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ASí SE COMPORTó LA INDUSTRIA DEL RETAIL EN EL PRIMER SEMESTRE DE 2026

El comercio colombiano cerró la primera mitad de 2026 con un balance favorable, aunque mucho más complejo de lo que sugiere el crecimiento general de las ventas. El consumo se recuperó, las categorías de tecnología y hogar avanzaron a doble dígito, la confianza de los consumidores alcanzó niveles que no se observaban desde hacía más de una década y, después de las elecciones presidenciales, numerosas marcas comenzaron a reactivar proyectos de expansión que permanecían en pausa.

Sin embargo, detrás de este optimismo aparece una señal que los retailers y los centros comerciales deberán observar con atención: una parte importante del crecimiento de las marcas está siendo explicada por el aumento del ticket promedio y del precio de los productos, mientras el tráfico hacia las tiendas y la conversión muestran un comportamiento más débil.

 

En otras palabras, el retail colombiano está vendiendo más, pero ese crecimiento depende cada vez más del valor de cada compra y no necesariamente de la llegada de un mayor número de compradores.

 

Entre enero y mayo de 2026, las ventas reales del comercio minorista crecieron 11,9 % y, al excluir vehículos y motocicletas, aumentaron 7,7 %, confirmando la recuperación del consumo. Sin embargo, el empleo del sector avanzó apenas 1,8 % y, en algunas cadenas especializadas, el crecimiento estuvo impulsado principalmente por un mayor ticket promedio, mientras el tráfico y la conversión retrocedieron.

Para los centros comerciales, el mejor desempeño provino de tecnología y hogar. Las ventas de televisores y equipos de sonido crecieron 47,3 %; informática y telecomunicaciones, 27,4 %; y electrodomésticos y muebles, 20,2 %, muy por encima de las prendas de vestir, que avanzaron 4,8 %, y el calzado, con 5,5 %. El reto será convertir este aumento del gasto en más compradores, visitas y permanencia dentro de los activos.

 

Junio tuvo un calendario comercial excepcional. El Mundial de Fútbol activó campañas relacionadas con televisores, tecnología, alimentos, bebidas, restaurantes, artículos deportivos y productos licenciados.

 

El mes también estuvo marcado por varios puentes festivos, la celebración del Día del Padre, la segunda vuelta presidencial y la Primatón, realizada alrededor del pago de la prima de servicios. Esta concentración de acontecimientos generó diferentes momentos de consumo y obligó a las marcas a adaptar sus inventarios, promociones y comunicaciones prácticamente cada semana.

 

Los puentes estimularon los viajes, el turismo, la gastronomía y el entretenimiento; el Mundial favoreció las reuniones y transmisiones deportivas; las elecciones redujeron parcialmente la actividad durante la jornada de votación; y el pago de primas fortaleció el cierre comercial del mes.

Más que una temporada homogénea, junio fue una sucesión de pequeños ciclos comerciales que beneficiaron de manera diferente a cada categoría.

 

El cambio más significativo del semestre no ocurrió solamente en las cajas registradoras, sino también en las expectativas de los hogares. En junio, el Índice de Confianza del Consumidor se ubicó en 24,3 %, frente al 17,8 % de mayo y al 2,2 % registrado un año atrás.

El indicador alcanzó así su nivel más alto en 12 años, reflejando una percepción más favorable sobre la situación económica, el empleo y la capacidad futura de compra de los hogares.

 

Uno de los factores que contribuyó a esta recuperación fue la apreciación del peso colombiano. De acuerdo con Itaú, la moneda acumulaba una valorización cercana al 14 % durante el año y se aproximaba al nivel de $3.200 por dólar.

 

Un dólar más barato reduce progresivamente los costos de tecnología, mercancías importadas, insumos e inventarios comercializados por numerosas marcas internacionales. Esto puede traducirse en mejores márgenes para las empresas, menores presiones sobre los precios y una mayor capacidad de compra para los consumidores.

El cambio de ciclo político también modificó las expectativas. Después de la segunda vuelta presidencial del 21 de junio, muchas compañías comenzaron a tener mayor claridad sobre el escenario institucional y económico de los próximos cuatro años.

 

Esto no elimina los riesgos fiscales, inflacionarios o relacionados con las tasas de interés, pero sí permite que las juntas directivas retomen decisiones de inversión que habían sido aplazadas durante la campaña electoral.

 

El nuevo ambiente comienza a sentirse especialmente en las ciudades intermedias. Mercados con baja presencia de formatos comerciales modernos, áreas de influencia regionales y menor saturación competitiva están regresando a los planes de crecimiento de las marcas.

 

Un ejemplo es Mall Sogamoso Park, proyecto llamado a transformar la dinámica comercial de Sogamoso y Boyacá. Desde el 21 de junio, varias compañías que mantenían en pausa sus decisiones comenzaron a acelerar los análisis y negociaciones para ingresar al complejo.

 

Marcas como Bosi, Americanino, Levi’s, Arturo Calle, Vélez, Juan Valdez y Popsy, entre otras, han avanzado en sus procesos de vinculación, atraídas por la posibilidad de participar en el primer centro comercial moderno de la ciudad y atender un mercado regional que comprende a Sogamoso, Duitama, Paipa, Nobsa y otros municipios cercanos.

 

El caso demuestra que la nueva expansión del retail no se concentrará exclusivamente en Bogotá, Medellín, Cali o Barranquilla. Las ciudades intermedias se están convirtiendo en una alternativa estratégica para las marcas que buscan crecer con menores niveles de competencia, una oferta comercial todavía insuficiente y consumidores que actualmente deben desplazarse hacia otras ciudades para acceder a determinados productos y experiencias.

A medida que las decisiones regresan, los espacios más estratégicos también comienzan a escasear. Para los retailers, esperar demasiado puede significar ingresar posteriormente en ubicaciones menos favorables o ceder la categoría a un competidor.

 

El movimiento observado en Sogamoso coincide con una nueva ola de aperturas y planes de crecimiento en diferentes regiones del país. Decathlon continúa fortaleciendo su presencia en Medellín, una de las ciudades con mayor desarrollo comercial del país. Ópticas GMO inauguró una nueva tienda en el Centro Comercial Andino y alcanzó un total de 69 establecimientos físicos en Colombia.

 

En moda, Fruta Fresca Origin anunció un plan para abrir 20 tiendas y llevar fuera de Antioquia su ecosistema multimarca, que actualmente reúne cerca de 40 marcas y opera 19 puntos de venta en el área metropolitana de Medellín. 

La compañía espera cerrar 2026 con un crecimiento del 12 % en su facturación, respaldada por la expansión de su red física y el fortalecimiento de sus canales digitales. Su modelo no se limita a ofrecer espacios comerciales. También acompaña a las marcas nacionales en procesos de producción, financiación, mercadeo visual, logística y estrategia comercial, buscando superar uno de los principales obstáculos de los emprendimientos de moda: construir una estructura que les permita crecer de manera sostenible.

 

El entretenimiento también está ampliando su participación dentro de los centros comerciales. Winner Group inauguró el Casino Río Serrezuela, en Cartagena, una operación que busca transformar el concepto tradicional del casino mediante la integración de juegos, espectáculos, gastronomía y experiencias sociales. Ubicado en la planta baja del Centro Comercial La Serrezuela, el establecimiento proyecta recibir más de 17.000 visitantes durante el segundo semestre del año y generar más de 50 empleos directos y cerca de 150 empleos e interacciones económicas indirectas.

 

Estos movimientos confirman que el crecimiento ya no proviene de una sola categoría. Deporte, salud visual, moda nacional, gastronomía y entretenimiento están activando proyectos simultáneamente, fortaleciendo la demanda de locales y renovando la mezcla comercial de los centros comerciales.

 

El balance del primer semestre permite mirar con optimismo lo que resta de 2026. El comercio crece, la confianza del consumidor mejora, el dólar favorece a las categorías importadas y las decisiones de expansión están regresando.

 

No obstante, el crecimiento todavía presenta fragilidades. Las ventas avanzan mucho más rápido que el empleo; algunas marcas dependen excesivamente del aumento del ticket promedio; el tráfico hacia las tiendas físicas continúa presionado; y moda y calzado crecen considerablemente menos que tecnología y hogar.

Para los retailers, el desafío del segundo semestre no será únicamente vender productos más costosos. Será atraer más compradores, mejorar la conversión, aumentar las unidades por transacción y construir razones para que los consumidores regresen con mayor frecuencia.

 

Para los centros comerciales, la oportunidad estará en capitalizar la nueva expansión, atraer conceptos diferenciados y ofrecer espacios capaces de combinar comercio, entretenimiento, gastronomía, servicios y experiencias.

 

El primer semestre de 2026 confirmó que el retail colombiano volvió a crecer. El segundo deberá demostrar si esa recuperación puede transformarse en más tráfico, más empleo, más aperturas y un crecimiento sostenible para toda la industria.

 

Fuente: Mall & Retail.