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TOTTO PREPARA EL RELEVO: BENNY Y NATALIE BURSZTYN TOMARáN LA POSTA DE UNA MARCA HECHA PARA DURAR

La reciente entrevista concedida por Yonatan “Natán” Bursztyn a Forbes Colombia no solo reconstruye la historia de uno de los empresarios más reconocidos del país. También revela que Totto entra en una de las etapas más importantes de sus 38 años de trayectoria: la transición generacional y la consolidación de un nuevo gobierno corporativo que deberá garantizar la continuidad de una marca colombiana con presencia global.

A sus 67 años, el fundador empieza a preparar el terreno para entregar la dirección de la compañía a la segunda generación. Su hijo Benny Bursztyn, actual vicepresidente de Producto y Desarrollo, será quien asuma progresivamente el liderazgo ejecutivo, acompañado por Natalie Bursztyn, hija mayor del empresario y actual vicepresidenta de Marketing.

 

Natán permanecerá vinculado desde la junta directiva, pero con un papel más estratégico y menos operativo. Su propósito es completar la transición durante los próximos tres años, cuando cumpla 70, y dedicar más tiempo a su familia, los viajes, la pesca y la bicicleta.

 

El movimiento representa mucho más que un cambio de nombres. Totto deberá pasar de una organización profundamente marcada por la visión de su fundador a una empresa familiar con estructuras capaces de separar propiedad, administración y gobierno corporativo. 

La ventaja es que la transición no se está improvisando: Benny y Natalie llevan años vinculados a áreas centrales del negocio y conocen los retos de innovación, producto, posicionamiento y expansión internacional.

 

Una sucesión desde la fortaleza

 

El relevo llega en un momento favorable para la compañía. De acuerdo con el Mapa Nacional del Retail 2026, realizado por Mall & Retail, Totto cerró 2025 con ingresos superiores a los $827.000 millones, lo que representó un crecimiento del 10,1% frente al año anterior.

 

La utilidad aumentó 6,2% y los activos alcanzaron cerca de $600.000 millones. Son cifras que confirman que la empresa no está realizando su sucesión en medio de una crisis, sino desde una posición de crecimiento, reconocimiento y consolidación internacional.

 

La dimensión de la operación demuestra la evolución alcanzada. Totto cuenta con 520 tiendas en el mundo. En Colombia opera 175 establecimientos propios, 31 outlets y 58 franquicias nacionales. En el exterior suma 216 tiendas franquiciadas en 18 países, aunque sus productos llegan a 45 naciones mediante distribuidores, aliados comerciales y plataformas digitales como Amazon.

 

La red se complementa con 40 distribuidores y una estructura laboral que genera aproximadamente 3.000 empleos directos y otros 9.000 indirectos, vinculados a franquicias, talleres satélite, proveedores y diferentes actores de su cadena comercial.

 

La internacionalización ya representa el 40% de sus ventas, mientras que el mercado colombiano aporta el 60%. Ecuador continúa siendo su segundo mercado más importante, seguido por Guatemala y España.

Estas cifras ratifican la transformación de una compañía que nació alrededor de los morrales de lona y que hoy se define como una marca de “contenedores”: productos destinados a transportar elementos en la vida cotidiana, desde maletas de viaje y accesorios hasta ropa y artículos para mascotas.

Topara, la nueva apuesta de crecimiento

 

El siguiente capítulo de expansión se llama Topara. La marca, lanzada hace dos años para competir en el segmento outdoor, es liderada por Benny Bursztyn y constituye una primera prueba de su capacidad para dirigir nuevas unidades de negocio.

 

Topara ya cuenta con 14 tiendas en Bogotá y Medellín. Bajo la gerencia de Rosine Dallos, quien anteriormente lideró la operación de Samsonite en Colombia, espera aumentar su red de establecimientos un 30% anual durante los próximos cinco años.

 

Los planes incluyen aperturas en Bucaramanga, Villavicencio y el Eje Cafetero, además de una expansión internacional hacia Costa Rica y Ecuador.

La apuesta tiene sentido estratégico. Permite ingresar en una categoría mundial con alto potencial, acercarse a consumidores vinculados con el turismo, la aventura y la vida al aire libre, y reducir la dependencia del negocio tradicional de morrales escolares, que todavía representa cerca del 25% de las ventas anuales de Totto.

 

Topara también puede convertirse en el laboratorio donde Benny construya su propio estilo de dirección. El gran reto será demostrar que la segunda generación no se limitará a administrar el legado recibido, sino que tendrá capacidad para identificar nuevas categorías, desarrollar marcas y construir motores adicionales de crecimiento.

 

De una fábrica quebrada a una marca global

 

La historia de Natán explica por qué Totto ha llegado hasta aquí. El empresario compró una fábrica quebrada que había pasado de tener 600 empleados a menos de 50, renegoció sus deudas y transformó una operación especializada en productos de cuero en una marca de morrales sintéticos, coloridos y funcionales.

 

Mientras otros veían una categoría de bajo valor, él identificó una oportunidad para combinar moda, calidad y masificación. En 1988 presentó sus primeros morrales en la Feria Internacional de Bogotá y sorprendió a compradores que pensaban que se trataba de productos importados.

 

Su liderazgo se construyó alrededor de una idea sencilla: no concentrarse en lo que podía salir mal, sino en lo que debía hacer para que el negocio funcionara. En lugar de preguntarse qué ocurriría si no vendía, buscaba dónde mostrar el producto y cómo vender más.

Esa mentalidad lo llevó a buscar clientes, licencias y mercados cuando Totto todavía era una empresa pequeña. La alianza con Disney, obtenida en 1989, fue uno de esos movimientos decisivos. Permitió que una marca todavía desconocida se apalancara en personajes universales para ganar reconocimiento entre las familias colombianas.

 

También entendió que la internacionalización no era únicamente una aspiración, sino una necesidad. La crisis económica de comienzos de los años noventa y una elevada carga financiera llevaron a Totto a buscar oportunidades en Costa Rica, Venezuela y Ecuador. Esa expansión sería posteriormente fortalecida mediante un modelo de franquicias que se convirtió en uno de los principales vehículos de crecimiento de la organización.

Las enseñanzas de Natán

 

Para los emprendedores, la trayectoria de Bursztyn deja varias enseñanzas. La primera es que una gran empresa no siempre nace de una idea perfecta, sino de la capacidad para transformar activos, interpretar tendencias y persistir.

 

La segunda es que crecer exige abandonar modelos que funcionaron en el pasado. Totto dejó atrás el cuero, incorporó materiales sintéticos, internacionalizó parte de su producción y construyó una red de franquicias cuando el mercado colombiano dejó de ser suficiente para sostener sus ambiciones.

 

La tercera enseñanza es que el verdadero legado empresarial no consiste únicamente en acumular patrimonio, sino en crear instituciones capaces de sobrevivir al fundador. Natán lo resume al afirmar que no quiere dejarles dinero a sus hijos, sino oportunidades y un proyecto de vida.

 

Ese será ahora el mayor desafío de Totto. Benny y Natalie recibirán una compañía sólida, global y profundamente ligada a la figura de su fundador. Su tarea será preservar los pilares de calidad, versatilidad y moda, pero también modernizar la organización, acelerar la innovación y demostrar que la segunda generación puede construir su propio liderazgo.

 

La transición que comienza mostrará si el pensamiento de Natán logra convertirse en el activo más valioso de Totto: una empresa colombiana hecha no solamente para crecer, sino para durar.

 

Fuente: Mall & Retail.