El rol del directorio —o Junta Directiva— dentro del gobierno corporativo es, sin duda, uno de los pilares que define el rumbo estratégico de una organización. Más allá de su carácter formal, este órgano es el encargado de velar por la sostenibilidad del negocio, supervisar la gestión de la administración, definir lineamientos estratégicos y, en momentos críticos, tomar decisiones que pueden transformar el futuro de la compañía. En industrias intensivas en capital como la de centros comerciales, donde las decisiones de inversión, expansión y estructuración financiera tienen horizontes de largo plazo, la calidad, experiencia y diversidad de sus integrantes se convierte en un factor determinante para la creación de valor.

Ahora bien, aunque su esencia es la misma, este órgano adopta diferentes denominaciones según el país. En Chile, por ejemplo, se le conoce como Directorio, mientras que en Colombia se denomina Junta Directiva o Consejo de Administración. De igual forma, sus integrantes reciben el nombre de directores en el caso chileno, y miembros o consejeros en el contexto colombiano. Esta diferencia semántica no es menor, pues refleja también matices en la cultura empresarial y en la forma en que se concibe la gobernanza corporativa en cada mercado. Sin embargo, en ambos casos, la responsabilidad es equivalente: garantizar que la empresa opere bajo criterios de transparencia, disciplina estratégica y alineación con los intereses de sus accionistas.
En este contexto, la reciente renovación del directorio de Parque Arauco para el periodo 2026-2029 se convierte en un movimiento relevante dentro del panorama regional. El proceso, aprobado en la Junta Ordinaria de Accionistas, se desarrolló sin mayores sorpresas, con nueve candidatos para los nueve cupos disponibles, lo que refleja una transición ordenada y una clara intención de continuidad estratégica.
Sin embargo, detrás de esta aparente estabilidad se evidencian cambios importantes en la composición de la mesa. Se mantiene un núcleo de directores patrimoniales vinculados a los principales accionistas, como Salvador Said, Rodrigo Muñoz, Rafael Aldunate y Guillermo Said Yarur, quienes representan la visión de largo plazo de los grupos controladores.
Al mismo tiempo, se incorporan nuevos perfiles como Francisco Sáenz Rica, Fernando Massú y Gonzalo Quinteros, que aportan experiencia en sectores financieros, industriales y en la propia operación del negocio.
Particularmente relevante es la consolidación de los directores independientes, representados en esta nueva etapa por Pilar Lamana y Silvio Rostagno, quienes llegan respaldados por las AFP, accionistas que concentran cerca del 19,32% de la propiedad. Su presencia no solo fortalece los estándares de gobierno corporativo, sino que introduce una mirada externa clave para balancear los intereses patrimoniales con criterios técnicos y de mercado.
La salida de cinco directores del periodo anterior también marca un punto de inflexión, evidenciando una renovación significativa que, aunque controlada, redefine los equilibrios internos del directorio.
Este nuevo tablero tendrá un impacto directo en la gestión del CEO, Eduardo Pérez Marchant, quien ha liderado una etapa de crecimiento sobresaliente para la compañía. Con resultados financieros robustos —ingresos creciendo 21% y utilidades 43%— y un ambicioso plan de inversión superior a los US$ 1.000 millones, el desafío ahora no es menor.

La nueva composición del directorio deberá acompañar y, al mismo tiempo, exigir una ejecución impecable de esta estrategia, que combina expansión en centros comerciales, desarrollo de nuevos activos y diversificación hacia proyectos multifamily.
En ese sentido, más que un simple relevo de nombres, la renovación del directorio de Parque Arauco representa un ajuste fino en su gobernanza para enfrentar una nueva fase de crecimiento. La combinación entre continuidad en el control, incorporación de nuevas capacidades y fortalecimiento de la independencia será clave para sostener el liderazgo de la compañía en la región. En mercados cada vez más competitivos y sofisticados, donde la rentabilidad por metro cuadrado y la eficiencia operativa marcan la diferencia, la calidad del directorio deja de ser un elemento formal y se convierte en un verdadero activo estratégico.
Fuente: Mall & Retail.