En el análisis del Mapa Nacional del Retail 2026 realizado por Mall & Retail, en la categoría supermercados, en esta edición vamos a analizar los supermercados regionales: establecimientos que tienen una enorme importancia para los hogares colombianos, aunque pocas veces ocupan los titulares de los medios especializados.

Cuando se habla del negocio de supermercados en Colombia, la conversación suele concentrarse en D1, Tiendas Ara, Grupo Éxito, Olímpica, Jumbo, Alkosto e Ísimo. Son empresas con cobertura nacional, grandes presupuestos de comunicación y ambiciosos planes de expansión que explican buena parte de la transformación reciente del comercio colombiano.
Sin embargo, fuera de ese radar mediático existe un grupo de cadenas regionales que ha construido relaciones muy profundas con los consumidores. Cañaveral, Zapatoca, Supermú, Mercacentro, Euro, Mercamio, La Montaña, Más por Menos, Mercaldas, Merca Z, Almacenes Paraíso y La Quinta forman parte de ese mapa empresarial que abastece diariamente a millones de hogares.
Muchas de estas compañías nacieron como pequeños graneros, tiendas familiares, cooperativas o negocios especializados en frutas, verduras y productos frescos.
Con el tiempo profesionalizaron su operación, desarrollaron centros de distribución, incorporaron tecnología, fortalecieron su relación con proveedores y se convirtieron en marcas capaces de competir frente a operadores nacionales e internacionales.
Kantar confirmó la importancia alcanzada por este canal. Las cadenas regionales de supermercados en el ultimo año crecieron 31 % en valor frente al año anterior y aumentaron su penetración en 6,3 puntos porcentuales. Mercamio llegó al 73 % de penetración entre los hogares del Pacífico, La Vaquita alcanzó el 56 % en Antioquia y Zapatoca llegó al 46 % en Bogotá. Esto significa que, en varias regiones, estas marcas tienen una relación con el consumidor comparable o incluso superior a la de algunas cadenas nacionales.
Un canal estratégico para el abastecimiento de los hogares
El valor de los supermercados regionales comienza por su capacidad para interpretar los hábitos de consumo de cada territorio. Mientras una cadena nacional suele diseñar buena parte de su surtido desde una estructura centralizada, el supermercado regional conoce con mayor precisión las marcas, presentaciones, sabores, productos frescos y comportamientos de compra característicos de su zona de influencia.
Esta información le permite ajustar rápidamente el surtido. Las preferencias por determinados cortes de carne, tipos de papa, frutas, productos de panadería, granos, lácteos o marcas locales cambian considerablemente entre Antioquia, Valle del Cauca, Santander, Tolima, Nariño o Boyacá. Las cadenas regionales convierten ese conocimiento en una ventaja competitiva difícil de replicar desde una oficina nacional.
También cumplen una función importante dentro de las cadenas de abastecimiento. Muchos pequeños y medianos productores encuentran en estos supermercados una puerta de entrada más accesible que las grandes cadenas. La negociación suele ser más cercana, las decisiones pueden tomarse regionalmente y los productos tienen mayores posibilidades de entrar inicialmente en pocas tiendas antes de escalar.
Su relevancia también está asociada con el empleo. Los supermercados requieren personal para cajas, surtido, carnicerías, panaderías, frutas y verduras, logística, transporte, bodegas y administración. Una parte importante de esos empleos se genera directamente en las ciudades y municipios donde operan.
Desde el punto de vista financiero, el negocio funciona con márgenes estrechos, alta rotación de inventarios y una enorme disciplina operacional. Esto obliga a controlar desperdicios, niveles de inventario, costos logísticos, productividad por metro cuadrado y negociación con proveedores. La rentabilidad depende de vender grandes volúmenes con márgenes pequeños, especialmente en alimentos y productos básicos.
Un grupo que supera los $7 billones en ingresos
El Mapa Nacional de Retail identificó los principales 30 supermercados del país cuyas con ventas en 2025 alcanzaron los $ 95.25 billones. Las 12 cadenas regionales de mayor impacto registraron ingresos operacionales cercanos a $7,04 billones durante 2025, con un crecimiento del 13 %.
Estas marcas aumentaron sus ingresos y cerraron el año con resultados positivos. Sin embargo, su utilidad conjunta fue cercana a $71.406 millones, equivalente a un margen neto consolidado de apenas 1 %. La cifra demuestra la exigencia de esta actividad: se pueden movilizar billones de pesos en alimentos y productos de consumo masivo, pero cualquier deterioro en costos, inventarios, desperdicios o productividad puede reducir rápidamente la rentabilidad.
El Valle del Cauca concentra el bloque más grande de la muestra. Cañaveral, Mercamio y La Montaña sumaron ingresos por aproximadamente $2,40 billones, con un crecimiento conjunto del 17,6 %. Antioquia aparece en segundo lugar con Supermú y Euro, que alcanzaron cerca de $1,52 billones. Santander, representado por Más por Menos y La Quinta, superó los $482.000 millones.
Para evitar comparaciones artificiales, el análisis presenta los dos mayores jugadores cuando la base contiene más de una cadena por región. En los territorios donde aparece un único operador, se analiza el líder regional identificado.
Valle del Cauca: Cañaveral, Mercamio y el acelerado crecimiento de La Montaña
Supertiendas Cañaveral encabezó el ranking regional con ingresos aproximados de $1,29 billones en 2025, un crecimiento del 13,5 % frente al año anterior. La empresa nació en Cali en 1999 como una sociedad familiar y posteriormente evolucionó hacia una cadena regional con presencia en diferentes municipios del Valle del Cauca. Actualmente informa una red de 19 puntos de venta, diez de ellos ubicados en Cali y los restantes en Palmira, Candelaria, Buga, Tuluá, Roldanillo y Zarzal.
Su principal fortaleza ha sido construir cobertura territorial sin abandonar su identidad regional. Cañaveral combina supermercados de proximidad con establecimientos de mayor tamaño, un portafolio amplio, categorías de frescos y canales de comercio electrónico y domicilios. Su despliegue en municipios intermedios le permite capturar mercados que no siempre resultan prioritarios para las grandes cadenas nacionales.
El segundo jugador vallecaucano es Mercamio, con ventas cercanas a $593.766 millones y un crecimiento del 6,2 %. Su estrategia combina las marcas Mercamio y Mercatodo, con presencia en Cali, Palmira y una expansión selectiva hacia Bogotá y Chía. La compañía también ha desarrollado marca propia, comercio electrónico y una arquitectura promocional asociada con precios competitivos.
La fortaleza de Mercamio se observa en su nivel de penetración. Según Kantar, tres de cada cuatro hogares del Pacífico compraron en esta cadena durante el periodo analizado. Esa cifra evidencia una relación cotidiana con el consumidor que va mucho más allá del número de establecimientos.La Montaña merece una mención especial. Aunque ocupa el tercer lugar en el Valle, fue la compañía de mayor crecimiento de toda la muestra: sus ingresos pasaron de aproximadamente $347.809 millones a $519.094 millones, un aumento del 49,2 %.
La empresa nació en 2020 como un agromercado especializado en productos frescos y posteriormente evolucionó hacia un supermercado integral. Su entrada en antiguas sedes de Almacenes La 14 y la alianza mediante la cual asumió la operación de los supermercados Comfandi aceleraron su cobertura. Su propuesta competitiva se apoya en frutas, verduras, carnes, proveedores regionales y compra directa a productores. Actualmente trabaja con más de 600 proveedores y cuenta con más de 1.000 colaboradores.

Bogotá y Cundinamarca: Zapatoca construyó una marca de barrio a gran escala
Mercado Zapatoca ocupó el segundo lugar general del ranking, con ingresos cercanos a $991.757 millones en 2025 y un crecimiento del 19,6 %. La compañía se acerca rápidamente a la barrera de $1 billón en ventas, una dimensión que la convierte en uno de los grandes jugadores del comercio alimentario de Bogotá.
Zapatoca nació en 1980 en el barrio Santa Isabel y fue creciendo alrededor de una promesa sencilla: ofrecer un mercado completo, cercano y familiar. Actualmente reporta 19 puntos de venta en Bogotá, Mosquera y Facatativá, con categorías como frutas y verduras, carnes, panadería artesanal, droguería, cuidado personal y licores.
Su ventaja competitiva se encuentra en la combinación entre proximidad, surtido completo y conocimiento de los barrios. Zapatoca ha conseguido conservar la percepción de supermercado tradicional mientras desarrolla una escala empresarial cercana a la de algunas cadenas nacionales.
La penetración del 46 % reportada por Kantar demuestra la fortaleza de su marca. Además, su crecimiento de casi diez puntos de penetración frente a 2023 indica que continúa ganando hogares en una plaza tan competida como Bogotá.
Antioquia: Supermú y Euro transforman su propuesta de valor
Supervaquita, hoy identificada comercialmente como Supermú en los establecimientos operados por Inversiones Supervaquita La 33, registró ingresos por aproximadamente $831.068 millones y un crecimiento del 13,9 %.
La historia de la compañía comenzó hace más de 27 años como una pequeña tienda de barrio. En 2025, 13 establecimientos que operaban bajo la marca Supervaquita La 33 comenzaron a utilizar la nueva identidad Supermú. La organización informó que cuenta con más de 10.000 referencias, 580 proveedores y más de 1.600 colaboradores.
El cambio de marca refleja una evolución estratégica. La propuesta pasa de concentrarse principalmente en precio y servicio a incorporar variedad, frescura y una experiencia de compra más desarrollada. La empresa intenta conservar la cercanía de una cadena antioqueña mientras moderniza su posicionamiento frente a consumidores que comparan permanentemente precios, calidad y experiencia.
Euro ocupó el segundo lugar de Antioquia con ingresos de $693.798 millones. Sus ventas permanecieron prácticamente estables frente a 2024, con un crecimiento del 0,1 %, lo que plantea la necesidad de acelerar productividad y expansión.
La respuesta de Euro ha sido transformar las tiendas en espacios con servicios adicionales. La compañía está incorporando coworking, barras cerveceras, zonas de bienestar, espacios para mascotas, estaciones de chef y cafés. También proyecta abrir seis nuevos supermercados para alcanzar 26 establecimientos y generar aproximadamente 300 empleos adicionales.
La estrategia busca diferenciar el supermercado regional frente al modelo funcional del hard discount. Euro compite a través de una visita más completa, categorías frescas, gastronomía y espacios de permanencia que aumentan las razones para acudir a la tienda.
Tolima: Mercacentro convirtió la identidad local en una ventaja
Mercacentro alcanzó ingresos cercanos a $790.695 millones, con un crecimiento del 9,6 %. La compañía ha construido una posición dominante en Ibagué y el Tolima alrededor de una comunicación fuertemente territorial resumida en su expresión “Es de todos, es de aquí”.
La cadena reportó la inauguración de su punto de venta número 21 y ha desarrollado servicios de domicilios y comercio electrónico concentrados especialmente en Ibagué. Su propuesta combina variedad, economía, servicio, categorías frescas y una participación activa en actividades sociales y comunitarias.
Mercacentro demuestra que una marca regional puede proteger su mercado cuando convierte el sentido de pertenencia en una propuesta empresarial. En estas condiciones, comprar en la cadena también se interpreta como apoyar el empleo, los proveedores y el desarrollo económico de la región.

Santander: Más por Menos y La Quinta compiten desde la tradición
Más por Menos registró ingresos por aproximadamente $324.478 millones, con un crecimiento del 7,5 %. La compañía cuenta con una trayectoria cercana a cuatro décadas y ha combinado supermercados físicos, formatos de mayor tamaño, comercio electrónico y programas promocionales.
Uno de los puntos decisivos de su expansión fue la incorporación de antiguos supermercados de Mercomfenalco, que fortaleció su red y su cobertura territorial. La cadena también ha desarrollado establecimientos en centros comerciales y proyectos asociados con sostenibilidad y generación de energía solar.
La Quinta, con sede principal en Barrancabermeja, alcanzó ingresos cercanos a $157.966 millones y creció 2,3 %. Su estrategia se sustenta en la fidelización mediante campañas de descuentos de alta intensidad, madrugones, quincenazos, aniversarios, sorteos y promociones aplicadas a buena parte del surtido.
La compañía ha llevado estas actividades a establecimientos ubicados en Barrancabermeja, Bucaramanga y Aguachica. En algunas jornadas ha ofrecido descuentos generales del 10 % y 15 %, además de reducciones mayores en productos seleccionados. Esta estrategia genera tráfico en momentos concretos del mes y fortalece la percepción de ahorro entre los hogares.
Caldas, Nariño y Boyacá: cadenas que transformaron el comercio de sus regiones
Mercaldas registró ingresos por aproximadamente $314.110 millones y un crecimiento del 13,3 %, además de presentar el margen neto más alto de la muestra, cercano al 2,4 %.
Su origen se remonta a 1977, cuando fue creada como Mercados Cooperativos Cafeteros de Caldas. El objetivo inicial era contribuir a regular los precios de los productos básicos en un contexto de altos costos para los hogares. La empresa llegó a operar 32 puntos de venta antes de realizar un proceso de reestructuración para concentrar su red.
Ese origen cooperativo continúa influyendo en su posicionamiento. Mercaldas se presenta como una cadena vinculada con la identidad cafetera, el ahorro cotidiano y la cercanía con los consumidores de Manizales y otros municipios de Caldas.
Merca Z alcanzó ingresos cercanos a $290.005 millones, un crecimiento del 6,6 %. La empresa nació en Tumaco a partir de un pequeño granero y posteriormente desarrolló supermercados con instalaciones modernas, tecnología y mejores condiciones de conservación de alimentos.
Su expansión la llevó a establecer presencia en Tumaco, Cali y Medellín. La estrategia combina surtido para la canasta familiar, servicio cercano y una narrativa de impacto comunitario. En ciudades como Tumaco, la cadena cumple un papel adicional al profesionalizar el abastecimiento y elevar los estándares de manipulación, almacenamiento y presentación de alimentos.
Almacenes Paraíso, por su parte, registró ingresos por aproximadamente $246.878 millones y un crecimiento del 16 %. Su historia se relaciona con la comercialización de frutas, verduras y granos en Duitama, antes de evolucionar hacia un supermercado moderno.
La compañía se convirtió en una de las marcas comerciales más reconocidas de Boyacá, con establecimientos en Duitama y presencia histórica en otras ciudades de la región. Su conocimiento del consumidor boyacense, la fortaleza en productos frescos y la relación construida durante décadas constituyen sus principales barreras competitivas.
La nueva batalla frente al hard discount
El principal desafío para estas compañías será la velocidad de expansión de D1, Tiendas Ara e Ísimo. Las tres cadenas de descuento podrían superar conjuntamente los 4.700 establecimientos durante 2026.D1 cuenta con aproximadamente 2.745 tiendas y presencia en 550 municipios, mientras Ara supera los 1.650 establecimientos en 370 municipios. El crecimiento ha dejado de concentrarse exclusivamente en las grandes ciudades y está avanzando hacia poblaciones intermedias y municipios donde tradicionalmente dominaban supermercados regionales y tiendas independientes.
Ísimo también proyecta abrir entre 80 y 100 establecimientos durante 2026. La mitad de sus cerca de 1.500 referencias corresponde a marcas propias, lo que le permite controlar costos, reducir complejidad operacional y fortalecer su percepción de precio.
La expansión del hard discount obliga a los regionales a revisar su estrategia, pero no significa que deban copiar completamente ese modelo. Resultaría difícil competir únicamente con tiendas pequeñas, surtidos reducidos y marcas propias. Su verdadera oportunidad está en utilizar las ventajas que ya poseen.
Los supermercados regionales necesitan proteger el precio de los productos que el consumidor utiliza para comparar cadenas, especialmente arroz, aceite, leche, huevos, azúcar, aseo y algunas bebidas. Al mismo tiempo, pueden recuperar margen en categorías donde ofrecen mayor diferenciación, como carnes, frutas y verduras, panadería, comidas preparadas, productos regionales, licores y categorías especializadas.
La marca propia será igualmente importante, aunque debe construirse de forma selectiva. Los regionales tienen la posibilidad de desarrollarla junto con fabricantes y proveedores de sus territorios, creando productos que mezclen ahorro con identidad local.Otro frente será el conocimiento del cliente. Estas empresas cuentan con años de información sobre compras, frecuencia, categorías y sensibilidad promocional, pero parte de esos datos todavía no se utiliza de manera estructurada. Los programas de fidelización, aplicaciones, comercio electrónico y analítica pueden convertir esa cercanía histórica en decisiones comerciales más precisas.
La productividad también será determinante. El futuro no dependerá exclusivamente de abrir establecimientos. Las cadenas deberán mejorar ventas por metro cuadrado, rotación de inventarios, disponibilidad en góndola, reducción de desperdicios, eficiencia energética, operación logística y rentabilidad por tienda.
El regional continuará siendo protagonista
El crecimiento de estas compañías confirma que el mercado colombiano no está completamente concentrado en las cadenas nacionales. La confianza, el conocimiento del territorio y la capacidad de adaptar el surtido siguen teniendo un enorme valor.
Las cadenas regionales han competido de igual a igual porque conocen mejor su plaza, mantienen relaciones cercanas con los proveedores, reaccionan con rapidez y han logrado convertirse en parte de la identidad cotidiana de sus ciudades.
El hard discount continuará ampliando su red y presionando los precios. Los operadores regionales que respondan con disciplina financiera, categorías frescas, innovación, marca propia, digitalización y una experiencia de compra diferenciada podrán conservar una posición relevante.
En muchas regiones del país, estas compañías ya dejaron de ser supermercados pequeños. Son verdaderas instituciones empresariales, generadoras de empleo, canales de comercialización para productores y marcas profundamente vinculadas con los hogares colombianos. Aunque pocas veces aparezcan en los grandes titulares, constituyen una de las fuerzas más importantes y resistentes del retail nacional.
Fuente: Mall & Retail.