El Sistema Moda está redibujando su mapa de abastecimiento. Después de años de globalización acelerada, la pandemia, las tensiones comerciales y los choques climáticos y logísticos demostraron que la continuidad de suministro ya no es un asunto operativo, sino un factor de competitividad.

En 2025 la moda global avanzó con cautela y, según Euromonitor, para 2026 se proyecta un crecimiento de 2,6% hasta rondar 1,9 billones de euros. Con esa presión de fondo, la proveeduría inteligente gana terreno como una visión integral: diversificar proveedores, anticipar riesgos y equilibrar costo, velocidad y sostenibilidad.
La reconfiguración parte de una realidad contundente: la manufactura sigue concentrada. China, Vietnam y Bangladés dominan la producción masiva de textiles y prendas, y China conserva un liderazgo estructural por escala e infraestructura, con un peso relevante en calzado y en exportaciones de materias textiles. En fibras y materias primas, el mapa se reparte entre sintéticas —con China a la cabeza— y naturales como el algodón, donde India, Estados Unidos y Brasil tienen una alta participación. Europa, por su parte, mantiene relevancia como proveedor diferenciado, con países que destacan por calidad, especialización y valor agregado.
La lección reciente es simple: un abastecimiento ultra concentrado es vulnerable. Por eso, las marcas no están persiguiendo un “mundo sin China”, sino un modelo pluripolar. La lógica es combinar proveedores lejanos y cercanos, grandes y especializados, para disminuir exposición a un solo país o a un corredor logístico. En Europa, parte de esa solución ha sido complementar Asia con producción cercana en Turquía, Marruecos o Portugal para acortar tiempos de entrega. En América, crece la búsqueda de socios regionales para atender a Estados Unidos con mayor velocidad, menos inventario detenido y mejor capacidad de respuesta.
América Latina entra en el nuevo mapa con una ventaja concreta: especializaciones complementarias. Perú aporta fibras naturales y tejido de punto; Brasil tiene musculatura industrial en calzado y marroquinería; México lidera en denim gracias a su cercanía al mercado norteamericano; y Centroamérica consolidó un clúster ágil para básicos y deportivos, apoyado en acuerdos comerciales. El nearshoring potencia esta propuesta porque recorta tiempos, baja costos logísticos y reduce riesgo, convirtiendo a la región en plataforma de abastecimiento para el hemisferio occidental.


Colombia se posiciona como destino emergente por costos competitivos, talento joven y ubicación bioceánica. A nivel empresarial, el mensaje es claro: 54% de las compañías colombianas de moda ya apuestan por el nearshoring para disminuir dependencia de Asia.
Sin embargo, el país debe cerrar brechas para capturar la oportunidad. La principal es la dependencia de insumos importados: Colombia exporta prendas y textiles, pero importa más telas e insumos de los que produce, ampliando su exposición cuando el mundo se frena o se encarece.
La buena noticia es que el sector está reaccionando. El 93% de las principales empresas incorporó nuevos insumos o materias primas en sus colecciones recientes, buscando innovación y alternativas, y una porción relevante ya construye alianzas con proveedores para asegurar abastecimiento y desarrollar materiales con mayor valor agregado, incluidos insumos técnicos y sostenibles. También se evidenció capacidad de ajuste operativo: cambios en tiempos de compra, rutas y modos de transporte para sortear retrasos y asegurar suministros críticos, una señal de resiliencia que hoy vale tanto como el diseño.
En este escenario, Colombiatex de las Américas 2026 se convierte en un punto de partida para pasar del diagnóstico a la acción. Del 27 al 29 de enero de 2026, Medellín será vitrina y sala de decisión: oferta global de textiles, insumos, maquinaria y servicios; soluciones de trazabilidad; desarrollos sostenibles y tecnologías que habilitan un abastecimiento más inteligente. La feria, alineada con los Global Fashion Drivers, pone el foco donde hoy se juega la competitividad: nearshoring, economía circular, cadenas más cortas y colaboración regional.
El mensaje para el Sistema Moda colombiano es directo: el abastecimiento dejó de ser un tema “de apoyo” y se volvió estrategia. Quien combine proveedores, fortalezca capacidades locales e integre la red latinoamericana con mercados como Estados Unidos podrá responder más rápido, reducir riesgo y construir crecimiento sostenible. Colombiatex 2026 es el espacio para mapear ese nuevo territorio y activar las alianzas que lo harán posible.
Fuente: Mall & Retail