Mall & Retail

Home
>
Inicio
FRUCO, UNA DE LAS MARCAS MáS QUERIDAS POR LOS COLOMBIANOS, CAMBIA DE DUEñO: ¿QUé HAY DETRáS DE LA DECISIóN DE UNILEVER?

Pocas marcas han logrado permanecer durante tantas generaciones en la memoria de los colombianos como Fruco. Su tradicional salsa de tomate, nacida en Cali en 1948, se convirtió en uno de los productos más reconocidos de la industria nacional de alimentos. Después de 78 años de historia y de pertenecer durante más de dos décadas a Unilever, la marca se prepara para cambiar nuevamente de propietario como consecuencia de una de las mayores reorganizaciones del negocio mundial de consumo masivo.

El cambio hace parte del acuerdo anunciado el 31 de marzo de 2026 entre Unilever y la multinacional estadounidense McCormick, mediante el cual se integrarán sus negocios de alimentos para conformar una compañía con ingresos conjuntos cercanos a US$20.000 millones anuales. La transacción valora la división de alimentos de Unilever en US$44.800 millones y se espera que concluya a mediados de 2027, una vez obtenidas las autorizaciones regulatorias correspondientes.

 

La importancia de Fruco para los colombianos está respaldada por los estudios de Top of Mind de la revista Dinero. En 2021, la marca alcanzó un 81 % de recordación espontánea en la categoría de salsa de tomate, mientras que en 2025 se ubicó en el 75 %. Para 2026 continúa liderando con el 71 %, frente al 11 % de Bary y el 5 % de San Jorge. Aunque ha perdido diez puntos porcentuales durante los últimos cinco años, conserva una ventaja de 60 puntos sobre su competidor más cercano.

Su reconocimiento también se traduce en resultados comerciales. Según Nielsen, en septiembre de 2025 Fruco alcanzaba una participación del 40 % en valor dentro del mercado colombiano de salsas de tomate, mientras que Kantar estimaba su presencia en seis de cada diez hogares. Estas cifras muestran una combinación de reconocimiento, penetración y liderazgo comercial que pocas marcas nacionales han conseguido mantener durante tanto tiempo.

 

La historia de Fruco comenzó en 1948, cuando el empresario austríaco Leo Feldsberg fundó Frutera Colombiana en un garaje del barrio Santander de Cali. Inicialmente producía mermeladas y vinagres, hasta que en 1950 se vinculó el especialista en alimentos Félix Zweig, quien participó en el desarrollo de las fórmulas de mayonesa y salsa de tomate. Esta última se convirtió en el producto que transformaría una pequeña empresa familiar en una de las marcas más representativas de la industria alimentaria colombiana.

Sin embargo, mientras Fruco consolidaba su liderazgo, Unilever comenzó a replantear el modelo empresarial que había construido durante casi un siglo. La multinacional nació en 1930 de la integración entre Lever Brothers, fabricante británico de jabones, y Margarine Unie, empresa neerlandesa de margarinas. Durante décadas creció mediante adquisiciones y diversificación, hasta convertirse en un conglomerado mundial con negocios de alimentos, helados, productos de limpieza, belleza y cuidado personal.

 

Esta estrategia empezó a modificarse ante la necesidad de simplificar operaciones, mejorar la rentabilidad y concentrar recursos en categorías con mayores perspectivas de crecimiento. En diciembre de 2025, Unilever completó la separación de su negocio de helados, que incluía marcas como Magnum, Cornetto y Ben & Jerrys. Cuatro meses después anunció el acuerdo para integrar su división de alimentos con McCormick, avanzando hacia una organización especializada en belleza, bienestar, cuidado personal y cuidado del hogar. 

La magnitud de la decisión se entiende al observar las cifras. Durante 2025, el negocio de alimentos de Unilever registró ingresos cercanos a €10.728 millones y una utilidad operativa subyacente de €2.551 millones. Es decir, la compañía está separando una división rentable, con marcas de reconocimiento mundial, porque considera que puede generar mayor valor concentrándose en actividades con capacidades comerciales, científicas y operativas más relacionadas entre sí.

 

Para McCormick, fundada en Estados Unidos en 1889, la operación representa una oportunidad de expansión internacional. La empresa es reconocida por sus especias, condimentos y salsas, y administra marcas como Frenchs, Franks RedHot y Cholula. Con la integración incorporará un portafolio de alimentos de Unilever encabezado por Knorr y Hellmanns, además de marcas regionales como Fruco y Maizena, ampliando su presencia en supermercados, canales tradicionales y servicios de alimentación.

 

La estructura financiera de la operación resulta particular. Los accionistas de Unilever recibirán el 55,1 % de la compañía combinada, Unilever conservará inicialmente el 9,9 % y los actuales accionistas de McCormick mantendrán el 35 %. Adicionalmente, Unilever recibirá US$15.700 millones en efectivo. La nueva organización proyecta obtener aproximadamente US$600 millones anuales en sinergias de costos, principalmente mediante integración operativa, logística y administrativa.

Desde la perspectiva del retail colombiano, la operación plantea oportunidades y desafíos. McCormick recibirá una marca que prácticamente no necesita presentación ante los consumidores y que mantiene posiciones privilegiadas en los canales comerciales. Sin embargo, deberá enfrentar el avance de competidores nacionales, marcas propias y alternativas de menor precio que vienen ganando espacio en los supermercados y establecimientos de descuento.

 

Otro aspecto será el futuro de la producción nacional. La operación plantea interrogantes sobre la continuidad de las instalaciones industriales, los proveedores locales, el empleo y las decisiones de abastecimiento. Hasta ahora, el acuerdo internacional no permite anticipar cierres de plantas ni cambios específicos en la fabricación de Fruco. Estas decisiones dependerán de la implementación de la integración y de las condiciones del mercado colombiano.

La historia de Fruco resume buena parte de la evolución empresarial del consumo masivo colombiano. Nació como una iniciativa familiar, creció mediante innovación y distribución, fue adquirida por una multinacional alimentaria, se integró a Unilever y ahora se prepara para formar parte de una nueva organización especializada en productos culinarios. Su trayectoria demuestra que las marcas pueden conservar una identidad nacional incluso cuando su propiedad cambia entre grandes grupos internacionales.

 

Para Mall & Retail, la principal conclusión está en el valor económico de las marcas construidas durante generaciones. Fruco ha logrado mantener una participación comercial significativa y un nivel de recordación excepcional gracias a su presencia cotidiana en los hogares colombianos. La especialización de Unilever explica el cambio de propietario, pero será la capacidad de McCormick para fortalecer la innovación, ampliar la distribución y renovar la conexión con los consumidores la que determine el futuro de Fruco y su capacidad para conservar el liderazgo en el mercado colombiano.

 

Fuente: Mall & Retail