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ESTAS SON LAS DOS GRANDES DECISIONES Y EL ERROR QUE HAN MARCADO LA HISTORIA DE TOTTO, CONTADOS POR SU FUNDADOR

A finales de los años ochenta, Natán Burztyn asumió una fábrica de artículos de cuero que se encontraba en proceso de liquidación y contaba con cerca de 30 empleados. Burztyn tenía entonces 28 años. 

A partir de esa empresa se desarrolló posteriormente la marca Totto, que con el tiempo amplió su portafolio de productos y su presencia en distintos mercados.

 

Estas revelaciones las hizo Burztyn en conversación con el director de Portafolio, Jaime Pumarejo, en Confesiones Empresariales, el pódcast de Portafolio que escudriña las historias de los altos ejecutivos colombianos que impulsan el desarrollo empresarial del país. El empresario fue, además, destacado con el reconocimiento Vida y Obra en los Premios Portafolio 2025.

 

En ese recorrido empresarial, el fundador de la  exitosa marca colombiana identifica tres hitos que marcaron de manera definitiva la trayectoria de Totto: dos grandes decisiones estratégicas y un error que estuvo a punto de comprometer la estabilidad de la compañía.

La primera gran decisión: apostar por una marca propia

 

Cuando Burztyn llegó a la fábrica, la actividad principal era la manufactura para terceros, principalmente para un cliente extranjero. Ese esquema concentraba la operación en un solo comprador y limitaba el desarrollo de productos propios.

 

Durante la conversación, Burztyn explicó que tomó la decisión de desarrollar productos propios y crear una marca.

La empresa comenzó a producir y comercializar artículos bajo una identidad definida, con el objetivo de reducir la dependencia de un solo cliente. En ese proceso, Totto amplió su portafolio y empezó a comercializar sus productos directamente al consumidor.

 

La marca fue incorporando nuevas líneas y adaptando su oferta a distintas necesidades del mercado. Según relató Burztyn, esta decisión permitió que la empresa pasara de un esquema de manufactura para terceros a uno centrado en la construcción de una marca. para llegar directamente al consumidor.

 

La segunda gran decisión: entender que el negocio era la marca, no la fábrica

 

A comienzos de los años 2000, Totto ya tenía presencia en el mercado colombiano. En ese momento, Burztyn señaló que la empresa enfrentaba dificultades para competir en mercados internacionales con una estructura de costos local.

Entre 2003 y 2004, la compañía tomó la decisión de trasladar parte de su producción a Asia. Según explicó, el propósito fue alcanzar precios competitivos a nivel internacional. De manera paralela, la empresa concentró su operación en actividades como diseño, desarrollo de producto, mercadeo y distribución.

Burztyn indicó que, de haberse mantenido únicamente como una empresa manufacturera local, el alcance de la operación habría sido menor. En la actualidad, Totto cuenta con cerca de 3.000 empleos directos y alrededor de 12.000 empleos indirectos asociados a su operación en distintos países.

 

El error que casi pone en riesgo la compañía

 

No todas las decisiones fueron acertadas. Uno de los episodios más complejos ocurrió cuando Totto decidió invertir en la compra de tres lotes en una zona franca, en un contexto de altas tasas de interés y expectativas de crecimiento que no se materializaron como se esperaba.

 

La zona franca no avanzó al ritmo proyectado y los costos financieros se incrementaron de manera significativa. El pago de intereses terminó afectando la operación y puso a la empresa en una situación de alto riesgo. Burztyn ha reconocido que ese episodio estuvo cerca de comprometer la continuidad del negocio.

En Confesiones Empresariales, Burztyn deja ver cómo esas decisiones explican la resiliencia y la capacidad de adaptación que han caracterizado a Totto a lo largo de su historia.

 

Fuente: Constanza Gómez para Portafolio