El Mundial de Fútbol 2026 será el evento deportivo más grande de la historia, pero también una de las mayores plataformas comerciales del planeta. La Copa que organizarán Estados Unidos, México y Canadá tendrá 48 selecciones, 104 partidos, 39 días de competencia y 16 ciudades sede. Esa ampliación cambia por completo la escala del negocio: habrá más partidos, más audiencias, más inventario comercial, más activaciones de marca, más mercancía oficial y más oportunidades de consumo.

Desde la mirada del retail, el Mundial ya no puede analizarse únicamente como un torneo deportivo. Es una temporada global de ventas que impacta moda deportiva, supermercados, bebidas, restaurantes, centros comerciales, comercio electrónico, turismo, tecnología, licencias, coleccionables y entretenimiento en vivo. Cada gol, cada clasificación y cada eliminación puede modificar la demanda de camisetas, activar promociones, disparar ventas de alimentos o convertir a una ciudad sede en un producto comercializable.
Mall & Retail a preparado 10 hechos que explican por qué el Mundial 2026 también se jugará en las tiendas.
Hecho No. 1: La camiseta será el producto aspiracional del Mundial
La camiseta de la selección es el artículo más emocional del fútbol. No funciona como una prenda convencional, sino como un símbolo de pertenencia, identidad nacional, memoria familiar y orgullo colectivo. En temporada mundialista, su compra se acelera porque el consumidor no está adquiriendo únicamente una pieza deportiva: está comprando participación en el evento.
En 2026, el negocio será mayor por la ampliación del torneo. Con 48 selecciones, la oferta de uniformes oficiales, camisetas alternas, ropa de entrenamiento, chaquetas, gorras, bufandas y accesorios se multiplica. Las marcas tendrán más países en vitrina y más momentos para monetizar: lanzamientos previos, fase de grupos, partidos decisivos, clasificación a octavos, cuartos, semifinales y final.
Argentina llega como campeón vigente y con el efecto Messi todavía activo. México tiene la ventaja de ser anfitrión y contar con una base masiva de aficionados en Estados Unidos. Brasil conserva su condición de marca futbolera universal. Colombia, por su parte, tiene un componente emocional especialmente fuerte: el regreso al Mundial convierte la camiseta amarilla en un producto de orgullo nacional y alto potencial comercial.
Hecho No. 2: Adidas, Nike y Puma jugarán su propio Mundial
El Mundial 2026 tendrá una competencia paralela entre las grandes marcas de indumentaria. Adidas, Nike y Puma no solo buscan vestir selecciones; buscan ganar visibilidad global, capturar demanda, aumentar tráfico en tiendas y fortalecer su posicionamiento en mercados estratégicos.
De las 48 selecciones participantes, Adidas vestirá a 14 equipos, cerca del 29,2% del torneo. Nike estará presente con 12 selecciones, equivalentes al 25,0%, mientras Puma vestirá a 11 países, con una participación cercana al 22,9%. El resto se distribuirá entre marcas de menor escala, que encuentran en el Mundial una vitrina excepcional para ganar reconocimiento.
Adidas tendrá en su portafolio selecciones de enorme peso comercial como Argentina, México, Alemania, España, Japón y Colombia. Nike mantendrá camisetas de alcance global como Estados Unidos, Canadá, Brasil, Inglaterra, Francia, Uruguay y Países Bajos. Puma participará con mercados relevantes como Portugal, Marruecos, Ghana, Senegal, Egipto, Paraguay, Suiza y Austria.
Para Adidas, Colombia aparece como un caso especialmente importante. Según información de mercado, dentro del universo de camisetas de selecciones nacionales de la marca alemana, Colombia sería el tercer país de mayores ventas, superada únicamente por Argentina y México. La explicación combina tres factores: el regreso de la Selección al Mundial, la fuerza emocional de la camiseta amarilla y una afición que convierte cada torneo internacional en una temporada de alto consumo.
En Colombia, la camiseta de la Selección activa tiendas deportivas, comercio electrónico, grandes superficies y centros comerciales. También tiene un comportamiento de compra familiar: se adquiere para adultos, niños, regalos, reuniones y celebraciones. Por eso, para el retail nacional, el Mundial no empieza con el primer partido; empieza con el lanzamiento del uniforme.
Hecho No. 3: Fanatics será el músculo comercial del evento
Uno de los cambios más relevantes del Mundial 2026 será el papel de Fanatics como operador oficial de retail en estadios y Fan Festivals. La compañía estadounidense no actuará simplemente como un vendedor de camisetas, sino como una plataforma integral de comercio deportivo licenciado
Su infraestructura combina diseño, producción, abastecimiento, operación de tiendas físicas, venta digital, licencias, distribución y análisis de datos.

Esta estructura le permite responder a la demanda en tiempo real. Si una selección avanza, si un jugador se vuelve tendencia o si una sede recibe mayor tráfico de aficionados, el sistema puede ajustar inventarios, productos y canales de venta.
La operación tendrá una escala inédita: 104 partidos, 16 ciudades sede, tres países anfitriones y Fan Festivals donde miles de personas podrán comprar productos oficiales aunque no tengan boleta para ingresar al estadio. El retail mundialista ya no dependerá exclusivamente del punto de venta dentro del escenario deportivo; también se extenderá a zonas urbanas, espacios de entretenimiento, canales digitales y experiencias de fanáticos.
Para el retail, la lección es clara: el evento deportivo se convierte en una plataforma omnicanal. La emoción ocurre en la cancha, pero la transacción puede suceder en el estadio, en el celular, en una tienda temporal, en una zona de aficionados o en una ciudad sede.
Hecho No. 4: El mayor estadio comercial será la televisión
Aunque se esperan millones de espectadores presenciales, el verdadero tamaño económico del Mundial estará en las pantallas. La audiencia global acumulada se proyecta en miles de millones de personas, con una final que podría superar los 1.500 millones de espectadores en vivo.
Esta escala explica por qué el corazón financiero del Mundial no está únicamente en la boletería. En el ciclo 2023-2026, FIFA proyecta que los derechos de televisión crecerían un 34% hasta acercarse a los $4.000 millones. Es decir, el negocio principal se construye alrededor de la audiencia, la exposición de marca y la capacidad de convertir atención en consumo.
Para el retail, esto es fundamental. Cada partido es una ventana comercial para bebidas, snacks, comidas rápidas, domicilios, televisores, tecnología, supermercados, restaurantes, bares y centros comerciales. Las pantallas no solo transmiten fútbol; activan decisiones de compra antes, durante y después del partido.
En Colombia, la eventual participación destacada de la Selección puede generar picos de consumo. Los encuentros de alto interés suelen impulsar reuniones familiares, compras de alimentos, bebidas, domicilios, asistencia a bares, reservas en restaurantes y visitas a centros comerciales con pantallas gigantes. En términos comerciales, cada partido de la Selección es un evento de tráfico.

Hecho No. 5: El patrocinio será una batalla por la categoría
El Mundial 2026 muestra cómo las grandes marcas compran territorios comerciales. Adidas, Coca-Cola, Visa, Hyundai-Kia, Qatar Airways, Lenovo y Aramco hacen parte del grupo de socios globales de FIFA, mientras que marcas como Budweiser, McDonald’s, Bank of America, Frito-Lay, Mengniu Dairy, Unilever y Verizon ocupan posiciones estratégicas en categorías de consumo masivo, banca, telecomunicaciones, alimentos y bebidas.
La elección de Norteamérica como sede favorece la entrada de marcas estadounidenses con capacidad de activación regional. Bank of America, Frito-Lay, Verizon y otras compañías encuentran en el Mundial una oportunidad para conectarse con consumidores hispanos, familias, viajeros y audiencias digitales.
Para las marcas, el valor del Mundial no se limita al logo en una valla.
La verdadera oportunidad está en promociones cruzadas, empaques conmemorativos, concursos, experiencias en punto de venta, contenido digital, alianzas con retailers y activaciones territoriales. El patrocinio moderno exige presencia en góndola, redes sociales, domicilios, estadios y fan zones.
Hecho No. 6: FIFA blindará comercialmente sus escenarios
La FIFA aplicará su política de protección de marca para evitar el ambush marketing, es decir, que empresas no patrocinadoras intenten beneficiarse comercialmente del evento sin pagar derechos oficiales. Esto implica restricciones en publicidad, activaciones y presencia de marcas dentro y alrededor de los escenarios.
Varios estadios con naming rights comerciales adoptarán denominaciones genéricas durante el torneo. La lógica es proteger el valor de los patrocinadores oficiales y garantizar que la exposición comercial esté controlada. En un evento de esta magnitud, la visibilidad no es un detalle operativo: es un activo económico.
Para el retail y los centros comerciales, este punto tiene una lectura relevante. Las marcas que no sean patrocinadoras oficiales deberán ser cuidadosas con el uso de nombres, símbolos, logos, expresiones y asociaciones directas con el Mundial. La oportunidad comercial existe, pero debe manejarse con rigor legal y creativo.
Hecho No. 7: Las ciudades sede también serán marcas de consumo
Una curiosidad del Mundial 2026 es que la mercancía oficial no se limita a las selecciones. FIFA ya comercializa productos inspirados en ciudades sede como Atlanta, Boston, Dallas, Guadalajara, Houston, Monterrey, Toronto, Vancouver y Nueva York/Nueva Jersey. Hay camisetas, pósters, pines, termos, bufandas y productos de colección.
Esto demuestra que el Mundial convierte a cada ciudad en una marca. El consumidor no compra únicamente el recuerdo de un partido; compra el recuerdo de un destino. Para las ciudades sede, el evento funciona como una vitrina de turismo, gastronomía, hotelería, movilidad, entretenimiento y comercio local.
La lógica es poderosa: el Mundial no solo mueve hinchas, mueve visitantes con capacidad de gasto. Hoteles, restaurantes, transporte, tiendas, centros comerciales y espacios de entretenimiento se benefician del tráfico internacional. En este contexto, cada ciudad compite por capturar permanencia y gasto turístico.
Hecho No. 8: Panini será nostalgia, comunidad y ticket promedio
El álbum Panini del Mundial 2026 será el más grande de su historia: 980 láminas, 68 especiales y 112 páginas. El nuevo formato de 48 selecciones amplía la colección y eleva la dificultad de completarla.
En Colombia, el álbum tiene un valor que supera el producto físico. Es una práctica social. Las cambiatones en parques, colegios, oficinas y centros comerciales convierten la colección en una experiencia comunitaria. Para los retailers, Panini no solo vende sobres; genera tráfico recurrente, frecuencia de visita y consumo complementario.
El efecto comercial es relevante porque el consumidor no compra una sola vez. Compra el álbum, vuelve por sobres, intercambia repetidas, busca láminas especiales y participa en espacios de encuentro. En centros comerciales, las cambiatones pueden convertirse en eventos de alto tráfico familiar, con impacto en plazoletas de comida, entretenimiento infantil y tiendas ancla.

Hecho No. 9: Alimentos y bebidas tendrán su propio Mundial
El consumo mundialista no termina en la camiseta ni en el álbum. Snacks, cervezas, gaseosas, carnes, comidas rápidas, domicilios, televisores y productos para reuniones familiares hacen parte de la canasta del torneo.
En Brasil, Reuters reportó que empresas de alimentos y bebidas esperan un fuerte impulso por las reuniones para ver partidos. MBRF incluso proyectó que sus ventas asociadas al Mundial podrían crecer hasta 50% frente a Qatar 2022, apoyadas en promociones y un calendario más favorable.
En Colombia, este comportamiento puede replicarse en categorías como bebidas, carnes frías, snacks, pollo, comida preparada, restaurantes, bares y domicilios. Para supermercados y tiendas de conveniencia, el Mundial es una oportunidad de construir exhibiciones temáticas, combos por partido, promociones por marcador y empaques conmemorativos.
Los centros comerciales también pueden capturar esta dinámica. Una pantalla gigante no debe ser vista únicamente como entretenimiento, sino como un generador de permanencia. Si se combina con gastronomía, promociones, activaciones y programación familiar, el partido puede convertirse en una jornada de consumo.
Hecho No. 10: La piratería será el competidor invisible del retail formal
El Mundial también activa un mercado paralelo de falsificaciones. La camiseta oficial es el producto más deseado, pero también uno de los más vulnerables a la copia. Cuando existe una brecha amplia entre el precio del producto original y la capacidad de pago del consumidor, la piratería encuentra un espacio natural para crecer.
En Colombia, este fenómeno puede ser especialmente visible durante el Mundial 2026. La camiseta oficial de la Selección Colombia 2026 tiene un precio de $379.950 en versión aficionado, mientras que la versión jugador se ubica en $599.950. Frente a esos valores, el comercio informal suele ofrecer imitaciones a precios considerablemente menores, especialmente en calles, ferias, plataformas digitales, San Andresitos y zonas de alto tráfico comercial.
El caso argentino muestra la magnitud del fenómeno. Reuters reportó que más del 70% de las camisetas de la selección vendidas en la calle serían falsificadas, con precios cercanos a US$28, frente a originales que pueden costar hasta cuatro veces más. La presión económica, la inflación y el deseo de acompañar al campeón vigente han impulsado este mercado paralelo.
Para el retail formal, la piratería representa un competidor invisible porque opera con menores costos, alta flexibilidad de precio y presencia inmediata en los puntos donde aparece la demanda. La respuesta de las marcas y tiendas oficiales deberá combinar disponibilidad, promociones, financiación, versiones accesibles, personalización y experiencias en tienda. En temporada mundialista, vender una camiseta original no será solo vender una prenda: será defender autenticidad, calidad, licencia y emoción nacional frente al producto informal.
El Mundial 2026 será recordado por su escala deportiva, pero su impacto comercial será igual de relevante. Las camisetas vestirán identidades nacionales, Fanatics operará una red de retail omnicanal, las marcas competirán por categorías de consumo, Panini moverá comunidades, los alimentos y bebidas tendrán picos de demanda y los centros comerciales podrán convertirse en estadios alternos.
Al final, el balón rodará en Norteamérica, pero una parte sustancial del partido se jugará en las vitrinas, las góndolas, las pantallas, las plazoletas de comida y los puntos de venta.
Fuente: Mall & Retail.