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BOGOTá, EL GRAN MOTOR ECONóMICO DEL PAíS: LIDERA EL CRECIMIENTO NACIONAL Y CONCENTRA LAS MAYORES VENTAS DE LOS CENTROS COMERCIALES

Bogotá volvió a confirmar una realidad que pocas veces se dimensiona con suficiente claridad: la capital no solo representa cerca de una cuarta parte de la economía colombiana, sino que además está aportando una proporción muy superior al crecimiento reciente del país. En otras palabras, Colombia crece, en buena medida, porque Bogotá crece.

Este análisis parte de una lectura económica compartida en LinkedIn por Camilo Herrera, fundador y presidente de Raddar, quien ha llamado la atención sobre un dato central para entender la coyuntura: Bogotá representa aproximadamente el 25% del PIB nacional, concentra cerca del 17% de la población del país, pero durante este gobierno ha llegado a explicar casi el 40% del crecimiento de la economía colombiana. La dimensión del dato es enorme, porque muestra que la capital está creciendo por encima de su peso poblacional y económico relativo.

 

De acuerdo con la información del Producto Interno Bruto de Bogotá, con fuente DANE 2026 y la lectura analítica de Raddar, la ciudad aportó en 2025 cerca del 40,54% del crecimiento económico nacional. Esto significa que, mientras el crecimiento económico de Colombia se ubicó alrededor del 2,64%, Bogotá habría aportado cerca de 1,05 puntos porcentuales de ese resultado, frente a 1,60 puntos explicados por el resto del país.

Así mismo de acuerdo con el mismo DANE, en marzo de 2026 las ventas reales del comercio minorista crecieron 13,4% frente al mismo mes de 2025. En el acumulado del primer trimestre, las ventas crecieron 10,8%, con Bogotá como el principal motor del desempeño nacional

 

La conclusión es contundente: Bogotá no fue un actor marginal de la recuperación, sino uno de sus principales motores. Si una ciudad que representa cerca de una cuarta parte del PIB explica casi cuatro de cada diez puntos del crecimiento nacional, lo que se evidencia es una alta dependencia del desempeño bogotano. Colombia crece, pero una parte muy significativa de ese crecimiento se origina en su capital.  

 

Esta realidad macroeconómica también se refleja con claridad en el sector de centros comerciales. Según el Mapa de Centros Comerciales de Bogotá 2026, elaborado por Mall & Retail, la capital cuenta con 55 centros comerciales superiores a 5.000 metros cuadrados de área comercial, lo que la convierte en el principal mercado del país para este formato. En términos de inventario, Bogotá suma cerca de 1,94 millones de metros cuadrados de GLA, equivalentes al 28,1% del área comercial nacional en centros comerciales.

Pero el dato más revelador no está únicamente en el número de activos ni en el tamaño del inventario, sino en su productividad comercial. En 2025, según la misma fuente Raddar, los centros comerciales de Bogotá registraron ventas cercanas a los $18,7 billones, cifra que representa aproximadamente el 39,6% de las ventas nacionales del sector. Esto significa que Bogotá no solo concentra el mayor parque inmobiliario comercial del país, sino que además genera una proporción de ventas muy superior a su participación en área arrendable.

 

La lectura es muy potente: Bogotá tiene el 28,1% del GLA nacional, pero produce cerca del 39,6% de las ventas de los centros comerciales del país. Es decir, la capital vende más que proporcionalmente frente al tamaño de su inventario. Esta diferencia confirma que los centros comerciales bogotanos operan en un mercado de alta densidad de consumo, mayor frecuencia de compra, mejor profundidad de marcas y mayor capacidad de gasto por parte de los hogares.

El tráfico también confirma esa centralidad. Durante 2025, los centros comerciales de Bogotá recibieron cerca de 331 millones de visitas, con un crecimiento aproximado del 4,4% frente al año anterior. Esta cifra evidencia que, a pesar del avance del comercio electrónico y de los nuevos hábitos de consumo, los centros comerciales continúan siendo infraestructuras urbanas fundamentales para el encuentro, el entretenimiento, la gastronomía, los servicios, la movilidad del consumo y la construcción de experiencia de marca.

 

Detrás de este desempeño hay factores estructurales. Bogotá concentra buena parte del tejido empresarial formal del país, una proporción relevante del empleo calificado, los servicios financieros, las sedes corporativas, la inversión pública y privada, la educación superior, los servicios de salud, la tecnología, la logística administrativa y la toma de decisiones empresariales. También es el mercado con mayor densidad de consumo y uno de los territorios donde más rápidamente se reflejan los cambios en los hábitos de compra.

 

Para el sector retail, esta realidad tiene implicaciones directas. Cuando Bogotá crece, se fortalecen los ingresos de los hogares, mejora la dinámica comercial, aumenta la demanda por servicios y se activan categorías clave como moda, gastronomía, entretenimiento, conveniencia, tecnología, salud, belleza y experiencias. La capital no solo concentra población; concentra poder de compra, tráfico, marcas, centros comerciales, formatos emergentes y capacidad de gasto.

Sin embargo, el dato también abre una discusión de fondo sobre el centralismo económico colombiano. Que Bogotá, con cerca del 17% de la población, aporte alrededor del 40% del crecimiento nacional muestra la potencia de la ciudad, pero también evidencia una brecha estructural frente al resto del país. Colombia sigue dependiendo en exceso de su capital para mover la economía. Esto plantea retos en materia de desarrollo regional, infraestructura, competitividad, inversión productiva y fortalecimiento de ciudades intermedias.

 

El desafío no debería ser reducir el papel de Bogotá, sino lograr que más regiones crezcan con la misma fuerza. La capital seguirá siendo el principal mercado del país, pero el crecimiento sostenible de Colombia exige que otras ciudades y departamentos eleven su participación en la generación de valor. El país necesita más polos de desarrollo, más centros urbanos competitivos y una mayor diversificación territorial de la inversión.

Desde la perspectiva de Mall & Retail, estos datos confirman que Bogotá continúa siendo el mercado estratégico por excelencia para el comercio moderno en Colombia. Su tamaño económico, su densidad poblacional, su capacidad de consumo, su participación en las ventas de centros comerciales y su contribución al crecimiento nacional la convierten en el principal laboratorio para entender las tendencias del retail, los cambios en los hábitos de compra y la evolución de los activos comerciales.

 

Bogotá no solo pesa en el PIB: Bogotá mueve el crecimiento, concentra el mayor inventario de centros comerciales y lidera las ventas del retail organizado. Y como bien lo advierte el análisis de Camilo Herrera, de Raddar, mientras la capital siga explicando una proporción tan alta de la expansión económica del país, cualquier lectura seria sobre consumo, inversión, comercio, empleo y desarrollo urbano en Colombia tendrá que empezar por entender lo que ocurre en esta ciudad.

 

Fuente: Mall & Retail.