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La Superintendencia de Sociedades ordenó la liquidación judicial de la tradicional empresa de postres Don Jacobo, una determinación que marca el cierre formal de una compañía con cerca de cuatro décadas de operación en Colombia.

La medida se adoptó tras verificar el incumplimiento del acuerdo de reorganización y la imposibilidad de sostener la continuidad del negocio, es decir, que la empresa ya no contaba con condiciones reales para seguir operando y atender sus compromisos. Bajo este mecanismo, el objetivo es garantizar un cierre ordenado, transparente y técnico, preservando el patrimonio remanente, respetando el orden del crédito y administrando los activos conforme a las reglas del proceso concursal.
Don Jacobo nació en Bucaramanga en diciembre de 1986, inicialmente como Postres y Ponqués, y con el tiempo evolucionó hasta consolidar una red comercial con presencia en 10 ciudades y más de 60 puntos de venta.
Ese recorrido ilustra un rasgo común en muchas empresas tradicionales del consumo: construyen reputación, amplían cobertura y logran capilaridad, pero su sostenibilidad termina dependiendo de la calidad de la administración financiera, la productividad de cada local y la capacidad de ajustar el modelo cuando el entorno cambia.
Los números reportados en los últimos ejercicios reflejan por qué la liquidación se vuelve inevitable cuando se pierde la viabilidad operativa. La compañía registró pérdidas superiores a $900 millones entre 2023 y 2024, y en 2024 sus ingresos fueron de $12.423 millones, aproximadamente la mitad de lo obtenido el año anterior. En retail, una caída de esa magnitud suele traducirse rápidamente en tensión de caja: el negocio puede seguir “abierto”, pero deja de financiar su propia operación, se limita la reposición de inventario, se deteriora la experiencia en el punto de venta y aumenta la presión sobre proveedores, arriendos y nómina.


Don Jacobo pertenece a la categoría presente en los centros comerciales de comida pequeña o indulgencia, que es decisiva para sostener el flujo cotidiano. En los centros comerciales donde se ubican marcas como Don Jacobo, los consumidores buscan momentos placenteros, pequeñas recompensas y experiencias que justifican la visita, y el centro comercial ofrece el entorno ideal para convertir ese deseo en consumo: comodidad, seguridad, clima controlado y una oferta complementaria que invita a quedarse.
Las marcas más fuertes de este segmento han entendido que la indulgencia hoy se compite con innovación y con experiencia: sabores estacionales, productos de edición limitada, presentaciones para compartir, activaciones en punto de venta y formatos “para llevar” que se integran con café y bebidas.
Al mismo tiempo, crece un público más exigente que pide alternativas con porciones controladas o ajustes en azúcar, lo que obliga a gestionar surtido y calidad con disciplina, porque cuando la experiencia se vuelve irregular el consumidor cambia de opción con rapidez dentro del mismo corredor. Muchas de las razones de la quiebra de Don Jacobo pueden estar en desconocer estos aspectos.
Fuente: Mall & Retail.