Atrio sigue dando pasos para convertirse en mucho más que uno de los complejos corporativos más emblemáticos de Bogotá. El activo, ubicado en pleno Centro Internacional, anunció la llegada de Poin Bogotá, una propuesta de turismo y entretenimiento que abrirá sus puertas a comienzos de 2027.

El nuevo concepto ocupará 1.478 m² distribuidos en dos pisos y combinará experiencias inmersivas, recorridos interactivos, gastronomía y vistas privilegiadas de la capital. La apuesta introduce una nueva categoría de uso: atraer visitantes que no necesariamente llegan a trabajar, sino a vivir Bogotá.
El concepto tiene un antecedente probado en Ciudad de Panamá. Poin Panamá se presenta como un espacio para conocer la ciudad “desde un mismo punto” y reúne miradores, experiencias de aventura, tecnología, contenidos culturales y gastronomía. Su oferta incluye Mirador de Cristal, recorrido virtual 360°, museo o caja de luces, Sky Dinner, Sky Selfie, zipline y escalada. La lógica es transformar la vista urbana en una experiencia turística completa, prolongando la permanencia y generando nuevas oportunidades de consumo.
La versión bogotana no necesariamente replicará todas las atracciones de Panamá. Por ahora, lo confirmado es una propuesta alrededor de experiencias inmersivas e interactivas, gastronomía y visuales sobre algunos de los principales referentes de Bogotá. Sin embargo, el modelo permite anticipar una oferta capaz de conectar turismo, cultura y entretenimiento, algo especialmente relevante para un sector que durante décadas ha concentrado oficinas, entidades públicas, hoteles y servicios.
Para Atrio, el impacto puede ser mucho mayor que la incorporación de 1.478 m². La Torre Norte tiene 201 metros de altura, 46 pisos y 120.000 m² construidos y una área arrendable de 45.633 m² dentro de su portafolio corporativo.
El edificio fue concebido para integrar oficinas, comercio, servicios y espacio público y cuenta con certificación LEED Gold.
Ese cambio de lógica es clave
Los edificios corporativos concentran gran parte de su flujo de lunes a viernes y durante el día. Una atracción turística puede extender la actividad hacia noches, fines de semana, vacaciones y temporadas de mayor llegada de visitantes. Para restaurantes y operadores comerciales significa nuevas ocasiones de consumo; para el inmueble, mayor circulación y permanencia; y para Pei, una forma de fortalecer la propuesta de valor del activo mediante usos que diversifican sus fuentes de tráfico.
La oportunidad está respaldada por la ubicación. Atrio se encuentra en el Centro Internacional, uno de los sectores de mayor circulación de la capital. El propio complejo estima un flujo superior a 200.000 personas diarias en la zona, entre trabajadores, estudiantes, turistas y residentes. Además, está sobre los corredores de la Calle 26 y la Avenida Caracas.

En 2026, la estación de TransMilenio Calle 26 incorporó el nombre Atrio, reforzando la identificación del proyecto como referente urbano.
Poin llegará en medio de una transformación más profunda. Atrio avanza en la ejecución de su Centro Cultural, un proyecto de 12.340 m² que reemplaza al tradicional Centro de Convenciones Gonzalo Jiménez de Quesada. El escenario tendrá un Gran Salón con capacidad para 1.000 personas, salones modulares, espacios comerciales, una terraza pública de 890 m² y la recuperación de la Plaza Cívica. Su objetivo es albergar cultura, entretenimiento, congresos, ferias y encuentros empresariales.

Cuando se observa el conjunto, la estrategia es clara: Atrio no está abandonando su vocación corporativa; la está ampliando. Oficinas premium, gastronomía, espacio público, centro cultural y ahora una atracción turística de origen panameño comienzan a conformar un ecosistema capaz de generar tráfico durante buena parte del día y de la semana. El desarrollo completo de Torres Atrio contempla más de 250.000 m² construidos, incluyendo oficinas, comercio, hotel y residencias, alrededor de 10.000 m² de área pública.
Para el centro de Bogotá, la llegada de Poin también tiene una lectura urbana. Uno de los grandes retos del Centro Internacional ha sido convertir su enorme población flotante en permanencia, consumo y actividad después de la jornada laboral. Proyectos que incorporan gastronomía, cultura, turismo y entretenimiento ayudan a modificar esa dinámica. En lugar de ser únicamente un lugar de paso, el sector puede consolidarse como un destino al que se va deliberadamente y en el que existen razones para quedarse.
Poin Bogotá puede convertirse así en una pieza estratégica en generación de experiencia. Si logra trasladar a Colombia la capacidad de Poin Panamá para convertir las vistas de una ciudad en un producto turístico y adaptarla a la historia, arquitectura y símbolos de Bogotá, Atrio sumará un nuevo motivo de visita. Esa puede ser la mayor transformación del proyecto: pasar de ser un gran edificio al que miles de personas llegan a trabajar, a convertirse en un lugar al que bogotanos y turistas quieran ir para descubrir la ciudad.
Fuente: Mall & Retail