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ARQUITECTURA & CONCRETO REVIVE SU APUESTA POR UN GRAN CENTRO COMERCIAL FRENTE AL MALECóN EN BARRANQUILLA

Barranquilla vive un momento de renovada confianza empresarial. El llamado “efecto Abelardo”, derivado de la decisión de convertir a la ciudad en sede presidencial alterna, se suma al “efecto Char”, asociado con una administración distrital que durante años ha construido una relación cercana con el sector privado y una agenda sostenida de transformación urbana.

Esa combinación ha elevado nuevamente la visibilidad de la capital del Atlántico y ha despertado el interés de desarrolladores que ven oportunidades en vivienda, turismo, comercio y proyectos de usos mixtos. Una de las señales más claras de este nuevo ciclo viene de Arquitectura & Concreto, cuyo presidente, Francisco Martínez, acaba de ratificar que la compañía mantiene firme su apuesta por desarrollar un nuevo centro comercial frente al Gran Malecón.

 

En entrevista con Portafolio, Martínez confirmó que Arquitectura & Concreto ya cerró un acuerdo por un lote frente al Malecón, propiedad de una familia, donde pretende desarrollar el proyecto comercial que desde hace varios años viene estructurando para Barranquilla. 

El anuncio es particularmente importante porque despeja las dudas que habían surgido alrededor de una iniciativa que inicialmente estaba prevista sobre la Vía 40 y cuyo cronograma original no logró materializarse. Lejos de abandonar la apuesta, la compañía decidió relocalizarla.

 

Según explicó Martínez, se trata del mismo proyecto que anteriormente estaba ubicado sobre la Vía 40, en un terreno cuya propiedad estaba dividida y donde aproximadamente la mitad pertenecía a entidades financieras. Las dificultades para consolidar la totalidad del suelo terminaron modificando la operación inmobiliaria. En lugar de desistir, Arquitectura & Concreto salió a buscar una nueva localización y finalmente alcanzó un acuerdo sobre otro predio frente al Gran Malecón.

 

Esa decisión probablemente constituye la señal más importante alrededor del proyecto. En el desarrollo inmobiliario, cambiar de lote después de varios años de estructuración supone rehacer estudios, revisar diseños, ajustar modelos financieros y renegociar múltiples variables. Que una compañía con la experiencia de Arquitectura & Concreto esté dispuesta a hacerlo demuestra la confianza que mantiene en el potencial comercial del corredor del río Magdalena.

 

Martínez lo resumió en una frase contundente durante su conversación con Portafolio: “Lo único que le falta al Malecón para explotar es el centro comercial”. Su lectura parte de una realidad evidente. El Gran Malecón se convirtió en uno de los mayores generadores de tráfico urbano y turístico de Barranquilla, pero buena parte de ese flujo todavía tiene una oferta comercial limitada frente al potencial de consumo que produce. Para un desarrollador, esa brecha representa una oportunidad.

 

Arquitectura & Concreto conoce bien el negocio de los centros comerciales. La compañía ha participado en proyectos como El Tesoro, Centro Mayor, Parque Fabricato, Puerta del Norte, Viva Envigado y Viva Barranquilla, entre otros. Esa experiencia resulta especialmente relevante porque permite entender que su apuesta frente al Malecón no corresponde simplemente a un edificio con locales, sino a una visión más amplia sobre la transformación que atraviesa el retail.

Desde que el proyecto fue presentado inicialmente, Martínez habló de un centro comercial de nueva generación, donde el comercio tradicional compartiría protagonismo con entretenimiento, gastronomía, experiencias y espacios de permanencia. En sus primeras versiones incluso se contempló una laguna artificial con playas de arena blanca, asociada al concepto Crystal Lagoons, además de desarrollos residenciales y otros usos complementarios.

 

La propuesta original presentada años atrás contemplaba cerca de 1.500 apartamentos, además del componente comercial y turístico, y estimaba la generación de aproximadamente 4.000 empleos directos durante su construcción. También se mencionaba entonces la intención de obtener licencias y avanzar rápidamente hacia la comercialización. Sin embargo, las dificultades relacionadas con la consolidación del terreno modificaron los tiempos inicialmente previstos.

Lo interesante es que el proyecto nunca desapareció de la agenda de la compañía. En 2024, Martínez ya había señalado que Arquitectura & Concreto veía en el Gran Malecón una de las intervenciones urbanas con mayor potencial del país y consideraba que todavía hacía falta un “detonante privado” capaz de complementar la enorme inversión pública desarrollada alrededor del río. Dos años después, la compra o negociación del nuevo lote muestra que esa tesis sigue vigente.

 

El concepto también podría marcar una nueva etapa en la evolución de los centros comerciales de Barranquilla. Durante las últimas décadas, buena parte de la expansión comercial moderna de la ciudad estuvo concentrada hacia el norte. Proyectos como Buenavista y Viva Barranquilla se consolidaron alrededor del crecimiento residencial, el poder adquisitivo de sus áreas de influencia y la construcción de nuevos corredores urbanos.

 

El Malecón plantea una ecuación diferente. Allí el tráfico ya existe antes de que llegue el centro comercial. Es un destino urbano que recibe residentes, turistas, familias y visitantes atraídos por la gastronomía, los eventos, el paisaje y la relación recuperada de Barranquilla con el río. El reto para Arquitectura & Concreto será convertir parte de ese flujo en consumo y permanencia, sin desarrollar simplemente otro mall tradicional.

 

Ese componente puede resultar determinante. El centro comercial contemporáneo compite cada vez menos únicamente mediante tiendas y cada vez más mediante experiencias. Gastronomía, entretenimiento, deporte, cultura, espacios abiertos y actividades familiares se han convertido en herramientas fundamentales para aumentar frecuencia y tiempo de visita. Un proyecto integrado al Malecón tendría precisamente la posibilidad de aprovechar esas tendencias desde su concepción.

También existe una oportunidad turística. El corredor del río viene consolidándose como una de las principales vitrinas de Barranquilla y como escenario de grandes eventos. Un centro comercial conectado conceptualmente con ese entorno podría atender simultáneamente al consumidor local y al visitante, ampliando su área de influencia más allá de los barrios circundantes.

 

Por ahora quedan varias incógnitas. Arquitectura & Concreto todavía no ha revelado públicamente el GLA, número de locales, inversión total, marcas ancla, operador, diseño definitivo ni fecha de apertura. Tampoco se ha confirmado si la laguna artificial planteada en las primeras versiones se mantendrá después del cambio de lote. La nueva localización seguramente obligará a revisar buena parte del master plan original.

Pero existe un dato mucho más relevante que cualquier render preliminar: el suelo ya está nuevamente asegurado y el desarrollador mantiene su decisión de invertir. Después de las dificultades del primer terreno, Arquitectura & Concreto pudo abandonar la iniciativa. Hizo exactamente lo contrario.

 

Para Leopoldo Vargas Brand CEO de Mall & Retail” El proyecto de  “Arquitectura & Concreto” abre un nuevo capítulo para el retail barranquillero. Si finalmente se materializa con la escala y el componente experiencial de Crystal Lagoons, el centro comercial frente al Malecón podría convertirse no solamente en un nuevo competidor dentro de la oferta de la ciudad, sino en la pieza que termine de integrar comercio, turismo, entretenimiento y espacio público alrededor del río”.

 

Fuente: Mall & Retail.