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STUDIO F, PATPRIMO, LEONISA Y CREPES & WAFFLES: EL IMPACTO DEL ARANCEL DEL 30 % EN EL RETAIL COLOMBIANO EN ECUADOR

La decisión del presidente de Ecuador, Daniel Noboa, de imponer desde el 1 de febrero de 2026 una tasa de seguridad del 30 % a las importaciones provenientes de Colombia marca un punto de inflexión en la relación comercial entre ambos países.

Aunque se trata de una medida con un objetivo político, su impacto trasciende el ámbito aduanero y se traslada directamente a la estructura de costos de las empresas colombianas que operan en Ecuador, particularmente aquellas vinculadas al retail organizado y a los centros comerciales, que dependen del flujo constante de mercancías de origen colombiano para atender ese mercado.

 

En términos generales, el comercio se verá afectado por una presión adicional sobre precios y márgenes, en un contexto que ya venía mostrando señales de desaceleración. Entre enero y noviembre de 2025, las exportaciones colombianas hacia Ecuador alcanzaron US$1.673 millones, con una caída del 3,2 % frente al mismo periodo del año anterior. La nueva tasa introduce un sobrecosto relevante que obliga a las empresas a replantear sus decisiones: absorber el impacto en la rentabilidad, trasladarlo al consumidor final o ajustar surtidos y volúmenes.

En el retail, donde la rotación, la reposición y la competitividad en precio son determinantes, esta decisión puede alterar de manera significativa el desempeño de las marcas colombianas presentes en los centros comerciales del vecino país.

 

El efecto es particularmente sensible en el sector de moda textil y ropa interior, donde varias marcas colombianas utilizaron a Ecuador como plataforma de internacionalización a través de tiendas en centros comerciales. Studio F fue una de las pioneras: llegó al mercado ecuatoriano a mediados de la década de 2000 y abrió su primer punto de venta en Mall del Sol, consolidando posteriormente una red de aproximadamente cinco tiendas en el país.

PatPrimo siguió una estrategia similar, con una expansión más reciente pero acelerada. Hoy cuenta con alrededor de seis tiendas en ciudades como Quito, Guayaquil, Cuenca y Manta, ubicadas en centros comerciales como Condado Shopping y Centro Comercial Iñaquito. Leonisa, que inició operaciones en Ecuador hace más de una década, suma cerca de siete locales en centros comerciales, mientras que Lili Pink ha ido consolidando su presencia en complejos como Quicentro Shopping y Portal Shopping.

 

En hogar y diseño, el Grupo Ambiente ya opera en Ecuador con sus marcas Ambiente Gourmet y Ambiente Living, con presencia en centros comerciales como Quicentro Shopping (Quito).

 

En todos estos casos, cuando el surtido depende de producto terminado o de insumos que ingresan desde Colombia, la tasa del 30 % eleva el costo puesto en tienda y reduce la competitividad frente a marcas locales o de otros orígenes. Esto obliga a las compañías a ajustar el mix de producto, la planeación de inventarios y la estrategia de precios para sostener la rotación sin perder atractivo para el consumidor.

El sector gastronómico también debe ser incluido en este análisis. Crepes & Waffles cuenta con una presencia consolidada en Ecuador, especialmente en centros comerciales de alto tráfico como Quicentro Shopping, Centro Comercial Iñaquito y Mall El Jardín. La marca opera actualmente cerca de nueve restaurantes en el país y ha anunciado planes de expansión, lo que evidencia la relevancia del canal de centros comerciales para su estrategia regional.

Finalmente, vale la pena observar la relación en doble vía. Mientras marcas colombianas se internacionalizan hacia Ecuador, el capital ecuatoriano también participa activamente en el retail colombiano. En el sector de restaurantes, Inversiones INT Colombia, con capital ecuatoriano, opera la franquicia de KFC en el país desde 2011. En el sector automotriz, el Grupo Eljuri ingresó al mercado colombiano con Metrokia (Kia) y ha desarrollado una plataforma de concesionarios que incluye, entre otros, Vehikia y Autocorp.

 

En un panorama más amplio, existen además inversiones ecuatorianas en Colombia en sectores como el financiero, textil y de la construcción —por ejemplo, Banco Pichincha y firmas de materiales—, lo que confirma que la integración empresarial entre ambos países no es marginal, sino estructural. Por ello, cualquier fricción arancelaria tiende a generar efectos cruzados en múltiples industrias.

Para Leopoldo Vargas Brand, CEO de Mall & Retail, “el retail entre Colombia y Ecuador se ha construido durante décadas sobre la base de la cercanía geográfica, la afinidad cultural y la integración empresarial. Medidas como una tasa del 30 % rompen esa lógica de colaboración y terminan afectando no solo a las compañías, sino también al consumidor final y a los centros comerciales que dependen de un comercio dinámico y competitivo”.

 

“Cuando los lazos han sido tan fuertes, lo deseable es profundizar la integración y no encarecerla”, señaló Vargas Brand.

 

Fuente: Mall & Retail