concentración, expansión consistente y ejecución operativa, Kokoriko transitó por etapas de dispersión estratégica que limitaron su crecimiento. Hoy, con cerca de 79 restaurantes y una escala inferior a la de sus principales competidores, la marca enfrenta el reto de recuperar relevancia en un mercado más sofisticado y competitivo.

Desde la óptica del retail y la restauración, este caso deja varias lecciones. La primera es que el valor de una marca histórica no garantiza su sostenibilidad si no está acompañado de foco estratégico y disciplina operativa. La segunda, que los procesos de gobierno corporativo son determinantes para asegurar continuidad más allá de los liderazgos individuales. Y la tercera, que la innovación solo genera valor cuando está subordinada a una tesis clara de crecimiento rentable.

 

La entrada de empresarios paisas a través de KKO introduce un elemento adicional: una cultura empresarial tradicionalmente asociada a la ejecución, el control y la visión de largo plazo. Si esta lógica se logra integrar con la historia y el posicionamiento de Kokoriko, el resultado podría ser la reconstrucción de una de las marcas más emblemáticas del país.

 

En adelante, el mercado observará no solo los movimientos estratégicos que se definan, sino la capacidad de ejecución de este nuevo grupo inversionista. 

Kokoriko tiene historia, reconocimiento y una base operativa sólida. Lo que está en juego es su capacidad de volver a competir con relevancia en un sector donde el consumidor exige consistencia, experiencia y valor claro.

 

Este nuevo capítulo no es solo un cambio de propiedad; es, en esencia, una oportunidad para demostrar que, incluso en marcas maduras, el verdadero diferencial sigue estando en cómo se gobierna, se ejecuta y se prioriza el negocio en el largo plazo

 

Fuente: Mall & Retail.