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FUAD CHAR Y FRANCISCO CALLEJA: DOS LíDERES, DOS CONGLOMERADOS Y UNA MISMA ESCUELA EMPRESARIAL

Fuad Char y Francisco Calleja representan dos de las trayectorias más importantes del comercio latinoamericano. Aunque nacieron en países diferentes y desarrollaron sus empresas bajo contextos económicos y sociales distintos, sus historias tienen varios puntos en común: ambos recibieron de sus padres negocios familiares, participaron desde muy jóvenes en su transformación, construyeron organizaciones alrededor del comercio de alimentos y lograron transmitir su visión empresarial a las siguientes generaciones.

Francisco Calleja llegó a sus 82 años después de dedicar 63 de ellos al desarrollo de Grupo Calleja. Durante la celebración de su cumpleaños recordó que algunos de sus amigos cercanos suelen aconsejarle retirarse, descansar y disfrutar. Su respuesta permite comprender su relación con la empresa: “Trabajar con el equipo e involucrarme en las negociaciones complejas es, justamente, lo que me mantiene con vida”.

 

La frase refleja una concepción del trabajo como fuente de energía y propósito. Para Don Paco, como lo llaman afectuosamente sus colaboradores, el liderazgo no termina con la transferencia de una posición ejecutiva. Su experiencia continúa siendo especialmente valiosa en las decisiones difíciles, las grandes negociaciones y los momentos en los que la organización necesita memoria, criterio y perspectiva de largo plazo.

Fuad Char, por su parte, tiene 88 años y lleva cerca de siete décadas vinculado con Olímpica. Su entrada al comercio se produjo de manera inesperada en 1955, cuando tenía apenas 17 años. Un accidente sufrido por su padre, Ricardo Char, lo obligó a abandonar la Escuela Naval de Cadetes de Cartagena y regresar a Barranquilla para hacerse cargo del almacén familiar.

 

Aquella circunstancia cambió definitivamente el rumbo de su vida. Char descubrió rápidamente una vocación por el comercio y comprendió que un negocio no podía limitarse a abrir sus puertas y esperar a los compradores. Había que conocer al cliente, buscarlo, negociar mejor con los proveedores y ofrecerle razones concretas para regresar.

 

Los dos empresarios recibieron una herencia, pero ninguno se limitó a conservarla. Francisco Calleja continuó la obra iniciada por su padre, Daniel Calleja, y participó en la creación de Súper Selectos en 1969. Desde entonces, la cadena se expandió hasta convertirse en el principal operador de supermercados de El Salvador y en el núcleo de un grupo con capacidad para proyectarse internacionalmente.

 

Fuad Char transformó el establecimiento recibido de su padre en una cadena que inicialmente encontró su identidad en el negocio farmacéutico. Con la apertura de Olímpica No. 2 anticipó la creación de una marca común y de una red de establecimientos capaces de generar economías de escala. Posteriormente, junto con sus hermanos, amplió el modelo hacia las supertiendas, los supermercados, las droguerías y las grandes superficies.

 

En ambos casos, la construcción empresarial estuvo acompañada por una fuerte participación familiar. Grupo Calleja se desarrolló a partir de la escuela transmitida por Daniel Calleja a Francisco y, posteriormente, de Francisco a su hijo Carlos Calleja. En Olímpica, Fuad Char compartió responsabilidades con sus hermanos y consolidó una organización que luego incorporó a nuevas generaciones de la familia.

 

Sin embargo, los conglomerados siguieron caminos diferentes. Grupo Calleja concentró buena parte de su fortaleza en el comercio de supermercados y utilizó esa experiencia para realizar una expansión internacional de gran escala. El punto de inflexión se produjo en 2024, cuando adquirió el control del Grupo Éxito mediante la compra de la participación que pertenecía al Grupo Casino.

La operación convirtió a una compañía originada en El Salvador en propietaria de una de las plataformas de comercio más representativas de Suramérica. Grupo Calleja pasó a integrar Súper Selectos con las operaciones del Grupo Éxito en Colombia, Uruguay y Argentina, incluyendo marcas como Éxito, Carulla, Super Inter, Surtimax, Disco, Devoto, Géant y Libertad.

 

De acuerdo con el Mapa Nacional del Retail realizado por Mall & Retail, el Grupo Éxito registró ingresos por $16,91 billones en 2025, con un crecimiento del 5,2 %. El resultado evidencia la dimensión del activo adquirido y el alcance regional que logró la familia Calleja. La organización dejó de ser únicamente el líder del mercado salvadoreño para convertirse en uno de los grupos de comercio de alimentos más importantes de América Latina.

 

Olímpica adoptó una estrategia diferente. En lugar de realizar una gran adquisición internacional, construyó un conglomerado alrededor de las necesidades de su operación principal.

La expansión de los supermercados impulsó la creación o el fortalecimiento de empresas dedicadas a la producción avícola, porcina y arrocera, la publicidad, los servicios financieros, la tecnología, la seguridad y el desarrollo inmobiliario.

 

Así surgió una organización integrada por compañías como Acondesa, Arrocera Olímpica, Sonovista, Serfinanza, Olímpica Estéreo y diferentes sociedades inmobiliarias. La lógica consistió en asegurar el abastecimiento, reducir costos, ampliar las capacidades internas y mantener un mayor control sobre los distintos componentes de la cadena de valor.

 

Olímpica es hoy una de las mayores empresas de comercio de capital completamente colombiano. Tiene presencia en 117 municipios de 21 departamentos y opera mediante superalmacenes, supertiendas, supermercados y droguerías. Según el Mapa Nacional del Retail, alcanzó ingresos aproximados de $7,05 billones en 2025, en niveles similares a los registrados durante 2024.

 

La comparación de las cifras permite observar la diferencia de escala actual entre ambos conglomerados. Grupo Éxito, controlado por Grupo Calleja, supera ampliamente los ingresos de Olímpica y cuenta con presencia internacional. Olímpica, en cambio, conserva una operación concentrada en Colombia, pero posee una mayor integración con empresas productivas, financieras, radiales, publicitarias e inmobiliarias.

 

También existen diferencias en los perfiles de sus líderes. Francisco Calleja proyecta la imagen del negociador experimentado que continúa participando en las decisiones estratégicas, al tiempo que acompaña a una nueva generación encargada de conducir la expansión regional. Su liderazgo se fundamenta en la continuidad, la transmisión de conocimiento y la capacidad para intervenir en situaciones complejas sin impedir la autonomía de sus sucesores.

 

Fuad Char representa principalmente al comerciante intuitivo que aprendió desde el mostrador. Su trayectoria se construyó alrededor de la búsqueda de precios competitivos, la cercanía con el consumidor y la capacidad para transformar una droguería en una cadena nacional. La expresión “hay que saber comprar”, que repetía con frecuencia, sintetiza una visión empresarial basada en la eficiencia, el volumen y la negociación.

La cercanía con las personas también forma parte de ambas culturas. Durante su cumpleaños, Francisco Calleja agradeció a una ejecutiva por sus años de trabajo para la empresa, aun cuando era él quien estaba siendo homenajeado. El gesto demuestra que concibe a los colaboradores como protagonistas de la historia empresarial.

 

En Olímpica, la cercanía se desarrolló inicialmente desde las droguerías de barrio, donde el boticario conocía a sus clientes, ofrecía servicio a domicilio y participaba en la vida de la comunidad. Esa proximidad física y emocional fue uno de los elementos que permitió a la compañía competir y crecer desde la Costa Caribe hacia el interior del país.

 

Francisco Calleja y Fuad Char también comparten una extraordinaria capacidad para construir a largo plazo. Ninguno de sus conglomerados surgió de una expansión repentina.

Fueron el resultado de décadas de apertura de establecimientos, negociación con proveedores, formación de equipos, diversificación y reinversión permanente.

 

A pesar de sus edades, ambos continúan siendo referentes fundamentales de sus organizaciones. Calleja encuentra vitalidad en las negociaciones complejas. Char sigue representando la visión comercial que permitió convertir una herencia familiar en una de las mayores compañías colombianas.

 

Sus legados, sin embargo, van más allá de los supermercados. Francisco Calleja ayudó a llevar una empresa salvadoreña hasta el control del Grupo Éxito y construyó un puente empresarial entre Centroamérica y Suramérica. Fuad Char transformó Olímpica en el centro de un conglomerado diversificado, integrado y profundamente vinculado con el desarrollo económico de la región Caribe y de Colombia.

 

Para Leopoldo Vargas Brand CEO de Mall & Retail, “Las historias de Don Fuar y Don Paco demuestran que heredar una empresa no significa recibir un resultado terminado. Significa asumir la responsabilidad de transformarla. Calleja y Char tomaron los negocios de sus padres, los adaptaron a nuevas generaciones de consumidores y los convirtieron en organizaciones capaces de trascender a sus fundadores”.

 

“Uno construyó una plataforma regional con presencia en cuatro países. El otro desarrolló una organización nacional diversificada alrededor de una cadena de supermercados. Ambos confirman que el liderazgo empresarial se sostiene en la disciplina, el conocimiento del cliente, la capacidad de negociación y la formación de generaciones preparadas para continuar la historia”, señalo Vargas Brand.

 

Fuente: Mall & Retail