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GRAN PLAZA Y EL NUEVO EJE DEL RETAIL EN COLOMBIA: EL PROTAGONISMO DE LAS CIUDADES INTERMEDIAS

El desarrollo del retail en Colombia está experimentando una transformación silenciosa, pero profunda. Durante años, el crecimiento del sector estuvo concentrado en las grandes capitales. Hoy, esa dinámica comienza a desplazarse hacia ciudades intermedias que han ganado relevancia por su crecimiento poblacional, su actividad económica y su capacidad de consumo.

Este nuevo escenario no solo redefine dónde crece el comercio, sino también cómo se entiende el rol de los centros comerciales dentro de los territorios. En este contexto, los formatos comerciales dejan de ser únicamente espacios de transacción para convertirse en plataformas que estructuran el desarrollo urbano, económico y social de sus zonas de influencia.

 

Bajo esta lógica, modelos como el de Gran Plaza cobran especial relevancia. La compañía ha consolidado una red de ocho centros comerciales en ciudades como Pitalito, Florencia, Yopal, Ipiales, Soledad y Soacha, respondiendo a una lectura clara del mercado: existe una demanda creciente por espacios comerciales organizados en territorios con alta densidad poblacional en estratos 1, 2 y 3, donde el retail cumple un rol ampliado dentro de la dinámica local.

 

Actualmente, Gran Plaza supera los 180.000 m² de área arrendable (GLA) y ha logrado llevar marcas de alto reconocimiento como Cinemark, Éxito, Happy City, Olímpica, Alkosto, Ktronix, Vélez, Bosi, Studio F, Ela, Punto Blanco, Gef, Crepes & Waffles, Pat Primo, Frisby, Smart Fit y Bodytech a estas ciudades, construyendo una oferta comercial que combina marcas nacionales con dinámicas regionales.

Más allá de su expansión, lo relevante es la forma en que este modelo ha logrado consolidarse en términos de desempeño. Durante 2025, el portafolio registró un crecimiento en ventas del 8,4 % y niveles de ocupación superiores al 94 %, reflejando una operación estable y una demanda sostenida por parte de comerciantes y consumidores.

 

Desde una perspectiva de productividad, las ventas por metro cuadrado alcanzaron los $792.576 COP en 2025, frente a $731.442 COP en 2024, lo que evidencia una mejora en la eficiencia del uso del espacio comercial. 

Este resultado no responde únicamente al incremento en tráfico, sino a una gestión activa del portafolio basada en la optimización del mix comercial, la rotación de marcas, la activación de experiencias y una relación cercana con los comerciantes.

 

El análisis por activo permite identificar diferencias coherentes con el nivel de madurez y el entorno competitivo de cada centro comercial. Activos como Gran Plaza Soacha, San Antonio y Bosa registraron crecimientos de doble dígito en ventas por metro cuadrado, impulsados por ajustes estratégicos en su propuesta comercial y una mayor dinámica de consumo. Por su parte, centros como Florencia y Ensueño evidenciaron crecimientos estables, consolidando su posicionamiento en sus respectivas zonas de influencia.

 

En términos de monetización, el ingreso promedio por metro cuadrado se ubicó en $86.669 en 2025, con un crecimiento del 10,4 % frente al año anterior. Activos como Gran Plaza Ipiales y Gran Plaza Bosa lideraron este indicador, mientras que otros como San Antonio mostraron una evolución destacada, evidenciando el impacto de las estrategias de fortalecimiento del mix y la gestión por categorías.

El comportamiento del tráfico también aporta elementos relevantes para el análisis. Durante 2025, los centros comerciales del portafolio recibieron aproximadamente 57 millones de visitantes, con un crecimiento del 1 % frente a 2024. Si bien este incremento es moderado, se observa una mejora en la calidad del tráfico, reflejada en mayores niveles de gasto por visitante y en una mayor tasa de conversión.

 

En la práctica, estos activos operan como verdaderos articuladores de la vida urbana. No solo concentran comercio, sino que integran servicios, entretenimiento y espacios de encuentro, convirtiéndose en referentes dentro de sus territorios. 

En muchos casos, su llegada marca un punto de inflexión en la dinámica económica local, impulsando la formalización del empleo y ampliando el acceso a bienes y servicios.

 

Adicionalmente, estos centros comerciales cumplen un rol relevante en el fortalecimiento del tejido empresarial. La incorporación de marcas locales dentro de la oferta permite que pequeños negocios accedan a plataformas de mayor visibilidad, mientras que la llegada de marcas nacionales refleja un cambio en las estrategias de expansión del retail, que comienza a priorizar mercados con menor saturación y mayor cercanía con el consumidor.

 

El impacto trasciende lo económico. La articulación con actores públicos y privados facilita la integración de estos desarrollos en los procesos de crecimiento urbano, contribuyendo a la construcción de territorios más organizados y competitivos. A esto se suma un enfoque cada vez más claro en el trabajo con las comunidades, donde la sostenibilidad se entiende desde una perspectiva social, orientada a responder a las necesidades reales de cada entorno.

En este contexto, lo que se observa en Colombia es una redistribución del crecimiento del retail. Las ciudades intermedias están dejando de ser un complemento para convertirse en protagonistas. Y en ese proceso, operadores como Gran Plaza no solo acompañan esa transformación, sino que contribuyen activamente a definirla.

 

Fuente: Mall & Retail.