La temporada de madres llega este año con un mensaje empresarial relevante para el retail colombiano: Arturo Calle, una de las marcas más reconocidas del país en moda masculina, está profundizando su apuesta por el mercado femenino. La compañía anunció inversiones cercanas a los US$8 millones durante 2026, destinadas a nuevas aperturas, remodelaciones de tiendas existentes, fortalecimiento de categorías y avances en omnicanalidad. Más que una campaña puntual para el Día de la Madre, la estrategia revela un movimiento de fondo: ampliar el alcance de una marca tradicionalmente asociada al hombre hacia una consumidora que busca diseño, calidad, funcionalidad y precios accesibles.

Durante décadas, Arturo Calle construyó su posicionamiento sobre una propuesta clara: vestuario masculino de buena calidad, con una relación precio-producto competitiva y una red de tiendas robusta en Colombia. Sin embargo, el consumidor ha cambiado y las marcas que aspiran a sostener su crecimiento deben ampliar ocasiones de uso, públicos y canales. En ese contexto, la línea femenina dejó de ser un complemento para convertirse en un eje estratégico del negocio.
De acuerdo con lo expresado por Esteban González Duque, gerente general de la compañía, la categoría de mujer ya representa cerca del 15% de las ventas. Este dato es clave porque muestra que la apuesta, iniciada hacia 2020, empieza a ganar escala dentro del portafolio. No se trata únicamente de incluir algunas prendas femeninas dentro de tiendas tradicionales, sino de construir una propuesta integral que pueda competir en un espacio intermedio del mercado: entre las marcas premium y las opciones de bajo precio.
Esa lectura es particularmente relevante en Colombia, donde el consumo de moda femenina tiene una alta sensibilidad al diseño, la experiencia de compra, la versatilidad y el precio. Arturo Calle parece estar identificando una oportunidad en una consumidora que no necesariamente busca lujo, pero tampoco quiere sacrificar calidad. La marca intenta trasladar su ADN —confiabilidad, sobriedad, accesibilidad y confección cuidada— hacia un universo femenino más amplio, con camisas, pantalones, gabardinas, sacos, accesorios, calzado y bisutería.
El movimiento también tiene una lectura inmobiliaria y de retail físico. La compañía cuenta actualmente con cerca de 100 tiendas en su formato tradicional y cinco tiendas independientes de mujer. Para 2026, el plan contempla abrir cinco nuevas tiendas femeninas y cinco adicionales del formato masculino, con lo cual espera cerrar el año con alrededor de 110 puntos de venta. Esta expansión confirma que la tienda física sigue siendo determinante en categorías donde la experiencia, el contacto con el producto y la construcción de marca pesan en la decisión de compra.
La diferencia está en que el crecimiento ya no se mide solamente por número de locales. Arturo Calle está destinando parte de la inversión a remodelar espacios existentes y a mejorar la integración de categorías dentro de sus tiendas. Ese punto es central. En un mercado más competido, donde los consumidores comparan precios, estilos y experiencias en segundos, la productividad del punto de venta depende de cómo se exhibe el producto, cómo se facilita la compra y cómo se conectan los canales físicos y digitales.
La línea femenina exige, además, una experiencia distinta. El proceso de compra de la mujer suele involucrar mayor exploración, comparación, prueba de producto y sensibilidad frente a la ambientación de la tienda. Por eso, la decisión de avanzar con tiendas independientes en ciudades como Bogotá, Medellín y Barranquilla tiene sentido estratégico. Le permite a la marca construir una identidad propia para esta categoría, sin quedar subordinada al imaginario histórico masculino de Arturo Calle.

Los resultados recientes también respaldan la inversión. La compañía cerró 2025 con un crecimiento cercano al 12% y en el primer trimestre de 2026 reportó una expansión aproximada del 13%. En un entorno en el que el consumo ha tenido señales mixtas, estos indicadores muestran una marca con capacidad de ejecución y con espacio para ampliar su participación en categorías complementarias. La apuesta por mujer, en ese sentido, no aparece como una reacción coyuntural, sino como una palanca para sostener el crecimiento.
Otro frente decisivo es la omnicanalidad. Arturo Calle reconoce que venía con rezagos en el canal digital, pero ya avanza en servicios como compra en línea con recogida en tienda, envíos a domicilio e inventario extendido. Actualmente, el canal digital representa cerca del 3% de las ventas y la meta es llegar al 10% en 2027. Para una marca con alta presencia física, este objetivo puede ser relevante si logra que la tienda deje de operar como un canal aislado y se convierta en parte de un ecosistema comercial más flexible.

La expansión femenina también tiene implicaciones para la cadena productiva. Más del 90% de las prendas de Arturo Calle se confecciona en Colombia, mediante plantas propias y talleres aliados. En momentos en que el sector textil enfrenta presión por importaciones, plataformas internacionales y modelos de bajo costo, mantener una producción mayoritariamente local es una decisión que puede aportar diferenciación, velocidad de respuesta y generación de empleo. El reto será sostener competitividad sin perder margen ni calidad.
La temporada de madres le da a esta estrategia un marco comercial y emocional. La compañía ha planteado el concepto de reconocer que “lo mejor de cada uno lleva la firma de nuestras madres”. Más allá de la campaña, el mensaje conecta con una realidad del retail: las fechas especiales siguen siendo momentos decisivos para activar tráfico, ventas y recordación de marca. Pero también son oportunidades para reposicionar categorías. En este caso, el Día de la Madre funciona como una vitrina natural para reforzar la entrada de Arturo Calle en el universo femenino.
Desde la perspectiva de Mall & Retail, la apuesta de Arturo Calle muestra una tendencia clara del comercio moderno: las marcas maduras no pueden depender únicamente de su categoría histórica. Deben ampliar públicos, mejorar la experiencia, integrar canales y encontrar nuevas fuentes de crecimiento sin diluir su esencia. En el caso de Arturo Calle, el desafío será convertir la línea de mujer en una unidad con identidad propia, productividad comercial y relevancia sostenida.
Si logra ejecutar bien esta expansión, la compañía no solo estará vendiendo más prendas para mujer. Estará entrando en una nueva etapa de diversificación, donde el valor de marca construido durante décadas puede convertirse en una plataforma para competir en segmentos de mayor amplitud. En un mercado de moda cada vez más exigente, esa puede ser la verdadera inversión estratégica de Arturo Calle en 2026.
Fuente: Mall & Retail.