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HALLOWEEN MUEVE MILLONES EN COLOMBIA: ¿CUáNTO GANAN REALMENTE LOS CENTROS COMERCIALES?

Halloween se ha convertido en una de las fechas más dinámicas del calendario comercial colombiano. Hoy reúne a familias, jóvenes, adultos y mascotas en torno a compras, gastronomía y entretenimiento. Para los centros comerciales, el reto es convertir las visitas en ventas. 

El interés de los hogares confirma la amplitud del fenómeno. Una encuesta de Fenalco Antioquia señala que el 77 % de los consultados planea celebrar Halloween en 2026. En sus preferencias de compra predominan los dulces, chocolates y productos temáticos, con el 61,4 %, seguidos de los disfraces, con el 19,8 %, y el maquillaje, con el 9,8 %. 

 

En Bogotá, Fenalco identificó diferencias importantes según la forma de celebración. Quienes proyectan salir de casa podrían gastar entre $150.000 y $350.000 por persona en disfraces, entradas, bebidas y transporte. En cambio, los hogares que organizan reuniones privadas contemplan presupuestos de $50.000 a $100.000 destinados a golosinas y decoración. La fecha activa otros circuitos de consumo. 

 

Esta diversidad también se observa en el negocio de los disfraces. Cachivaches, espera incrementar sus ventas un 20 % durante la temporada de 2026 y comercializar un 12 % más de unidades frente al periodo comparable.

La temática de los disfraces  está muy vinculada con el cine y las franquicias internacionales. La compañía, trabaja con licencias oficiales de marcas como Disney, Marvel y Warner. 

 

Para este año dispone de cerca de 300 referencias, incluidas más de 20 novedades. Sus compradores buscan calidad y personajes reconocibles. La mayoría de sus disfraces se ubica en un rango de precios de $150.000 a $200.000, según la información divulgada por la empresa. 

 

El cambio más significativo está en quiénes compran. En Cachivaches, el público infantil representa el 68 % de las ventas de disfraces, los adultos el 26 % y las mascotas el 6 %. Los atuendos coordinados entre padres, hijos y mascotas amplían los artículos adquiridos por ocasión. 

 

Para el comercio, esto significa que una compra individual puede transformarse en una decisión familiar. La presencia de Cachivaches en cadenas y plataformas digitales muestra que la temporada beneficia a varios canales: el consumidor puede planear con anticipación, comprar en una gran superficie o resolver un accesorio desde el celular. 

 

Esa complementariedad amplía el alcance comercial de la celebración. Precisamente, la urgencia se ha convertido en otro rasgo de Halloween. Rappi informa que el 82 % de las ventas de disfraces en su plataforma se concentra en la última semana de octubre, con un pico el día 31. 

En Rappi Turbo, los pedidos de accesorios aumentaron un 600 % durante la semana previa a la celebración. Estas cifras corresponden únicamente a Rappi. Los complementos, además, ganan terreno frente a los trajes completos: Rappi Turbo registra en octubre un promedio de 6.700 órdenes de accesorios, frente a 1.700 de disfraces. 

 

Pintucaritas, sangre artificial y elementos para personalizar prendas reflejan una demanda marcada por la improvisación y las soluciones rápidas. También se benefician moda y papelería. 

 

La celebración también llega a la mesa. La plataforma reportó aumentos cercanos al 24 % en pedidos de hamburguesas y del 20 % en pollo, indicios de cómo las reuniones y fiestas activan a restaurantes y servicios de entrega. El consumo va más allá del disfraz: incluye preparativos, salidas y reuniones. 

En el terreno de la comunicación, las marcas compiten por algo distinto a una transacción inmediata: la atención. Buzzmonitor examinó 578 publicaciones relacionadas con Halloween y vinculadas con Colombia. En esa conversación, los dulces, helados y snacks concentraron el 24,4 % de las menciones por categoría; el comercio y los centros comerciales, el 22,2 %; y los eventos y parques, el 21,1 %. 

 

Para los centros comerciales, esta combinación de consumo y experiencia representa una oportunidad particular. Fenalco Bogotá señala que el 29 % de las familias consultadas planea acudir a un centro comercial. Estos espacios reúnen bajo un mismo techo compras de última hora, gastronomía, cine, actividades infantiles y encuentros entre amigos. Su fortaleza está en integrar la oferta. 

 

También hay oportunidades para los formatos de precio bajo. Según la misma encuesta, el 57 % de los consultados prefiere tiendas de descuento al comprar decoración y alimentos para la fiesta.  Muchas de esas marcas operan dentro de centros comerciales, de modo que no se trata necesariamente de canales enfrentados. La clave consiste en facilitar un recorrido en el que el consumidor resuelva distintas necesidades y encuentre razones adicionales para quedarse. 

 

Algunos malls anticipan un efecto visible en la afluencia de 2026. Titán Plaza proyecta alrededor de 300.000 visitantes y un crecimiento del 30 %, mientras Santafé Bogotá espera una cifra similar durante el fin de semana de Halloween. En Cali, Chipichape prevé cerca de 100.000 personas el 31 de octubre.

Sin embargo, llenar pasillos no equivale automáticamente a vender más. Una actividad temática puede atraer personas que no visitarían el centro comercial en una jornada ordinaria, mientras un espectáculo o concurso puede prolongar la permanencia de las familias. 

 

La mayor permanencia crea oportunidades, aunque no todo el gasto puede atribuirse al evento. Por ello, los gerentes necesitan mirar más allá del conteo de visitantes. Las ventas por m2, el gasto promedio por persona y la proporción de visitantes que efectivamente compran permiten aproximarse al resultado de la temporada. 

 

También debe evaluarse el costo de decoraciones, publicidad, personal y espectáculos frente al beneficio que reciben los comerciantes. La asistencia por sí sola no demuestra rentabilidad. 

Para Mall & Retail, Halloween 2026 ofrece una oportunidad para comprender cómo cambian los hábitos de consumo y qué tan capaces son los centros comerciales de responder a ellos. La pregunta no es solamente cuántas personas llegarán el próximo 31 de octubre, sino cuántas comprarán, cuánto gastarán, cuánto tiempo permanecerán y qué valor dejarán para comerciantes y propietarios de los activos. 

 

Halloween moviliza presupuestos familiares, incorpora nuevos públicos y acelera las compras de última hora. Al mismo tiempo, obliga a los centros comerciales a coordinar su oferta, innovar en experiencias y medir con rigor sus inversiones. 

 

Convertir la afluencia extraordinaria en mayores ventas, relaciones duraderas con los visitantes y rentabilidad será la verdadera medida del éxito de esta celebración para la industria colombiana.

 

Fuente: Mall & Retail