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NEW YORK BISTRó: EL ROOFTOP QUE PROYECTA AL CENTRO COMERCIAL PORTOBELO COMO íCONO DEL PARQUE DE LA 93

El Parque de la 93 ha sido durante décadas uno de los grandes epicentros urbanos de Bogotá. Su mezcla de oficinas, restaurantes, hoteles, entretenimiento, turismo y vida nocturna lo ha convertido en una de las zonas de mayor valor simbólico y comercial de la capital. En ese entorno, el Centro Comercial Portobelo ha sabido mantener una identidad propia durante más de tres décadas y, desde el último trimestre del año pasado, dio un nuevo paso en su proceso de transformación con la apertura de New York Bistró, un rooftop que permite disfrutar una de las vistas más privilegiadas del reconocido parque bogotano.

La llegada de New York Bistró no debe entenderse únicamente como la apertura de un nuevo restaurante. Se trata de una apuesta estratégica por elevar la experiencia del consumidor, activar nuevos horarios de visita y fortalecer la vocación gastronómica de un activo comercial que ha logrado mantenerse vigente en uno de los sectores más competitivos de Bogotá. En una industria donde los centros comerciales ya no compiten solo por compras, sino por experiencias, permanencia y valor urbano, Portobelo encuentra en este rooftop una nueva razón para atraer visitantes.

 

Portobelo es un reconocido centro comercial y de negocios ubicado en el Parque de la 93. Surgió como una alternativa novedosa para empresarios, emprendedores y marcas vinculadas al diseño, la moda, la joyería, el interiorismo, la gastronomía y los servicios especializados. A lo largo de su historia ha sido la casa de galerías de arte, diseñadores de interiores, firmas de moda, joyerías de tradición y restaurantes icónicos de la ciudad.

En sus 31 años de inaugurado, Portobelo ha vivido una transformación paralela a la evolución del retail de moda y estilo de vida en Bogotá. Sin embargo, hay un elemento que permanece intacto: su diseño Art Déco. Esa arquitectura singular lo ha convertido en uno de los sitios más relevantes y reconocibles del sector. En una ciudad donde muchos activos comerciales se han homogeneizado, Portobelo conserva una personalidad propia, con una escala más íntima, sofisticada y curada.

 

Actualmente, el centro comercial cuenta con una ocupación del 100 % en sus 6.300 m² comerciales, tanto en locales como en zonas comunes. Esta cifra confirma la solidez de un activo que ha sabido administrar su mezcla comercial, sostener la demanda de marcas y generar nuevos motivos de visita en un entorno de alta exigencia. Su propuesta reúne 34 marcas de diseño, moda, gastronomía y servicios, entre las que se destacan Alfred Kling Joyas, Jorge A. Liévano, Inmaculada, Valencia Sartoriale, Johanna Rubiano, Valente Hair Art, además de una oferta gastronómica que ha venido ganando protagonismo.

 

A esta mezcla se suma Amor Perfecto, uno de los cafés más premiados de Colombia, que cuenta con un acogedor espacio en el lobby. Su presencia ha contribuido a dinamizar las horas valle, con incrementos de tráfico cercanos al 35 % en esos horarios. Este comportamiento evidencia una tendencia cada vez más importante para los centros comerciales urbanos: el café dejó de ser un complemento y se convirtió en un generador de reuniones, permanencia, trabajo informal y consumo recurrente.

 

Otro de los hitos de Portobelo ha sido la apertura del primer gastrobar de Mi Gran Parrilla Boyacense. Esta propuesta combina comida local con un ambiente sofisticado, una selección de vinos, menú degustación y la carta tradicional que ha hecho reconocida a la marca. El resultado ha sido exitoso, con un incremento cercano al 40 % en las cifras de tráfico. La experiencia demuestra que la gastronomía regional, cuando se presenta bajo una lectura contemporánea, puede convertirse en una herramienta poderosa de reposicionamiento comercial.

 

En ese proceso de renovación, New York Bistró aparece como una de las piezas más relevantes. Abierto durante el último trimestre del año pasado, este rooftop con vista al Parque de la 93 introduce una experiencia que, como su nombre lo indica, busca transportar al visitante a Nueva York. Desde el ascensor, el recorrido cambia de atmósfera. Un domo blanco inspirado en el Guggenheim da la bienvenida antes de llegar a una zona que evoca los clásicos restaurantes de Manhattan, con una estética elegante, cosmopolita y cuidadosamente construida.

 

La propuesta va más allá de la comida. New York Bistró incorpora música, diseño, arquitectura interior, coctelería, servicio y una vista privilegiada sobre uno de los parques más emblemáticos de Bogotá. La presencia de una banda de jazz al estilo neoyorquino refuerza esa narrativa y convierte la visita en una experiencia sensorial. Detrás del concepto está Mert Sondac, propietario y creador, quien buscó traer a Bogotá una parte de sus veinte años de vida en Nueva York.

Para Portobelo, la operación de New York Bistró tiene varias lecturas estratégicas. En primer lugar, fortalece la vocación gastronómica del centro comercial y complementa una oferta que ya venía ganando dinamismo. En segundo lugar, amplía el uso del activo hacia horarios de tarde y noche, momentos en los que los rooftops tienen mayor capacidad de atraer públicos corporativos, sociales y turísticos. En tercer lugar, convierte la ubicación frente al Parque de la 93 en una experiencia comercial, no solo en una ventaja inmobiliaria.

 

El caso es relevante porque los rooftops se han consolidado como una tendencia global en las principales ciudades del mundo. Las terrazas dejaron de ser espacios residuales para convertirse en destinos urbanos de alto valor. Son lugares donde la vista, la música, la gastronomía y la ambientación construyen una experiencia que justifica la visita. En Bogotá, el Parque de la 93 ofrece uno de los mejores entornos para desarrollar este tipo de formatos.

Portobelo también ha logrado capitalizar su visibilidad urbana a través de la publicidad exterior. El centro comercial es un ícono de las pantallas digitales del Parque de la 93, con un elemento de 54 m² que le cambió la cara al sector, alberga grandes marcas y contenidos relevantes, y factura alrededor de $3.000 millones anuales. Adicionalmente, en los próximos días inaugurará otro elemento comercial de gran tamaño, que también representará una facturación importante en esta línea de negocio.

 

Esta combinación entre retail, gastronomía, publicidad exterior, diseño y experiencia urbana muestra hacia dónde se mueve el negocio de los centros comerciales especializados. Portobelo no compite por tamaño, sino por relevancia. No necesita ser el centro comercial más grande de Bogotá, sino uno de los más reconocibles, mejor ubicados y coherentes en su propuesta.

 

La consolidación de New York Bistró confirma que los activos maduros pueden renovarse sin perder su esencia. Portobelo mantiene su ADN Art Déco, su relación con la moda, la joyería, el diseño y la gastronomía, pero incorpora nuevas experiencias que responden a un consumidor que busca lugares con relato, estética, buena comida y valor social.

 

En momentos en que el retail enfrenta el desafío de generar tráfico de calidad, Portobelo demuestra que la respuesta no siempre está en crecer en metros cuadrados. Muchas veces está en reinterpretar mejor los espacios existentes. Un rooftop con vista al Parque de la 93, una propuesta inspirada en Manhattan, jazz en vivo y una arquitectura cuidada pueden convertirse en motores de valor para todo el conjunto comercial.

 

New York Bistró no llegó simplemente a ocupar un espacio. Desde finales del año pasado se convirtió en una nueva pieza dentro de la narrativa de Portobelo: un centro comercial que combina diseño, moda, gastronomía, visibilidad urbana y experiencia. Un lugar donde el Parque de la 93 se vive desde otra altura, con el carácter de Bogotá y la sofisticación de Nueva York.

 

Fuente: Mall & Retail