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EL NEGOCIO DEL POLLO DESPEGA EN COLOMBIA: FRISBY Y KFC CONCENTRAN LAS VENTAS Y TULIO LANZA POLLO WEEK

El pollo terminó de consolidarse como la principal proteína cárnica de los colombianos. De acuerdo con la Federación Nacional de Avicultores de Colombia (Fenavi), en 2025 el consumo per cápita alcanzó 37,8 kilos por habitante, frente a los 35,7 kilos registrados en 2024, mientras la producción nacional llegó a 2,003 millones de toneladas. 

La dimensión del mercado se entiende mejor cuando se compara con las demás carnes: el consumo de pollo supera ampliamente los cerca de 18 kilos de carne bovina y los 14 kilos de cerdo por persona al año. En la práctica, más de la mitad del consumo de carnes en Colombia corresponde hoy al pollo, una posición construida sobre tres atributos decisivos para los hogares: precio relativo, versatilidad y disponibilidad.

 

El fenómeno colombiano hace parte de una tendencia regional. América Latina es uno de los grandes mercados mundiales para esta proteína y Colombia se encuentra entre sus consumidores relevantes, aunque todavía conserva un importante espacio para crecer. Los comparativos sectoriales recopilados por Fenavi muestran consumos superiores en países como Argentina y Brasil, mientras Colombia se encuentra por encima de mercados como México, Chile, Guatemala y Ecuador. 

En la medición regional más reciente en 2023, Colombia registraba 35,8 kilos por habitante, frente a 49,3 kilos de Argentina y 45,1 kilos de Brasil, mientras México alcanzaba 33,77 kilos y Chile 32,2 kilos. Aunque las estadísticas regionales no siempre tienen exactamente el mismo año de corte, la tendencia muestra que Colombia continúa cerrando gradualmente la brecha frente a algunos de los mayores consumidores latinoamericanos.

 

El avance también tiene una explicación económica. En escenarios de presión sobre el ingreso disponible de los hogares, el consumidor tiende a favorecer proteínas con una relación competitiva entre precio, rendimiento y facilidad de preparación. Para 2026, Fenavi proyecta que el consumo colombiano podría subir hasta 38,6 kilos por persona y que la producción llegue a 2,076 millones de toneladas. El pollo dejó así de ser únicamente una categoría agroindustrial para convertirse en un mercado transversal que conecta supermercados, hard discount, tiendas de barrio, plazas, plataformas de domicilios y, cada vez con mayor fuerza, restaurantes y comidas rápidas.

 

Esta dinámica también se refleja en el Mapa Nacional del Retail 2026 de Mall & Retail. Al analizar las compañías especializadas en pollo dentro de la categoría de restaurantes, el liderazgo en ventas durante 2025 estuvo ampliamente dominado por Frisby y KFC. Frisby con su ecosistema empresarial encabezó el ranking con ingresos operacionales cercanos a $1,50 billones, creciendo 22,5 % frente al año anterior y registrando ganancias por aproximadamente $69.000 millones.

La compañía colombiana no solo mantuvo el primer lugar, sino que amplió la distancia frente a sus competidores, demostrando la fortaleza de una marca construida alrededor del pollo apanado y que ha logrado convertir esa especialización en una propuesta de alcance nacional.

 

En segundo lugar se ubicó KFC, con ingresos por $707.424 millones en 2025, un crecimiento de 13,4 % y ganancias cercanas a $23.267 millones. La escala alcanzada por los dos líderes permite dimensionar el nivel de concentración que presenta actualmente este segmento: Frisby y KFC sumaron aproximadamente $2,20 billones y representaron cerca del 87 % de los ingresos de las ocho compañías especializadas en pollo identificadas por Mall & Retail. Más que una competencia fragmentada, el mercado formal de grandes cadenas muestra dos jugadores con una escala muy superior a la del resto de participantes.

El tercer lugar correspondió a Kokoriko, una de las marcas históricas del negocio del pollo en Colombia, con ventas por $74.239 millones y un crecimiento de 5,0 %. En la cuarta posición se ubicó el grupo de marcas Cali Mío, Cali Vea y Brasa Roja, con ingresos por $70.598 millones, aunque con una disminución de 15,6 % frente a 2024. El quinto puesto fue para Búfalo Wings, que facturó $66.058 millones y presentó un crecimiento de 2,8 %. En conjunto, los cinco principales jugadores alcanzaron ingresos cercanos a $2,41 billones durante 2025.

 

Las diferencias de escala son precisamente uno de los grandes hallazgos del ranking. Frisby factura más del doble que KFC y, después de estas dos compañías, aparece una caída muy pronunciada hasta el tercer jugador. El desafío para las marcas de segunda línea no consiste solamente en vender más pollo, sino en construir cobertura, frecuencia de compra, reconocimiento y una propuesta suficientemente diferenciada. También existe una oportunidad para que restaurantes que tradicionalmente han tenido otras proteínas como protagonistas incorporen más referencias de pollo, ampliando así las ocasiones de consumo fuera del hogar.

 

Precisamente allí aparece una nueva oportunidad para toda la categoría. Del 21 al 27 de septiembre de 2026 se realizará la primera edición de Pollo Week, la nueva iniciativa de Tulio Zuloaga —Tulio Recomienda— junto con Pollo Colombiano y Fenavi-Fonav. Durante siete días, restaurantes y emprendimientos de Bogotá, Medellín, Barranquilla, Cali, Bucaramanga, Pereira, Manizales, Armenia, Villavicencio e Ibagué ofrecerán diferentes preparaciones de pollo frito por $20.000. 

La propuesta contempla hamburguesas de pollo, alitas, tacos, baos, tenders, presas con o sin salsa y sánduches, entre otras alternativas, y los establecimientos participantes podrán consultarse a través de la aplicación Tulio.

 

La elección del pollo como protagonista no es casual. Fenavi ha señalado que la participación de esta proteína dentro de las cartas de los establecimientos de comidas rápidas pasó de alrededor del 7 % al 17 % en cinco años, mientras la aspiración del gremio es llevarla hacia niveles de entre 30 % y 40 %. Pollo Week se convierte entonces en una plataforma de marketing colectivo: no se limita a promocionar unos restaurantes determinados, sino que busca ampliar las ocasiones de consumo de toda una categoría y demostrar que el pollo puede competir en espacios donde históricamente la hamburguesa de carne, la pizza y otras preparaciones han tenido mayor protagonismo.

Tulio Zuloaga ya ha demostrado la capacidad de sus formatos para movilizar tráfico y ventas hacia los restaurantes. Como referencia, Burger Master 2024 terminó con 2.940.094 hamburguesas vendidas durante siete días, generando alrededor de $67.000 millones en ventas de combos, según cifras divulgadas por la organización. 

 

Pollo Week no fue concebido como una nueva competencia de los tradicionales “Master”, sino como una semana gastronómica, pero utiliza buena parte de la misma fórmula: precio atractivo, exposición digital, generación de tráfico y participación de establecimientos de diferentes tamaños. Para los restaurantes, la oportunidad consiste en atraer nuevos consumidores; para Fenavi, en incrementar la participación del pollo en el consumo fuera del hogar.

 

Para Leopoldo Vargas Brand, CEO de Mall & Retail, el verdadero alcance de esta iniciativa estará en conectar dos mercados que tradicionalmente se observan por separado: la enorme escala que ya tiene el consumo de pollo en los hogares colombianos y el potencial todavía existente dentro del food service. “Cuando una proteína que ya lidera la mesa de los colombianos comienza a ganar nuevas ocasiones de consumo en restaurantes, centros comerciales y plataformas de domicilios, se amplía toda la cadena de valor. El reto para las marcas será convertir el tráfico que generan estas iniciativas en frecuencia, fidelidad y crecimiento sostenible”.

 

La primera edición de Pollo Week llega así en un momento especialmente favorable para la categoría: Colombia consume más pollo que nunca, Frisby y KFC aceleran sus ventas y el pollo busca conquistar una participación mucho mayor dentro del negocio gastronómico nacional. Una proteína que ya ganó la batalla dentro de los hogares comienza ahora una nueva competencia: convertirse también en uno de los grandes protagonistas de las mesas de los restaurantes colombianos.

 

Fuente: Mall & Retail.