Roberto Moreno, el presidente de Amarilo, encontró un gran socio para entrar al negocio de los centros comerciales, en el que no tenían experiencia alguna. Se trata del poderoso Grupo Pantaleón, líder en el sector azucarero centroamericano, que desde 1995 tiene la compañía Spectrum para ocuparse del desarrollo de proyectos inmobiliarios. Hace casi diez años, formaron una sociedad bajo el nombre de Cimento y ya han construido y operan dos centros comerciales en el país bajo el modelo de un único dueño, donde son propietarios de todo el centro y rentan los espacios de uso mixto.
En 2015 abrió sus puertas el Centro Comercial Fontanar en Chía. Su éxito los llevó a inaugurar Arkadia en Medellín cuatro años después. La empresa posee dos negocios principales: el residencial en Nicaragua y Guatemala, y la rama comercial, que tiene que ver con el desarrollo de centros comerciales y de proyectos de uso mixto, como zonas de almacenes con oficinas o con hoteles. En esta rama es en la que están en Colombia, además de Guatemala y Honduras.
El Grupo Pantaleón es uno de los mayores conglomerados económicos centroamericanos.
El Grupo Pantaleón, un conglomerado familiar que arrancó a mediados del siglo XIX en la Costa Sur de Guatemala bajo la visión de Manuel María Herrera, un agricultor industrial y ministro de Fomento de ese país, convirtió una finca que compró en Escuintla, llamada Pantaleón y San Gregorio, en un exitoso ingenio. Junto con sus dos hijos mayores, Francisco y Carlos, constituyó la empresa Herrera & Compañía.
A la muerte de su padre en 1883, Carlos Herrera y Luna se hizo cargo de la empresa e inició la expansión del ingenio, convirtiéndolo en el mayor productor de azúcar de Guatemala, con estación propia de ferrocarril hacia el puerto de San José, en el océano Pacífico, lo que le permitió a comienzos de la década de 1900 comprar el Ingenio El Baúl, también en Guatemala. Presidente Interino de Guatemala entre marzo de 1918 y marzo de 1919, fue un visionario y perseverante, que acumuló inversiones en tierras, cosechas, maquinarias e inmuebles, siendo el origen de toda una dinastía. Falleció en París, Francia, en 1933. Su hijo, Carlos Herrera Dorión, había tomado el liderazgo unos años antes, promoviendo la exportación de azúcar a mercados internacionales.
Parisino de nacimiento, Julio Herrera Zeballos, hijo de Carlos Herrera Dorión, regresó a Guatemala luego de realizar sus estudios en EE. UU. y trabajar unos años manejando una finca de café. A sus 39 años, en 1973, asumió las riendas del renombrado Grupo Pantaleón que se expande por Centroamérica a través de Pantaleón Sugar Holdings (PSH), con la compra de otro ingenio en Guatemala, Concepción en 1984, y Monte Rosa en Nicaragua en 1998.
Los Herrera tienen también otros socios colombianos.
Ante la caída en los precios internacionales del azúcar, el grupo apostó por la diversificación a partir del azúcar, desarrollando la cogeneración de energía eléctrica a base del bagazo de caña y construyendo una destilería para producir etanol y otros productos relacionados de la melaza. Ocho años más tarde, en 1980, el ingenio Pantaleón se había convertido en el mayor productor de Centroamérica.
En una alianza por mitades con Colombina, de propiedad de la familia Caicedo, también dueños de Riopaila, hace más de veinte años, en 2001, establecieron la planta de alimentos Compañía de Alimentos del Pacífico (Capsa) en Guatemala, para atender las regiones de Centroamérica y el Caribe con dulces y galletas.
En 2016, esta fue adquirida en su totalidad por el grupo vallecaucano, convirtiéndose en una de las siete plantas de producción que tiene: cinco en Colombia y una en España para surtir la demanda de Europa y África.
A raíz de la pandemia, esta inversión sufrió un duro golpe y el presidente de la compañía, César Caicedo, planteó la necesidad de replantear el negocio. Aunque en algún momento consideró la posibilidad de cerrar la planta, escogió mejor el camino de la reestructuración.
Por su parte, Julio Herrera continuó su expansión en el negocio azucarero. Se trazó un plan de adquisición de ingenios. En Honduras, compró en 2008 el ingenio La Grecia y tres años después en México, el Ingenio Pánuco en Veracruz.
El Grupo Manuelita de Cali los invitó en 2016 a comprar la mitad del ingenio Vale do Paraná cerca de São Paulo, Brasil, propiedad de Unicalco, para lo cual crearon la empresa de inversión denominada Colgua Investments, de Panamá.
Posteriormente, en junio de 2022, ambos grupos se la vendieron a la Companhia Melhoramentos do Norte do Paraná, dedicada a la producción de etanol y energía eléctrica, por cerca de USD 186 mil millones.
Julio Herrera, con una trayectoria de más de 50 años en el desarrollo de la agroindustria azucarera, es en la actualidad el presidente emérito del Grupo Pantaleón, que participa en el 25 % del total de las exportaciones de azúcar en Guatemala, convirtiéndolo en uno de los 10 más importantes de Latinoamérica. Ha expandido las actividades del grupo a negocios de bienes raíces, centros comerciales, silvicultura e inversiones financieras, entre otros. En marzo de este año, fue merecedor del Premio Global a la Trayectoria en la Industria Azucarera, en la Conferencia del Azúcar en Dubái 2024.
Diego Herrera es la quinta generación de la familia Herrera a cargo del Grupo Pantaleón.
El actual CEO del grupo es su hijo Diego Herrera, quinta generación familiar, quien asumió el cargo en 2010 luego de realizar estudios en EE. UU. y Londres, y tras dedicarse unos años al sector financiero en Nueva York y poner en marcha un negocio inmobiliario en México. El Grupo Pantaleón ha logrado, durante todos estos años, diversificar los riesgos con su expansión a nuevos países y la diversificación de sus productos, una estrategia que incluye dos centros comerciales en Colombia.
Spectrum, la división inmobiliaria de Grupo Pantaleón, se ha convertido en los últimos años en la rama más dinámica del grupo. A finales de 2015, abrió en Guatemala el centro comercial Naranjo Mall, país donde cuenta con otros tres: Miraflores, Naranjo Mall y Portales. Los dos centros comerciales en sociedad con Amarilo son super exitosos, especialmente el Fontanar en Chía, que tiene una localización estratégica respecto al desarrollo de Bogotá hacia el norte. Por su parte, Arkadia en Medellín ha logrado ser un referente en el occidente de la ciudad, para los vecinos de Belén, La Mota, El Rodeo y Laureles.
Fuente: Las 2 Orillas