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REEBOK SE APALANCA EN KAROL G PARA DISPUTAR EL DOMINIO DE NIKE Y ADIDAS EN MODA DEPORTIVA

La industria deportiva global entró hace años en una etapa donde el producto ya no compite solo por desempeño, sino por atención. En un mercado saturado de lanzamientos, colaboraciones y contenidos, la verdadera escasez es el tiempo del consumidor. Por eso, Nike, adidas, Converse y ahora Reebok empujan una misma palanca: celebridades e íconos culturales capaces de convertir una silueta clásica en conversación, y una conversación en ventas. El patrocinio dejó de ser un logo en una prenda; hoy es narrativa, plataforma creativa y un sistema de captura de audiencia con métricas de alcance, interacción y conversión.

En ese contexto, la alianza plurianual entre Reebok y KAROL G es un movimiento de reposicionamiento con lógica estratégica. Reebok anuncia el regreso de sus “Clásicos” como una nueva era, con KAROL G como embajadora global y rostro central de la campaña “Born Classic. Worn for Life”. La marca no solo “presta” la imagen de una artista: la ubica en el corazón del contenido y de las activaciones globales, buscando que el consumidor lea a Reebok Classics como una expresión cultural contemporánea, no como nostalgia de archivo.

 

La operación, vista desde mercadeo, tiene una arquitectura clara: primero se instala la historia (campaña global), luego se fija el territorio de marca (clásicos + cultura), y después se sostiene la conversación con nuevas versiones, contenidos y momentos de lanzamiento. En esa secuencia, el rol de la celebridad es doble. Por un lado, actúa como “puerta de entrada” para audiencias que no están siguiendo el día a día del calzado deportivo. Por el otro, funciona como editor cultural, legitimando cómo se usa el producto en la vida real y construyendo códigos de estilo replicables por la comunidad.

La campaña está diseñada para anclar esa legitimidad. El video, dirigido por Renell Medrano, conecta íconos históricos asociados a la marca con una figura pop global actual, y suma talento emergente en ciudades clave para volver el estilo Reebok una conversación urbana y global. En términos de construcción de marca, esto genera “prueba social” en dos direcciones: valida el legado por arriba (referentes históricos) y lo actualiza por abajo (creadores y escenas locales). La marca deja de hablar sola y se vuelve un espejo de culturas y comunidades.

 

¿Por qué hoy se volvió casi obligatorio competir por celebridades? Porque el retorno se mide en tiempo real y en todo el embudo. Arriba, se disparan búsquedas, reproducciones, menciones y crecimiento de seguidores. En la mitad, suben la interacción y el tiempo de visualización con formatos nativos. Abajo, la conversión se alimenta de tráfico a comercio electrónico, picos de demanda y reposición más frecuente. En síntesis: la celebridad reduce el costo de atención, acelera la velocidad de adopción y multiplica el contenido orgánico.

Nike y adidas han llevado este modelo a escala, combinando deporte, música y moda para capturar audiencias que no entran por la ficha técnica, sino por identidad. Nike sostiene el músculo deportivo con acuerdos de largo plazo con atletas de máximo impacto —como el acuerdo vitalicio con LeBron James— y, en paralelo, construye cultura con colaboraciones que funcionan como eventos permanentes dentro del calendario social. adidas opera con una lógica similar: asocia creadores globales a siluetas con historia para mantener relevancia sin perder el hilo del legado.

 

Converse juega el mismo partido desde otro ángulo: su fortaleza es el “clásico” como lienzo cultural. La marca se apoya en figuras creativas para reinterpretar códigos sin romperlos, y activa colaboraciones que convierten la personalización en experiencia de comunidad. Es menos “deporte de alto rendimiento” y más “identidad cotidiana”, pero el objetivo es el mismo: presencia constante en conversación social y tráfico recurrente hacia la marca.

Lo que hace especialmente interesante el movimiento de Reebok con KAROL G es que la marca apuesta por una figura latinoamericana de impacto global para volver a ocupar un lugar nítido en el mapa mental del consumidor: clásicos con legitimidad histórica, pero vigentes para la generación que compra por estética, narrativa y pertenencia. En un mercado donde las marcas compiten por segundos de atención, la celebridad no es un adorno: es el atajo hacia la cultura. Y hoy, en la economía del comercio deportivo, la cultura es el camino más corto hacia la venta.

 

Fuente: Mall & Retail