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HELICOIDE EN CARACAS: DE PRISIóN A CENTRO COMERCIAL, EL DESAFíO DE REACTIVAR UN ACTIVO ICONICO

El Helicoide fue concebido como el centro comercial mas importante de Venezuela a finales de los años cincuenta, en un contexto de crecimiento económico acelerado, fuerte inversión pública y una clara aspiración de modernidad. El país vivía entonces un auge petrolero que impulsó grandes proyectos de infraestructura y una arquitectura orientada al automóvil y a la expansión del comercio formal y los nuevos formatos de retail urbano.

En ese escenario, El Helicoide se proyectó como un centro comercial de vanguardia para América Latina: un complejo en espiral que permitía recorrer sus niveles en vehículo, con acceso directo a los locales, acompañado de una oferta inédita de comercio, entretenimiento y servicios. Diseñado por Pedro Neuberger, Dirk Bornhorst y Jorge Romero Gutiérrez, el proyecto captó atención internacional, fue exhibido en el Museo de Arte Moderno de Nueva York y se posicionó como una apuesta innovadora que buscaba insertar a Caracas en el mapa global del desarrollo urbano-comercial.

 

Sin embargo, la iniciativa nunca llegó a materializarse plenamente. La quiebra de la empresa constructora dejó la obra inconclusa y abrió un largo período de abandono y uso indefinido. Tras pasar a manos del Estado en los años setenta, El Helicoide fue perdiendo cualquier posibilidad de consolidarse como activo comercial. Episodios como su uso como refugio improvisado durante las inundaciones de 1979 marcaron un punto de inflexión en su destino. 

Con el paso del tiempo, el edificio terminó ocupado por organismos de inteligencia y seguridad del Estado, transformándose en un centro de operaciones y reclusión. Esa mutación implicó un cambio total en su lógica de funcionamiento: de un espacio pensado para atraer flujo, permanencia y consumo, pasó a operar como un inmueble cerrado, altamente controlado y sin interacción con su entorno urbano inmediato.

Hoy, tras los recientes anuncios del Gobierno venezolano, se plantea un nuevo escenario para la edificación. La decisión de cerrar su uso como centro de detención y reactivarlo como destino comercial y de servicios urbanos se produce en un momento en el que el país busca recomponer relaciones internacionales y enviar señales de normalización institucional. 

 

Más allá del contexto político, el anuncio abre una discusión relevante desde la óptica inmobiliaria y comercial: la posibilidad de reincorporar a El Helicoide al tejido económico de Caracas como un equipamiento abierto, con vocación de servicio para los sectores residenciales que lo rodean. En términos de mercado, se trataría de pasar de un activo con valor nulo de explotación comercial a uno capaz de generar tráfico, ocupación y actividad económica recurrente.

 

Para Leopoldo Vargas Brand CEO de Mall & Retail “Desde una mirada experta en retail y desarrollo de centros comerciales, la viabilidad de El Helicoide dependerá de varias condiciones clave.

Para que sea exitoso no basta con “abrir locales”: se requiere un plan integral de reconversión con condiciones mínimas de estabilidad jurídica, seguridad operativa y una administración profesional que garantice reglas claras para comerciantes, operadores y visitantes.”.

Para Vargas Brand “El primer requisito es la inversión: adecuaciones técnicas, accesibilidad, evacuación, servicios públicos, estacionamientos funcionales y una solución realista para su circulación interna, porque su diseño icónico también implica retos de operación y costos. 

 

El segundo es el modelo comercial: mezcla de marcas y servicios ancla que generen tráfico recurrente, una propuesta de valor para el entorno inmediato (que combine conveniencia, servicios y precios competitivos) y una estrategia de ocupación por etapas para no “sobredimensionar” la apertura inicial. 

 

El tercero es la reputación: “un programa visible de resignificación del lugar —con memoria, transparencia y uso ciudadano—, porque sin legitimidad social el activo puede quedarse sin demanda, independientemente de su arquitectura. Si esas piezas se alinean, El Helicoide podría convertirse en un caso singular de reciclaje urbano-comercial en la región; si no, corre el riesgo de repetir su historia de promesa, interrupción y uso improvisado”. Señalo el experto.

Finalmente la cuarta condición es el modelo comercial: será indispensable definir una mezcla de usos realista, con servicios ancla, comercio de conveniencia y equipamientos que respondan a la demanda efectiva del entorno, evitando sobredimensionar la oferta. Finalmente, la gestión será determinante: solo una administración profesional, con estándares de centro comercial moderno, permitirá que El Helicoide deje de ser un proyecto simbólico y se convierta, por primera vez, en un activo comercial funcional y sostenible.

 

Fuente: Mall & Retail