En un contexto donde el consumo de los hogares se ha desplazado progresivamente desde la compra de bienes hacia la búsqueda de experiencias, los parques infantiles y centros de entretenimiento familiar ubicados en centros comerciales han venido ganando relevancia como una categoría capaz de aportar tráfico, permanencia y conexión con el público familiar. Sin embargo, ese mayor dinamismo comercial no elimina la presión de fondo que hoy enfrenta el sector: lograr que el crecimiento de la demanda se traduzca en una operación realmente rentable y sostenible en el tiempo.

Ese es, precisamente, el principal reto que hoy tiene esta industria en Colombia. A pesar del mayor interés de los consumidores por las actividades de recreación, las empresas del sector operan en un entorno cada vez más exigente. Las familias siguen destinando recursos al entretenimiento, pero lo hacen con criterios más racionales, comparando precios, evaluando la duración de la experiencia y buscando propuestas que justifiquen plenamente el gasto. En otras palabras, ya no basta con atraer visitantes: el verdadero desafío está en ofrecer experiencias que motiven recurrencia, eleven el ticket promedio y permitan sostener márgenes en un entorno de costos al alza.
La Asociación Colombiana de Atracciones y Parques de Diversiones, Acolap, puso de presente esta realidad durante su Asamblea General de Afiliados. Allí reveló que el sector creció 9,9% en ventas durante 2025, una cifra que ratifica el dinamismo de esta industria y su papel dentro del consumo de experiencias en el país. No obstante, el gremio advirtió que ese mejor comportamiento comercial no necesariamente se refleja en mayores utilidades, debido al incremento en costos de energía, mantenimiento, suministros y mano de obra, así como al efecto de las reformas laborales sobre la estructura operativa de las compañías.
La advertencia no es menor. En una actividad intensiva en operación, seguridad, supervisión y mantenimiento técnico, cualquier incremento en los costos golpea directamente la rentabilidad. A ello se suma una competencia más amplia, no solo entre parques infantiles y centros de entretenimiento, sino frente a otras alternativas de ocio que hoy disputan el tiempo libre de los hogares. Por eso, el sector se enfrenta a una doble exigencia: ser suficientemente atractivo para captar visitantes y, al mismo tiempo, suficientemente eficiente para convertir ese tráfico en resultados financieros sostenibles.
En este escenario, el Mapa Nacional de Retail en la categoría de parques infantiles en centros comerciales permite identificar una estructura de mercado donde la escala sigue siendo un factor determinante. El primer jugador es Happy City, con ingresos operacionales por $65.985 millones, lo que lo consolida como el actor de mayor tamaño dentro de esta categoría. En segundo lugar aparece City Park, con ingresos de $39.281 millones, mientras que Playland ocupa la tercera posición con $35.128 millones. La lectura competitiva de estas cifras es clara: se trata de un mercado con una concentración importante en pocos operadores, donde la cobertura, la ubicación en centros comerciales de alto tráfico y la fortaleza de marca siguen siendo variables críticas para sostener el posicionamiento.
Ese mismo mapa también deja ver que la competencia no se define únicamente por presencia física. La cercanía entre algunos jugadores en términos de ingresos muestra que la categoría tiene una disputa activa en el segmento medio alto del mercado, donde la propuesta de valor, la experiencia del usuario, la capacidad de renovación de las atracciones y la relación con el centro comercial pueden marcar diferencias. En otras palabras, no se trata solo de tener más puntos o más metros, sino de lograr una oferta que mantenga vigencia y conecte con las nuevas expectativas de las familias.
Desde la óptica de los centros comerciales, esta categoría sigue siendo estratégica. Los parques infantiles aportan tráfico recurrente, elevan el tiempo de permanencia y fortalecen la visita familiar, uno de los públicos más relevantes para el comercio organizado. Son, además, un complemento natural de las zonas de comidas, el cine y otras propuestas de entretenimiento. Sin embargo, esa importancia no elimina la necesidad de revisar los modelos de ocupación y de negocio, porque la sostenibilidad de estos operadores depende de un equilibrio delicado entre inversión, costos fijos, volumen de visitantes y capacidad de monetización.

Acolap destacó además que la industria registra cerca de 20 millones de visitantes al año, una cifra equivalente a alrededor de un tercio de la población colombiana. Este dato confirma el peso económico y social del sector, así como su papel en la generación de empleo, especialmente juvenil, y en la dinamización del turismo regional. Colombia, de hecho, se mantiene como el tercer mercado de parques de diversiones en América Latina, con una oferta que supera los 370 parques afiliados, lo que da cuenta de una industria amplia, diversa y cada vez más profesionalizada.
Uno de los puntos más relevantes expuestos por el gremio durante la Asamblea fue la necesidad de profundizar las estrategias de fidelización. Bajo un entorno en el que atraer público ya no garantiza rentabilidad, la prioridad pasa por transformar visitantes ocasionales en clientes recurrentes y, más allá de eso, en promotores activos de la experiencia. Esta visión supone pasar de una lógica transaccional a una relacional, en la que la sostenibilidad depende de la capacidad de construir hábito, recordación y vínculo con el usuario.

Esa orientación quedó sintetizada en el anuncio del XVI Encuentro Acolap & X LAAE 2026, que se realizará en Cali del 29 al 31 de julio bajo el lema “De clientes a fans”. El evento reunirá a actores de toda la cadena del entretenimiento y el turismo alrededor de una agenda enfocada en operación, seguridad, talento humano, finanzas y experiencia del visitante. Allí también se presentará el primer estudio de preferencia de consumo del sector, una herramienta que puede convertirse en un insumo valioso para entender mejor al usuario y tomar decisiones más precisas en un entorno cada vez más competido.
En paralelo, la Latin American Amusement Expo, que cumple diez años, continúa consolidándose como plataforma regional para la innovación, la seguridad y la actualización empresarial del sector, con una muestra comercial que ya supera el 60% de ocupación. Todo esto confirma que la industria de parques infantiles y entretenimiento familiar en Colombia no está detenida; por el contrario, atraviesa una etapa de crecimiento, ajuste y transformación.
La conclusión es clara: el negocio de los parques infantiles en centros comerciales mantiene su vigencia y su capacidad de convocatoria, pero ha entrado en una fase en la que la rentabilidad depende menos del volumen por sí solo y más de la calidad de la operación, la diferenciación de la experiencia y la fidelización del usuario. En un mercado donde las experiencias ganan terreno frente a los bienes, los jugadores que logren convertir tráfico en recurrencia y visitantes en afinidad de marca serán los que tengan mejores condiciones para sostenerse y crecer con solidez.
Fuente: Mall & Retail.