Presto, una de las cadenas de hamburguesas más reconocidas del país, atraviesa uno de los momentos más determinantes de su historia empresarial. Operada en Colombia por Frayco S.A.S., la marca ha sido durante más de cuatro décadas un referente en el segmento de comida rápida, con presencia en múltiples ciudades y un modelo basado en locales propios, concesiones y franquicias. Sin embargo, los recientes avances en su proceso de reorganización empresarial evidencian los desafíos estructurales que ha enfrentado en un entorno cada vez más competitivo y dinámico dentro del negocio de restaurantes.

De acuerdo con información de la Superintendencia de Sociedades, los acuerdos de reorganización fueron presentados entre el 31 de marzo y el 1 de abril de 2026 con el respaldo mayoritario de los acreedores, lo que permite avanzar hacia la etapa de validación judicial.
Este paso marca un punto decisivo dentro del proceso de insolvencia que adelantan tanto Frayco como las compañías relacionadas con la operación de la marca, en un intento por estabilizar su situación financiera y garantizar la continuidad del negocio. La reorganización no solo responde a una coyuntura reciente, sino a una acumulación de presiones que se han venido consolidando durante la última década.
El origen de Presto se remonta a 1980, cuando fue creada por Valores Bavaria como parte de una estrategia de diversificación empresarial. Posteriormente, la compañía fue vendida a inversionistas privados, en una decisión alineada con la intención de la holding de desinvertir en ciertos negocios para enfocar capital en otros sectores estratégicos.
En esa operación también se incluyó la cadena Burger Station, ampliando el alcance del portafolio en el segmento de comida rápida. Desde entonces, la marca ha pasado por distintas etapas de crecimiento, transformación y ajustes operativos.
Un punto de inflexión clave se dio en 2012, cuando el fondo de capital privado Mesoamérica Investments adquirió el control de Frayco S.A.S., incorporando a Presto dentro de un portafolio regional de inversiones en consumo, energía, servicios empresariales y alimentos. Esta firma, fundada en 1996 y con sede en San José de Costa Rica, ha sido uno de los actores más relevantes en la gestión de fondos en América Latina. Bajo su dirección, se consolidó un grupo de marcas que incluyó, además de Presto, conceptos como Tacos & Bar-BQ y BBQ, alcanzando en su momento más de 150 puntos de venta en el país.
Actualmente, Presto cuenta con 88 puntos de venta y un formato móvil, generando alrededor de 700 empleos directos. Su operación se complementa con otras marcas del portafolio, aunque con una escala significativamente menor. A pesar de esta presencia relevante, el desempeño financiero de la compañía ha reflejado una tendencia negativa que explica en gran medida su ingreso a un proceso de reorganización.

Según cifras analizadas por Mall & Retail, el mejor año en ventas fue 2019, cuando alcanzó ingresos por $139.077 millones. Para 2024, las ventas descendieron a $99.300 millones, lo que representa una caída del 28,6% frente a su pico histórico.

Más preocupante aún es el comportamiento de la rentabilidad. En los últimos diez años, la compañía ha acumulado pérdidas por $60.917 millones, lo que evidencia dificultades estructurales en su modelo de negocio. Este deterioro puede explicarse por varios factores: el aumento en la competencia dentro del segmento de hamburguesas, la entrada agresiva de nuevas marcas, cambios en los hábitos de consumo, mayores costos operativos y una presión constante sobre los márgenes. En este contexto, mantener una red amplia de puntos de venta se convierte en un reto financiero significativo.
El caso de Presto refleja una realidad más amplia dentro de la industria de restaurantes en Colombia, donde las marcas tradicionales enfrentan el desafío de reinventarse frente a nuevos formatos, propuestas gastronómicas más especializadas y consumidores cada vez más exigentes. La reorganización empresarial aparece entonces como una herramienta para redefinir la estructura financiera, optimizar la operación y ajustar la estrategia comercial a las nuevas dinámicas del mercado.
Hacia adelante, el futuro de Presto dependerá de su capacidad para ejecutar de manera efectiva este proceso de reorganización, fortalecer su propuesta de valor y recuperar la confianza tanto de los consumidores como de los inversionistas. La validación judicial de los acuerdos será un primer paso, pero el verdadero reto estará en lograr una transformación operativa que le permita volver a ser relevante en un sector que hoy exige eficiencia, diferenciación y una lectura clara de las tendencias de consumo.
Fuente: Mall & Retail