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UN COLOMBIANO ASUMIó EL MANEJO DE UNO DE LOS GIGANTES DEL CONTINENTE: EL NUEVO CICLO DE MALLPLAZA

Que Pablo Pulido haya asumido, desde el 1 de enero, la gerencia general de Mallplaza tiene una lectura que va más allá del cambio ejecutivo. Para la industria, representa que un colombiano llegue a la primera línea de decisión de una compañía chilena pionera en centros comerciales, propiedad del Grupo Falabella y con un estándar de gobierno corporativo exigente. 

El reto es mayor porque esta multinacional chilena tiene un alcance regional muy importante: 31 centros comerciales en Chile, Perú y Colombia, con cerca de 2,35 millones m2 de área arrendable bruta (GLA). En esa escala, la variable crítica es la consistencia: sostener tráfico, convertirlo en ventas de locatarios, asegurar ocupación, renegociar contratos con disciplina y ejecutar inversiones con retorno claro. 

 

Teniendo como base un tipo de cambio de 900 pesos chilenos por dólar, el cierre de 2025 muestra que Pablo Pulido llega a un nuevo ciclo con una empresa fortalecida, con 385,3 millones de visitas en el año, confirmando la capacidad de sus activos para capturar demanda y sostener el flujo de personas en distintos mercados. En ese mismo año, las ventas de los socios comerciales equivalen a cerca de US$ 7.400 millones, con un crecimiento de 22,9% frente a 2024, mientras la venta mensual por metro cuadrado se aproxima a US$297, con un incremento de 3,6%, reflejando mayor productividad del portafolio y soporte para sostener y mejorar rentas. 

En resultados financieros, los ingresos netos se ubican alrededor de US$726 millones (con un crecimiento de 32,2%) y el EBITDA cerca de US$585 millones (con un incremento de 38,2%), manteniendo un margen EBITDA de 80,5%, una combinación que evidencia alta eficiencia operativa, mayor generación de caja y más capacidad financiera para seguir invirtiendo y expandiendo la plataforma.

 

En una reciente entrevista para el pódcast Estrategias en Acción, Pulido explicó que, detrás de esa disciplina de ejecución, existe una historia personal donde la familia y los hábitos moldearon su forma de liderar. Se definió como un paisa de “mucha pasión y mucha energía” y señaló que hoy lidera comunidades completas de negocio con responsabilidad regional sobre marketing, operación y proyectos de construcción. 

 

En su relato, el punto de partida no fue la ambición de cargo, sino una formación integral marcada por la influencia de sus padres y de su abuela materna, hoy cercana a los 99 años. Describió a su padre como su referente principal, por una filosofía simple pero exigente: aprovechar el día al máximo, con ocupación orientada a construir capacidades y no solo a “estar ocupado”. Ese enfoque, según contó, incluía deporte, aprendizaje constante, idiomas y una dimensión cultural. 

 

Relató que, aunque tocó guitarra durante años, luego se movió al piano y finalmente encontró una verdadera pasión en la pintura, actividad que mantiene —principalmente a lápiz— y que asocia con sus hijas y con la necesidad de reservar espacios para lo esencial.

El deporte aparece en su historia como una escuela temprana de constancia. Contó que los tres hermanos fueron nadadores y entrenaban de lunes a sábado con horarios intensos, y que su padre nunca dejó de acompañarlos incluso en madrugadas difíciles. Ese recuerdo, dijo, se entiende distinto cuando se es padre: lo que antes podía verse como exigencia, hoy lo interpreta como compromiso y amor. 

 

En una industria de centros comerciales donde el éxito depende de ciclos largos, esa lectura importa porque conecta disciplina personal con sostenibilidad profesional: no se trata de intensidad de corto plazo, sino de método repetible en el tiempo.

 

En lo profesional, Pulido explicó que su carrera se ha movido por un principio que repite como una regla práctica: buscar estar donde “le falta” y no donde ya domina. Contó que inició estudios en ingeniería de procesos por su interés en ciencias y cálculo, pero decidió cambiarse a administración en el mismo semestre, asumiendo el costo de ponerse al día cuando ya habían pasado evaluaciones. 

Ese patrón se repite en su trayectoria temprana: realizó su práctica en Protección y luego ingresó al Grupo Éxito como analista de presupuestos. Allí vivió el tránsito acelerado hacia posiciones de mayor responsabilidad, impulsado por una conversación que recuerda como decisiva: cuando dudó en postularse a una jefatura por sentirse muy joven, recibió el mensaje de que la carrera se construye precisamente en los retos que aún no se dominan. 

 

También reconoció que esa etapa dejó aprendizajes de liderazgo: su ética de trabajo era extrema y, con el tiempo, entendió que el rendimiento no puede descansar en jornadas imposibles para el equipo, porque la exigencia sin balance termina deteriorando la organización.

 

Su paso por Francia en el Grupo Casino, en funciones de control de gestión, sumó otro aprendizaje: al salir del país, entendió que el desempeño también representa a un colectivo. Relató que recibió una recomendación contundente de Gonzalo Restrepo en ese tiempo CEO del Grupo Éxito: actuar como “embajador”, en el sentido de que un trabajo extraordinario abre puertas para otros y un trabajo regular las cierra. 

 

Con ese marco, Pulido describió que la experiencia internacional le permitió fortalecer idioma, método y comprensión de estándares, pero también le mostró un vacío: si bien dominaba lo financiero, quería aprender de negocio inmobiliario desde adentro. Por eso pidió rotaciones por áreas inmobiliarias para entender desarrollo, estructuración, operación y rentabilidad, y al regresar asumió el reto de estructurar la inmobiliaria como unidad de negocio con lógica propia y no solo como soporte para expansión de tiendas.

Esa preparación explica por qué su paso a Mallplaza, hace cerca de 11 años, no fue un cambio de empresa, sino un cambio de escala y de lenguaje. En su relato, la experiencia en Colombia le permitió liderar crecimiento y transformación, y el salto posterior a Chile le obligó a cambiar el modelo mental: con una plataforma cercana a 1,5 millones de m2 en ese país, ya no era viable gestionar por intuición ni por memoria, sino por estructura, clasificación de activos y hojas de ruta por centro comercial.

 

Para Pulido, Fernando de Peña no solo fue el gerente general a quien hoy sucede, sino un mentor. Bajo su liderazgo, la compañía consolidó una visión de largo plazo basada en disciplina financiera, expansión con sentido estratégico y una lectura permanente de las oportunidades incluso en contextos adversos. Le enseñó a mirar el negocio más allá de los ciclos, a no hablar de crisis sino de oportunidades y a entender que el crecimiento sostenido depende de método, gobierno corporativo y convicción en el formato. Asumir su legado implica mantener esa cultura de rigor, ambición regional y foco en creación de valor para accionistas, socios comerciales y comunidades.

En la entrevista insistió en que, cuando la escala cambia, el método de gestión también debe cambiar: hay que estructurar equipos, procesos y metas semanales, y volver disciplina lo que antes era esfuerzo individual. En esa lógica, destacó la cultura de datos aplicada al frente comercial —reuniones, cierres, seguimiento— como una forma de hacer simple lo complejo sin renunciar al rigor.

 

Mirando hacia adelante, el desafío de Pablo Pulido como gerente general de Mallplaza es sostener el desempeño 2025 y, al mismo tiempo, preparar el portafolio para una década de cambios en consumo, movilidad y experiencia. La tarea no es solamente mantener ocupación alta, sino elevar productividad por metro cuadrado, acelerar reconversiones con retorno claro y profundizar ingresos complementarios sin erosionar la propuesta comercial. 

 

En paralelo, deberá seguir consolidando una cultura de ejecución basada en datos y un gobierno corporativo que funcione como disciplina de revisión permanente, especialmente cuando se administra una operación regional donde el riesgo no es solo financiero, sino reputacional y operativo. Si el cierre 2025 deja un mensaje, que Mallplaza llega fuerte; el ciclo 2026–2030 plantea una exigencia, en que el liderazgo deberá convertir esa fortaleza en una ventaja sostenible, centro comercial por centro comercial, contrato por contrato y proyecto por proyecto. 

 

Fuente: Mall & Retail.