Para el retail colombiano, el Día de la Madre no es simplemente una fecha comercial más. Es, en la práctica, el primer gran momento de consumo emocional del año y el punto de partida de un ciclo que se extiende hasta diciembre, cuando la Navidad marca el cierre de la temporada más importante para el comercio.

Entre mayo y diciembre se concentran algunas de las celebraciones que más movilizan tráfico, gasto familiar, visitas a centros comerciales, compras de regalo, consumo gastronómico y activación promocional.
La importancia de esta fecha se explica por una combinación poderosa: alta intención de celebración, disposición creciente al gasto y un componente afectivo que convierte la compra en una expresión de reconocimiento familiar.
De acuerdo con la encuesta de Fenalco, entre el 91% y el 98% de los colombianos manifiesta intención de celebrar el Día de la Madre, una cifra que confirma el peso de esta conmemoración dentro del calendario comercial nacional. Además, el gremio estima que los comerciantes esperan un crecimiento cercano al 20% en ventas para esta temporada, impulsado por una mayor disposición de gasto de los hogares y por el dinamismo propio de una de las fechas más fuertes del año para el sector.
Este dato es especialmente relevante porque muestra que el consumo asociado al Día de la Madre mantiene resiliencia incluso en un entorno en el que los hogares siguen midiendo sus decisiones de compra. La celebración obliga a muchos consumidores a priorizar el gasto, pero también revela que las familias están dispuestas a hacer un esfuerzo adicional cuando se trata de reconocer a la madre. Según Fenalco, una parte importante de los compradores se moverá en rangos medios de gasto: entre $100.000 y $300.000, aunque también aparece un segmento que destinará entre $300.000 y $500.000 o incluso más de $500.000 para esta celebración.
Desde la perspectiva del comercio, este comportamiento confirma que el Día de la Madre funciona como una fecha de alto valor estratégico. No solo aumenta las ventas de corto plazo, sino que activa inventarios, mejora la rotación de categorías, eleva el tráfico en puntos físicos y permite medir la capacidad de las marcas para convertir una ocasión emocional en una compra efectiva.

Para muchos comerciantes, mayo es el primer gran termómetro del segundo trimestre y una señal anticipada de cómo puede comportarse el consumidor en las siguientes temporadas del año.
Las categorías más beneficiadas son aquellas que combinan regalo, experiencia y conveniencia. La gastronomía aparece como una de las grandes ganadoras. Según la información citada, entre el 25% y el 28% de los consumidores planea celebrar con un almuerzo o cena especial, mientras que en Bogotá el 52% de las familias optaría por visitar establecimientos gastronómicos. Esto convierte a restaurantes, cafés, plazoletas de comida y formatos de experiencia en actores centrales de la temporada. Para los centros comerciales, la gastronomía es además una categoría clave porque prolonga la permanencia, eleva la visita familiar y genera consumo complementario.
La moda, el calzado y los artículos de cuero también se ubican entre los sectores con mayor expectativa. El 24% de los encuestados manifestó preferencia por este tipo de productos, lo que confirma que el vestuario sigue siendo una de las formas más tradicionales y efectivas de regalo. En esta categoría se benefician tanto las marcas especializadas como los almacenes por departamento, especialmente aquellos que logran combinar promociones, exhibición atractiva, disponibilidad de tallas, asesoría en tienda y facilidad de cambio.
Otra categoría con alto potencial es perfumería, cosmética y bienestar. Aunque en algunas mediciones aparece con participaciones cercanas al 9% y en otras con el 16%, su relevancia va más allá del porcentaje. Son productos de alta afinidad con la fecha, fáciles de empaquetar como regalo y con buena capacidad de venta cruzada. Fragancias, maquillaje, cuidado personal, tratamientos, spas, bonos de bienestar y servicios asociados tienen la ventaja de conectar con una idea de autocuidado que ha ganado espacio en el consumo femenino.
Los bonos, tarjetas de regalo y dinero en efectivo también ganan protagonismo. Entre el 13% y el 15% de los consumidores se inclina por esta alternativa. Este comportamiento refleja una tendencia cada vez más visible: muchos compradores prefieren entregar capacidad de elección antes que asumir el riesgo de equivocarse con el regalo. Para el retail, esto representa una oportunidad importante, porque los bonos no solo aseguran una venta inicial, sino que también generan visitas posteriores y, en muchos casos, consumos superiores al valor originalmente entregado.
La tecnología mantiene un lugar relevante, aunque más selectivo. Los dispositivos móviles y otros productos tecnológicos alcanzan cerca del 10% de las preferencias, lo que muestra que esta categoría participa con tickets más altos y decisiones de compra más racionales. En estos casos, el reto para las marcas está en ofrecer financiación, garantía, asesoría y promociones suficientemente atractivas para convertir la intención en venta.
También aparecen regalos menos convencionales, como viajes, libros, suscripciones a gimnasios o experiencias. Esta tendencia confirma que el consumidor no está pensando únicamente en productos, sino también en momentos, servicios y beneficios personales. Para los centros comerciales, este punto es clave porque abre espacio para propuestas más integrales: experiencias de celebración, actividades familiares, activaciones de marca, zonas fotográficas, rifas, eventos culturales y campañas que mezclen compra con entretenimiento.
El canal físico conserva una enorme importancia. Las tiendas especializadas son el canal predilecto, con una participación del 35%, seguidas por los almacenes por departamento con el 18%. Esto confirma que, en una fecha emocional, el consumidor sigue valorando la posibilidad de ver, tocar, comparar, pedir asesoría y resolver la compra de manera inmediata. Sin embargo, el canal digital sigue creciendo y ya representa el 16% de las transacciones para esta festividad, lo que obliga a las marcas a trabajar una estrategia integrada entre tienda física, comercio electrónico, redes sociales, domicilios, inventarios visibles y medios de pago flexibles.
Uno de los datos más importantes para los operadores de centros comerciales es el comportamiento de compra de última hora. Según Fenalco, el 45% de los compradores adquiere los regalos una semana antes, el 25% lo hace con más de ocho días de anticipación y el 30% deja la compra para el día anterior o incluso el mismo día de la celebración. Esta concentración genera picos de tráfico y ventas que exigen preparación operativa: horarios extendidos, refuerzo de personal, parqueaderos eficientes, vitrinas claras, promociones visibles y capacidad logística para atender una demanda concentrada.
En este contexto, los centros comerciales tienen una ventaja competitiva natural. Reúnen en un mismo lugar las principales categorías de regalo, gastronomía, entretenimiento, servicios, tecnología, moda, belleza y bienestar. Además, permiten resolver la celebración completa: comprar el obsequio, almorzar, tomarse una foto, compartir en familia y aprovechar actividades especiales. Por eso, el Día de la Madre no solo debe ser leído como una oportunidad de ventas para los locales, sino como una oportunidad de posicionamiento para los activos comerciales.
La encuesta también deja una señal de fondo: aunque el regalo importa, el 65% de las madres consultadas asegura que lo más valioso es el tiempo compartido en familia. Este dato obliga al retail a entender que la fecha no se gana únicamente con descuentos. Se gana con experiencia, servicio, emoción bien ejecutada y facilidad para que las familias celebren sin fricciones.
Para Mall & Retail, el Día de la Madre marca el inicio de la segunda gran etapa comercial del año. Después de esta fecha vendrán Amor y Amistad, Halloween, Black Friday, la temporada de primas, vacaciones, Navidad y fin de año. Por eso, mayo no solo mide ventas: mide la capacidad del comercio para conectar con el consumidor, administrar tráfico, activar categorías y convertir una celebración familiar en una experiencia de valor.
En un mercado cada vez más competido, las marcas que mejor capitalicen esta temporada serán aquellas que entiendan que el consumo emocional no se improvisa. Se planea con anticipación, se comunica con claridad, se ejecuta con disciplina comercial y se convierte en una experiencia memorable. El Día de la Madre abre el ciclo. Navidad lo cierra. Y entre ambos momentos se juega buena parte del desempeño anual del retail colombiano.
Fuente: Mall & Retail.