El triunfo de Abelardo de la Espriella abre un nuevo capítulo para la economía colombiana y, en particular, para el retail, una industria que vive de la confianza, de la inversión, del empleo formal y de la capacidad de las familias para volver a consumir con tranquilidad. Más allá del debate político, el mensaje que empieza a recibir el sector privado es claro: Colombia necesita volver a crecer desde la empresa, desde la iniciativa privada y desde la generación de oportunidades en las regiones.

En ese ambiente comienza a configurarse un mejor momento para el comercio colombiano. Después de años de incertidumbre, alta inflación, menor apetito de inversión y consumo más prudente, muchas marcas están volviendo a poner el pie en el acelerador. No se trata únicamente de abrir locales, sino de recuperar una narrativa empresarial positiva: invertir, modernizar tiendas, llegar a ciudades intermedias, ampliar portafolios, fortalecer el canal digital y volver a convertir los centros comerciales en plataformas de crecimiento.
Uno de los casos más representativos es Arturo Calle, una de las marcas más sólidas y reconocidas del sistema moda en Colombia. La compañía prepara una inversión cercana a los US$8 millones durante 2026, dirigida a nuevas aperturas, renovación de tiendas estratégicas y fortalecimiento de formatos especializados. En un mercado donde muchas empresas han optado por la cautela, Arturo Calle está enviando una señal contraria: cuando existe confianza en el país, las marcas invierten, generan empleo y expanden su presencia territorial.
El plan de crecimiento contempla 13 nuevos establecimientos durante el año. Cinco de ellos corresponderán al formato tradicional de Arturo Calle y estarán ubicados en Nuestro Bogotá, El Edén, Nuestro Montería, Ipiales y Cartago. La apuesta confirma una tendencia que será clave para el retail colombiano en los próximos años: las ciudades intermedias se están convirtiendo en escenarios de alto potencial, no solo por su crecimiento demográfico, sino por la consolidación de consumidores aspiracionales que buscan marcas nacionales fuertes, cercanas y con buena relación entre calidad y precio.
El otro gran frente de expansión será Arturo Calle Woman, la línea femenina de la compañía, que ya representa más del 15 % de las ventas del grupo. La marca sumará nuevas aperturas en Viva Villavicencio, Mallplaza Bogotá y Parque Fabricato en Medellín, con el objetivo de alcanzar 10 tiendas especializadas a nivel nacional. Actualmente, este formato tiene presencia en centros comerciales como Viva Envigado, La Felicidad, Chipichape, Supercentro Tuluá, Plaza Central, Parque La Colina y Mallplaza Barranquilla.

Este movimiento es estratégico. Arturo Calle, históricamente asociada al vestuario masculino y formal, entendió que el crecimiento futuro no dependerá únicamente de defender su liderazgo tradicional, sino de ampliar ocasiones de consumo. La moda femenina, el mundo casual, los accesorios, los jeans y las camisas se convierten en vehículos para aumentar frecuencia de compra, ticket promedio y conexión con nuevos públicos. En otras palabras, la empresa está evolucionando de una marca de vestuario masculino a una plataforma integral de moda familiar y contemporánea.
La renovación de tiendas también jugará un papel fundamental. La compañía intervendrá tres de sus establecimientos más representativos: Andino y Unicentro, en Bogotá, y Buenavista, en Barranquilla. Estas remodelaciones no son menores. En el retail moderno, una tienda ya no puede limitarse a exhibir producto; debe ser una experiencia, un punto de contacto emocional, un espacio de servicio y una vitrina de marca. Renovar tiendas en centros comerciales líderes significa apostarle a la vigencia del canal físico, justo en un momento en el que algunos anticipaban que el comercio digital desplazaría aceleradamente a los puntos de venta tradicionales.
La realidad está mostrando algo distinto. El canal físico sigue siendo el corazón del retail colombiano, pero necesita integrarse mejor con el ecosistema digital. Arturo Calle reconoce que su canal online aún tiene mucho espacio por conquistar, pues actualmente representa menos del 2 % de las ventas, incluyendo plataformas como Mercado Libre y otras pasarelas. La meta de llegar al 5 % en 2027 demuestra que la omnicanalidad no es una moda, sino una tarea pendiente para buena parte del comercio nacional.
Las proyecciones de la compañía también reflejan optimismo. Arturo Calle espera crecer entre 10 % y 12 % este año y cerrar con ventas cercanas a $800.000 millones, después de haber superado los $700.000 millones en 2025. Estas cifras son relevantes porque muestran una empresa con caja, rentabilidad, ambición de expansión y capacidad de ejecución. En una economía donde el empleo formal es uno de los grandes desafíos, el grupo empresarial cuenta con cerca de 5.500 colaboradores y opera plantas de producción en confección, trajes formales y calzado, además de su red comercial.
Por eso, el caso Arturo Calle debe leerse como algo más que una noticia empresarial. Es una señal del momento que puede empezar a vivir el retail colombiano si el nuevo gobierno logra traducir el discurso de confianza en políticas concretas: seguridad en las zonas comerciales, estabilidad tributaria, simplificación regulatoria, estímulos a la inversión, defensa del empleo formal, acceso al crédito productivo y respaldo a la industria nacional.
El triunfo de Abelardo de la Espriella no garantiza por sí solo un ciclo de prosperidad. Ningún gobierno lo hace. Pero sí puede marcar un cambio de ánimo empresarial si logra construir una relación más cercana con quienes invierten, producen, arriendan locales, generan empleo y sostienen la vida comercial de las ciudades. El retail necesita reglas claras, consumidores con confianza y empresarios dispuestos a arriesgar capital. Cuando esos tres elementos se encuentran, los centros comerciales vuelven a llenarse de marcas, vitrinas, obras, empleo y expansión.
Arturo Calle parece estar anticipando ese nuevo ambiente. Su inversión, sus aperturas, la expansión de Woman, la renovación de tiendas emblemáticas y su apuesta por ciudades intermedias muestran que el retail colombiano no está detenido: está esperando mejores condiciones para acelerar. Y si la confianza empresarial se consolida, este puede ser el comienzo de una nueva etapa para las marcas nacionales, los centros comerciales y la economía urbana del país.
Colombia necesita volver a creer en sus empresarios. Y el retail, como pocos sectores, tiene la capacidad de convertir esa confianza en empleo visible, inversión regional y dinamismo diario. Arturo Calle ya empezó a mostrar el camino.
Fuente: Mall & Retail