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EL PUENTE: EL CENTRO COMERCIAL DE SAN GIL QUE SE INTEGRó A LA CIUDAD

Un artículo publicado por Vanguardia relataba una escena que resume buena parte de la esencia del Centro Comercial El Puente, en San Gil. Durante una visita, una señora sentada en una de sus plazoletas abiertas comentó con una sonrisa: “Yo vengo aquí casi todos los días un ratico, me gusta mucho, me tomo un café, paso a veces la tarde”. Más que una anécdota, sus palabras reflejan uno de los mayores logros del proyecto: haber construido un espacio comercial que la comunidad reconoce como propio, cercano y vinculado con su vida cotidiana.

Inaugurado el 18 de agosto de 2013, El Puente se ha consolidado como uno de los principales referentes comerciales del sur de Santander. Está ubicado en la calle 10 No. 12-184, junto al eje de la carrera 12 y a pocos pasos del parque principal de San Gil. Sin embargo, su verdadero diferencial no está únicamente en la ubicación, sino en la forma como su arquitectura se relaciona con la ciudad.

 

Durante varias décadas, algunos centros comerciales colombianos fueron concebidos como prolongaciones del espacio urbano. Sus andenes, corredores y plazoletas se mezclaban con las calles y aportaban dinamismo a la vida cotidiana. En Bucaramanga, por ejemplo, la segunda y tercera etapa del Centro Comercial Cabecera, desarrolladas por Urbanas durante los años setenta y ochenta, representaron esa visión abierta e integrada.

A partir de los años noventa, el modelo comenzó a cambiar. El auge del aire acondicionado y los problemas de seguridad que enfrentaba Colombia impulsaron la construcción de espacios cerrados, aislados del entorno y concebidos como grandes recintos interiores. Muchos centros comerciales dejaron de dialogar con la ciudad y se convirtieron en estructuras desconectadas de las dinámicas urbanas que las rodeaban.

 

El Puente rompe con esa tendencia. El proyecto, promovido por Promoser S. A. S., entendió que su mayor oportunidad no estaba en separarse de San Gil, sino en integrarse a ella. La construcción de un puente peatonal sobre el río Fonce permitió conectar el complejo comercial con el otro costado de la ciudad y convertirlo en parte de un recorrido urbano cotidiano.

 

En su interior, pasajes peatonales, plazas y plazoletas prolongan el espacio público hacia los locales. Los corredores abiertos y cubiertos permiten que la luz, el aire y la vegetación hagan parte de la experiencia, desdibujando los límites entre el exterior y el interior.

 

El diseño, desarrollado por Sanmiguel Arquitectos, también conservó elementos de las antiguas bodegas de la Compañía Colombiana de Tabaco. Sus fachadas de ladrillo visto artesanal fueron incorporadas al proyecto, articulando la memoria industrial del terreno con una arquitectura comercial contemporánea. El resultado demuestra que es posible desarrollar nuevos espacios sin borrar la historia del lugar.

El complejo cuenta con dos niveles comerciales y comenzó operaciones con una oferta cercana a 60 marcas. Actualmente, su mezcla reúne operadores nacionales, comerciantes locales y una amplia variedad de servicios. Jumbo funciona como ancla de alimentos, mientras marcas como Koaj, Levi’s, Tennis, Totto, Gino Pascalli, Cromantic y Juan Valdez fortalecen las categorías de moda, belleza y gastronomía.

 

La oferta se complementa con Cinelandia, Happylandia, Casino Diamond’s, restaurantes, cafeterías, zona de bares y la plazoleta de comidas La Ceiba. También incorpora establecimientos de hogar, tecnología, calzado, telecomunicaciones y servicios profesionales. Esta diversidad permite que el centro comercial no dependa exclusivamente de las compras ocasionales y genere visitas relacionadas con entretenimiento, alimentación, trámites y actividades familiares.

Uno de sus componentes más relevantes es la torre médica y empresarial de seis pisos, con una capacidad histórica cercana a 50 oficinas. Allí funcionan consultorios, clínicas, empresas y entidades como Clínica Foscal, EPS Sura, ESSA, Fenalco Sur de Santander y diferentes especialistas. Este componente convierte a El Puente en un complejo de uso mixto, capaz de producir tráfico durante los días laborales y en horarios distintos a los del comercio tradicional.

 

A esta oferta se sumó el Parque Cajasan San Gil, inaugurado el 30 de septiembre de 2025. El proyecto, desarrollado en tres niveles y con una inversión reportada superior a $18.000 millones, reúne servicios de capacitación, salud, bienestar, emprendimiento, actividades familiares y eventos empresariales. Su llegada fortalece el posicionamiento de El Puente como plataforma regional de servicios para San Gil y los municipios del sur de Santander.

 

El Puente demuestra que un centro comercial no necesita aislarse de la ciudad para ser competitivo, seguro y exitoso. Su arquitectura abierta, la conexión peatonal sobre el río Fonce, la conservación de elementos históricos y una mezcla comercial diversa han permitido construir un espacio apropiado por la comunidad.

 

El caso de San Gil deja una reflexión importante para la industria: ¿cuánto ganarían nuestras ciudades con más centros comerciales abiertos, sombreados y conectados con su entorno? El Puente confirma que, cuando lo público y lo privado se articulan con sensibilidad, el resultado puede dinamizar la economía, fortalecer la vida urbana y convertir un activo comercial en un verdadero lugar de encuentro.

 

Fuente: Mall & Retail