En el sistema moda colombiano existen empresas que han logrado trascender la lógica tradicional de distribución para convertirse en verdaderas plataformas de desarrollo de marcas internacionales. Ese es el caso de Estudio de Moda, compañía que durante más de cuatro décadas ha construido una posición relevante en el retail de moda premium en el país con un portafolio que incluye marcas como Diesel, Kipling, Marithé François Girbaud, Superdry y Pilatos.

De acuerdo con lo expuesto por Juan Camilo Álvarez en el pódcast Estrategias en Acción, al frente de Estudio de Moda se encuentra hoy un ejecutivo cuya historia personal evidencia cómo el emprendimiento familiar, la disciplina y una visión internacional pueden integrarse para construir un negocio sostenible en uno de los sectores más exigentes del retail.
Antes de asumir su rol como CEO, la vida de Juan Camilo Álvarez estuvo marcada por el deporte de alto rendimiento. Durante su juventud fue tenista competitivo a nivel nacional y departamental, e incluso dedicó un periodo de su vida a entrenar y competir en Estados Unidos. Esa etapa dejó aprendizajes que hoy siguen presentes en su estilo de liderazgo: disciplina, resiliencia frente a la frustración y una alta exigencia personal.
En el plano personal, Álvarez ha construido una vida familiar estable junto a su esposa Adriana, con quien lleva más de dos décadas de relación y tres hijos. En su entorno cercano el tenis sigue siendo una pasión compartida, ahora desde el rol de padre que acompaña a sus hijos en la competencia deportiva. Ese equilibrio entre familia y empresa ha sido una constante en su visión de vida.
El espíritu emprendedor no solo está presente en su trayectoria individual sino también en la historia de su familia. Tanto por el lado de los Álvarez como por el de los Echavarría existe una tradición empresarial vinculada históricamente al sector textil colombiano. Empresas como Fabricato o Coltejer formaron parte del entorno profesional de generaciones anteriores, consolidando una cultura de negocio asociada a la industria. Ese ADN emprendedor también se refleja en iniciativas más recientes dentro de la familia, como Agua Bendita, la reconocida marca de moda fundada por su hermana Catalina Álvarez junto a Mariana Hinestroza, que ha logrado posicionarse en mercados internacionales con una propuesta de diseño diferenciada. En ese contexto, el emprendimiento no ha sido una excepción sino una constante generacional.
La historia de Estudio de Moda comienza en 1980 cuando Jaime Álvarez y Clara Restrepo, decidieron emprender un proyecto propio desde un lugar tan simbólico como recurrente en la narrativa empresarial: el garaje de la casa. Allí instalaron un pequeño taller donde empezaron fabricando disfraces, un negocio que en apariencia parecía modesto pero que terminaría siendo el punto de partida de una compañía que hoy conecta el mercado colombiano con algunas de las marcas más influyentes del mundo.
En esos primeros años la experimentación con telas, diseños y producto era parte del día a día. Incluso el propio Juan Camilo recuerda haber participado como modelo de esos disfraces durante su infancia, lo que refleja cómo el proyecto empresarial estaba profundamente integrado con la vida familiar.
Uno de los primeros hitos estratégicos de la compañía fue la incorporación de Chopper, una marca brasileña que introdujo nuevas propuestas de diseño y materiales al mercado colombiano. Esa decisión marcó el inicio de una lógica empresarial basada en identificar marcas internacionales con potencial de desarrollo local.
Posteriormente llegaría uno de los momentos más determinantes en la historia de la empresa: la obtención de la licencia para fabricar y distribuir Marithé François Girbaud en Colombia tras una visita a París que se convirtió en una anécdota clásica dentro de la historia de la compañía. Poco tiempo después aparecería Diesel, marca con la que la relación trascendió lo estrictamente comercial para convertirse en una amistad con su fundador, Renzo Rosso. Aquella apuesta, tomada más desde la intuición empresarial que desde un análisis financiero tradicional, terminaría consolidándose como uno de los pilares del portafolio.

Con el paso de los años Estudio de Moda evolucionó hacia una plataforma multimarca que permitió incorporar nuevas enseñas internacionales como Superdry, Kipling y otras marcas globales. Las tiendas Pilatos funcionaron como un vehículo clave para desarrollar ese ecosistema, permitiendo consolidar una propuesta comercial orientada a un consumidor que buscaba moda internacional en el mercado colombiano.
Este modelo de negocio, basado en relaciones de largo plazo con las casas matrices y en una ejecución local rigurosa, se convirtió en uno de los principales activos competitivos de la compañía.
Como ocurre en cualquier organización con varias décadas de trayectoria, el camino también ha estado marcado por crisis y aprendizajes. Estudio de Moda ha enfrentado desaciertos en el lanzamiento de algunas marcas que no lograron adaptarse al mercado colombiano, así como dificultades en procesos de expansión internacional en países como Venezuela o en iniciativas comerciales en Estados Unidos.
Uno de los episodios más recordados fue la experiencia con Custo Barcelona, una marca con la que se intentaron aperturas en mercados como Miami que finalmente no alcanzaron los resultados esperados. Estas experiencias reforzaron una convicción estratégica: la importancia de entender profundamente el mercado local y de concentrar los esfuerzos en aquellos segmentos donde la empresa tiene ventajas competitivas reales.

La pandemia también representó uno de los momentos más complejos para la organización. En medio de la incertidumbre global sobre el futuro del retail físico, el principal foco de la compañía fue proteger su capital humano. Con una estructura cercana a las 500 o 600 personas, la prioridad no era únicamente sostener las ventas sino preservar la comunidad de colaboradores que había crecido alrededor del proyecto empresarial.
En ese proceso de evolución, el gobierno corporativo ha adquirido un papel cada vez más relevante dentro de la estructura de Estudio de Moda. La compañía ha construido un modelo organizacional basado en claridad de roles, responsabilidad por resultados y colaboración entre áreas. Para Juan Camilo Álvarez, el gobierno corporativo no es solo una formalidad institucional sino una herramienta para alinear a la organización con un propósito común, establecer indicadores claros de desempeño y fortalecer la disciplina de ejecución. Ese enfoque ha permitido combinar la agilidad propia de una empresa emprendedora con las prácticas de gestión necesarias para competir en un entorno global cada vez más exigente.
Hoy, después de más de cuarenta años de historia, Estudio de Moda representa un caso emblemático de cómo el emprendimiento familiar puede transformarse en una organización sofisticada dentro del sistema moda colombiano. Una compañía que nació en un garaje fabricando disfraces y que hoy opera como un puente entre el consumidor colombiano y algunas de las marcas más relevantes del retail internacional. Un recorrido que confirma que, en la industria de la moda, las grandes historias empresariales suelen comenzar con algo simple: una idea, una familia emprendedora y una enorme pasión por crear.
Fuente: Mall & Retail.
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