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CALLE 72: LA RENOVACIóN URBANA QUE PUEDE REACTIVAR EL RETAIL EN EL NORTE DE BOGOTá

Caminar hoy por la Calle 72 es recorrer uno de los corredores empresariales más importantes de Bogotá, pero también uno de los más congestionados y exigidos de la ciudad. En pocas cuadras conviven oficinas, bancos, universidades, comercio, restaurantes y servicios, pero el entorno urbano no siempre responde a esa intensidad: andenes estrechos, cruces difíciles, presión vehicular, deterioro ambiental y una oferta residencial limitada han reducido el potencial de una zona que históricamente ha sido un eje económico de la capital.

Ese escenario está a punto de entrar en una nueva etapa. Con la Actuación Estratégica Calle 72, la Alcaldía de Bogotá, a través de RenoBo, busca transformar este corredor en una centralidad urbana capaz de integrar vivienda, movilidad, comercio, servicios, espacio público y sostenibilidad. La intervención se proyecta sobre cerca de 140 hectáreas en Barrios Unidos, entre la avenida Caracas y la avenida 68, y entre las calles 68 y 74. De acuerdo con RenoBo, la actuación contempla 12.612 viviendas, 257.194 m² de comercio y servicios, nuevo espacio público y la recualificación de equipamientos sociales y de cuidado. 

 

El proyecto tiene una lógica clara: aprovechar la llegada del sistema Metro y la convergencia de varios modos de transporte para generar una ciudad más densa, caminable y con mayor mezcla de usos. La Línea 2 del Metro iniciará su recorrido en la Calle 72 con carrera 10, conectará con la Línea 1 y tendrá estaciones estratégicas sobre la Calle 72 con avenida Caracas, NQS y avenida Carrera 68, lo que convierte este eje en una de las piezas de movilidad más importantes de la Bogotá de la próxima década. 

Desde la óptica del retail, la renovación de la Calle 72 no debe analizarse únicamente como una obra urbana. Su verdadero impacto estará en la creación de nuevos flujos de consumidores. Más vivienda significa más residentes; más transporte masivo significa más frecuencia peatonal; más espacio público significa mayor permanencia; y más comercio y servicios significa una demanda cotidiana más intensa. En otras palabras, la Calle 72 puede pasar de ser un corredor de paso y oficina a convertirse en una centralidad de consumo diario.

 

El primer gran beneficiado será Avenida Chile Centro Comercial y Financiero. Ubicado en la Calle 72 #10-34, en plena zona empresarial de Chapinero, este activo tiene una posición privilegiada frente al futuro nodo de conexión del Metro y el corredor financiero tradicional de la ciudad. Su desafío será capitalizar el mayor flujo peatonal con una propuesta más orientada a servicios, gastronomía, conveniencia, salud, bienestar, banca, entretenimiento liviano y experiencias de corta permanencia, acordes con trabajadores, estudiantes, residentes y visitantes que se moverán por el sector. 

 

Avenida Chile tiene una ventaja que pocos centros comerciales tradicionales conservan: hace parte de la memoria urbana de la Calle 72. Pero esa condición ya no será suficiente. La renovación urbana obligará a pasar de un centro comercial dependiente del flujo de oficinas a un activo más integrado con la vida de barrio, la movilidad sostenible y los nuevos hábitos de consumo. En ese sentido, el proyecto no solo puede aumentar tráfico, sino mejorar la calidad del tráfico: más usuarios recurrentes, más compradores de conveniencia y más visitas asociadas a servicios de alta frecuencia.

El segundo jugador estratégico es Metrópolis. Localizado sobre la avenida carrera 68 #75A-50, este centro comercial queda en el borde occidental del corredor de transformación y se conecta directamente con el eje de la avenida 68, una de las grandes obras de movilidad de Bogotá. La troncal de la avenida 68 ya superó el 80 % de avance general, con más de 17 kilómetros, 320.000 m² de espacio público, 166.000 m² de zonas verdes y 16,86 kilómetros de ciclorruta proyectados. 

 

Para Metrópolis, el impacto será distinto al de Avenida Chile. Su oportunidad no está en ser el centro del distrito financiero, sino en consolidarse como un nodo familiar, residencial y de entretenimiento en el occidente de Barrios Unidos. La futura estación de la Línea 2 en la Calle 72 con avenida 68, sumada a la mejora de la troncal y el espacio público, puede ampliar su zona de influencia y recuperar competitividad frente a centros comerciales más modernos del norte y occidente de Bogotá.

El tercer activo que puede recibir un efecto positivo es Cafam La Floresta. Aunque no hace parte directa del polígono de la Actuación Estratégica Calle 72, su ubicación sobre la avenida 68 y su propio Plan Maestro Cafam Floresta Ciudad Central lo conectan con la misma lógica urbana: densificación, mezcla de usos, movilidad masiva y servicios de escala metropolitana. El Decreto 126 de 2026 modificó el Plan Parcial de Renovación Urbana Cafam Floresta para ajustar usos y equipamientos, mientras el proyecto Cafam Floresta Ciudad Central se ha planteado como una intervención de gran escala con una primera etapa de 174.652 m² y un plan maestro de 545.000 m² de construcción. 

 

La lectura estratégica es potente: Avenida Chile, Metrópolis y Cafam La Floresta pueden quedar conectados por una nueva columna urbana de movilidad y renovación. Cada uno jugará un papel distinto. Avenida Chile será el activo de mayor relación con el centro financiero y el nodo Metro; Metrópolis será el articulador comercial del borde occidental de la Calle 72; y Cafam La Floresta podrá consolidarse como una ciudad de usos mixtos apoyada en salud, comercio, cultura, servicios y vivienda.

 

Sin embargo, el beneficio no será automático. Durante los próximos años habrá afectaciones por obras, cambios de acceso, desvíos, ruido, cierres temporales y presión sobre la operación diaria. Los centros comerciales que mejor se preparen serán aquellos que entiendan que la renovación urbana exige una estrategia de transición: comunicación clara con visitantes, señalización peatonal, alianzas con operadores de transporte, fortalecimiento del canal digital, mejoramiento de accesos y una mezcla comercial más alineada con consumos cotidianos.

 

La Calle 72 puede convertirse en un caso emblemático de cómo la infraestructura pública revaloriza el retail urbano. Ya no se trata únicamente de tener locales disponibles, parqueaderos o una buena ubicación. El nuevo valor estará en la capacidad de integrarse con la ciudad caminable, con los sistemas de transporte, con la vivienda cercana y con una demanda que busca resolver más necesidades en menos tiempo.

 

Bogotá está comenzando a pasar del centro comercial como destino aislado al centro comercial como nodo urbano. En esa transición, Avenida Chile, Metrópolis y Cafam La Floresta tienen una oportunidad histórica: dejar de competir únicamente por visitas y empezar a competir por centralidad, permanencia y relevancia dentro de una ciudad que se está rediseñando alrededor del transporte masivo.

 

Fuente: Mall & Retail