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DE EMPRENDEDOR A PRESIDENTE: ABELARDO DE LA ESPRIELLA Y LA PROMESA DE UN GOBIERNO CERCANO AL COMERCIO

La llegada de Abelardo de la Espriella a la Casa de Nariño marca un nuevo ciclo político y económico para Colombia. Su elección no solo representa el triunfo de una corriente que defiende las ecomomias de mercado, la seguridad, orden y reducción del Estado, sino también la irrupción de un outsider con trayectoria en la empresa privada, el derecho, la comunicación y el emprendimiento. 

En un país donde buena parte del tejido productivo está compuesto por comerciantes, empresarios familiares, pequeños negocios, marcas emergentes y emprendedores que todos los días enfrentan impuestos, trámites, informalidad, inseguridad y altos costos operativos, su perfil envía un mensaje simbólico: llega al poder alguien que conoce, desde la experiencia privada, lo que significa construir una marca, vender, arriesgar capital y competir en el mercado.

 

El concepto de outsider —forastero o persona ajena al sistema político tradicional— permite entender mejor este fenómeno. Donald Trump llegó a la Presidencia de Estados Unidos desde el negocio inmobiliario, la televisión y la construcción de una marca personal global. Nayib Bukele irrumpió desde la comunicación política y una narrativa de ruptura frente a los partidos tradicionales. 

Javier Milei pasó de la economía mediática al poder con un discurso radical contra la burocracia estatal. Abelardo de la Espriella llega desde otro escenario: el bufete de abogados, la exposición pública, la defensa jurídica, la opinión, los negocios y una serie de emprendimientos que han complementado su actividad profesional.

 

Esta condición es relevante para el sector empresarial porque lo diferencia del político tradicional formado exclusivamente en partidos, cargos públicos o burocracias. De la Espriella ha construido su trayectoria alrededor de un oficio profesional, pero también de la creación de un universo de marca. Su bufete fue la base de autoridad y reputación; sus emprendimientos han sido extensiones de esa identidad. Allí aparece una lógica muy cercana al retail moderno: entender que el consumidor no compra únicamente productos, sino símbolos, relatos, estética, pertenencia y confianza.

 

Uno de los ejemplos más claros es De La Espriella Style, su plataforma comercial asociada a la “Dolce Vita”, donde confluyen ron, vino, ropa, libros, café y merchandising vinculado a su movimiento político. Esta mezcla revela una lectura contemporánea del consumo: no vender solamente bienes, sino construir una comunidad alrededor de una visión de vida. De La Espriella Style se acerca más a una marca de estilo de vida que a una tienda convencional. Su propuesta combina moda, literatura, bebidas, opinión, identidad política y aspiración personal, elementos que hoy son decisivos en el retail de nicho y en las marcas con alto componente emocional.

 

El segundo frente es el de bebidas premium. A través de Dominio De La Espriella, ha impulsado productos como Ron Defensor y Vino Fratellone, dos apuestas que se inscriben en una categoría muy atractiva para el comercio moderno: licores de alto valor percibido, empaques diferenciados, relato de origen y posicionamiento aspiracional. En estos negocios, el producto físico es apenas una parte de la ecuación. El verdadero valor está en la historia que lo acompaña, en la estética de la botella, en el universo cultural que proyecta y en la capacidad de convertir una bebida en experiencia.

También está el frente gastronómico y experiencial. En 2023 se registró la apertura de Místico, un piano bar en Coral Gables, Miami, asociado a figuras como Bárbara Yusty, Gilberto Santa Rosa, Silvestre Dangond y Abelardo de la Espriella. El concepto mezclaba comida española, música en vivo y ambientación de los años sesenta, un formato alineado con una de las grandes tendencias del retail actual: la experiencia por encima de la transacción. En un mundo donde comprar puede hacerse desde un teléfono, los espacios físicos necesitan ofrecer emociones, memoria, entretenimiento, gastronomía y sentido de comunidad.

 

A ese universo de emprendimientos también se suma su apuesta inmobiliaria con De La Espriella Collection, un proyecto de 53 aparta suites de lujo en la Zona T, con valores unitarios cercanos a los $1.000 millones. 

La iniciativa amplía su presencia más allá del derecho, la moda, los licores y la gastronomía, y lo ubica en una categoría donde convergen inversión inmobiliaria, hospitalidad, retail experiencial y marca personal. De La Espriella Collection no está concebido únicamente como un desarrollo residencial, sino como un ecosistema de servicios: apartamentos de vivienda, restaurante de alta cocina abierto al público, recepción 24 horas, gimnasio exclusivo para huéspedes y un rooftop de acceso público, pensado como vitrina social y punto de encuentro en una de las zonas comerciales más emblemáticas de Bogotá. En ese sentido, el proyecto refuerza una lectura central de su trayectoria: entender que el valor de un activo no depende solo del metro cuadrado, sino de la experiencia, la ubicación, el relato y la capacidad de convertir un inmueble en destino.

 

Estos emprendimientos son importantes porque ayudan a entender el tipo de liderazgo que De la Espriella proyecta. No se trata únicamente del abogado que llega a la Presidencia, sino de una figura que ha utilizado la empresa privada como plataforma de expresión, comunicación y creación de valor. Su recorrido empresarial transmite una sensibilidad particular frente al mundo productivo: la importancia de la marca, el peso de la reputación, el poder de la experiencia, la necesidad de diferenciarse y la dificultad de sostener negocios en mercados competitivos.

 

Para los comerciantes colombianos, ese simbolismo no es menor. Quien ha emprendido entiende que una empresa no se construye desde el discurso, sino desde la operación diaria. Emprender significa pagar nómina, cumplir obligaciones, negociar arriendos, administrar inventarios, responder por proveedores, atraer clientes, invertir en publicidad, cuidar el servicio y competir contra la informalidad. Significa también enfrentar trámites, normas cambiantes, presión tributaria y entornos de inseguridad que afectan directamente la confianza del consumidor y la rentabilidad de los negocios.

 

Por eso, la llegada de un outsider emprendedor genera expectativa en sectores como retail, moda, belleza, gastronomía, centros comerciales, servicios, franquicias, entretenimiento y comercio formal. Su discurso de defensa de la libre empresa, reducción de cargas, simplificación regulatoria, seguridad jurídica y recuperación de la confianza inversionista conecta con preocupaciones reales de la actividad comercial. Un empresario no solo necesita vender más; necesita un entorno donde valga la pena invertir, formalizarse, crecer y contratar.

En el caso de los centros comerciales, esta visión puede tener implicaciones relevantes. Los malls son hoy plataformas de consumo, empleo, formalización y emprendimiento. Allí conviven grandes marcas internacionales con empresas nacionales, restaurantes, operadores de servicios, marcas emergentes, gimnasios, entretenimiento, salud, belleza y comercio especializado. Un gobierno que entienda las realidades del empresario y del comerciante puede encontrar en los centros comerciales aliados naturales para dinamizar la economía urbana, fortalecer la formalidad y promover nuevas oportunidades para emprendedores regionales.

 

La presencia de José Manuel Restrepo en la vicepresidencia añade un componente técnico a esta narrativa. Su experiencia como exministro de Comercio y Hacienda, además de su conocimiento del sector productivo, puede servir como puente entre el discurso político del presidente electo y las necesidades concretas de la economía. 

En una coyuntura donde los empresarios demandan estabilidad, seguridad jurídica y reglas claras, la combinación entre un outsider con fuerza comunicacional y un vicepresidente con credibilidad técnica puede convertirse en una señal positiva para la inversión privada.

 

Para Leopoldo Vargas Brand CEO de Mall & Retail, “El gran reto será traducir los símbolos en política pública. La trayectoria emprendedora de De la Espriella proyecta cercanía con quienes crean empresa, pero el éxito de su gobierno dependerá de medidas concretas: disminución de impuestos, simplificación de trámites, incentivos a la formalización, reducción de barreras para emprendedores, mejor acceso al crédito productivo, fortalecimiento de la seguridad en zonas comerciales, estabilidad tributaria, apoyo a la industria nacional y promoción de la inversión”.

 

“ Abelardo de la Espriella llega al poder como un outsider que no proviene de la política tradicional, sino del derecho, la empresa privada, la comunicación y el emprendimiento. Sus negocios en moda, licores, gastronomía, libros, café, comercio digital y estilo de vida no son detalles secundarios, sino símbolos de una mentalidad empresarial que entiende el valor de crear, diferenciarse y vender en un mercado exigente. Para el retail colombiano, su llegada representa la posibilidad de un gobierno más cercano a la iniciativa privada y más consciente de que el crecimiento no nace de la burocracia, sino de la confianza, la inversión, el trabajo y la libertad de emprender”, señalo Vargas Brand.

 

Fuente: Mall & Retail